miércoles, 23 de junio de 2010


¿POR QUIEN VOTAR EN COATZACOALCOS?

Samuel Pérez García.
Para quien posee previamente un proyecto social la pregunta planteada resulta tonta. Quien sabe vota por el candidato que pueda avanzar en la cristalización de ese proyecto: por ejemplo, una ciudad democrática, sin claros baches de desigualdad social como la que presenta nuestra ciudad, por ejemplo, por un gobierno honesto y transparente en la administración de los recursos; por ejemplo, una ciudad que se gobierne sin élite ni compadrazgo y que, por lo menos, cada tres años acepte la alternancia partidaria en el gobierno.
No obstante, hay ciudadanos que les surge las dudas por quién han de sufragar. Y las poseen no porque no sepan distinguir entre cada uno de los proyectos que cada candidato representa. Sino porque no encuentran una opción alternativa frente al manipuleo y a la propaganda mediante la cual los mismos candidatos hacen su labor proselitista. Algunos suponen que entre las dos opciones más visibles, el PRI y el PAN, los candidatos cojean del mismo pie: el partido rojo expresa la continuidad del neocacicazgo de una élite que tiene secuestrada la democracia y se ha enriquecido mediante el uso del presupuesto público; el azul, resulta ser un desprendimiento de ese neocacicazgo que, metido en una dinámica de su ambición personal, le negó a ese allegado la suerte de ser quien accediera al poder municipal. El primero expresa el ideal del jet set porteño, que desde hace muchos años, desde la época de Amadeo González Caballero, ha venido gobernando a Coatzacoalcos, pero ahora ya no son los abuelos, pero sí los nietos de esa misma clase social. El candidato que presenta tiene entre sus méritos el expresar la continuidad de quien gobierna hoy, y también, el de haber sido golpeado públicamente por contratistas a quienes pidió el diezmo y no le cumplió. Además, de habérsele caído varios puentes, lo que da un perfil del tipo de profesional que es. El segundo, es de clase media, no inscrito en las placas alusivas a la pudiente clase social, pero que posee un pasado desastroso en su vida estudiantil, golpeador al servicio de la rectoría y carga portafolio de los candidatos en turno, hacedor de chambas sucias en las elecciones, con un bajo índice de confianza en la administración del recurso público.
Tan malo el uno como el otro, pero del que la clase trabajadora se disputa palmo a palmo su sonrisa, su mano amiga, su promesa de cumplimiento ante las graves carencias de servicios que poseen.
Frente a estos candidatos existe otro proyecto menos visible, pero con mayor índice de moralidad pública, con mejor formación profesional y con alta confianza de poder cumplir sus compromisos con la ciudadanía. Se trata de Amado Cruz Malpica y quienes los ciudadanos deberían valorar como la real opción de cambio para Coatzacoalcos. Las propuestas de este candidato me parece que es, desde mi perspectiva personal, la alternativa para el ejercicio de un gobierno democrático para la ciudad. Posee experiencia política y relaciones que pudieran detonar un desarrollo mejor para Coatzacoalcos. Su propuesta de acercar el gobierno municipal a las colonias es un punto neurálgico, porque existe hasta la fecha de hoy una clara división entre gobierno y ciudadanos. La ciudad ha crecido a tal grado de que el sentir y mirar del gobernante no siempre han correspondido al de los gobernados. Por ejemplo, mientras que el gobierno en y turno ha decidido desarrollar un solo polo, el del área del malecón costero, apoderándose o vendiendo amplias hectáreas de terreno a consorcios privados o allegados al jet set social, las colonias, donde reside la mayoría de la población, carecen de servicios más elementales.
Pero esa propuesta de acercar el gobierno municipal a la sociedad, sobre todo a esas colonias marginadas que sufren las inclemencias del clima, de la falta de trabajo, de las inundaciones en temporadas de lluvia, de la escasez del agua, no son propuestas que vaya a ser valorada por los que la sufren. Y es que acostumbrados a vender su voto al mejor postor, prefieren eso a luchar por el futuro de sus hijos. Sacrifican tres años de bienestar por un rato de placer. Hipotecan su voto a cambio de paliar el hambre inmediata. Pero ahí está el quid de la cuestión. Y por eso el llamado a esa ciudadanía tan vejada en su dignidad, tan olvidada por los gobiernos, tan comprada como mercancía en épocas electorales, a que abran los ojos y la mente, reflexionen y miren más allá de su entorno concreto, si el 4 de julio no se cambia al gobierno actual por una alternancia democrática, como la que expresa Amado Cruz Malpica, es bastante seguro, que sean los inútiles los que nos gobiernen. Por eso vale la pena darle utilidad al voto ciudadano: salir a votar, pero hacerlo por la alternancia democrática. Y la única opción de cambio real y digno es Amado Cruz Malpica.
Pero que cada quien muera en el modo que prefiera. Votar por otras opciones implican tres años más de abandono, de rapiña con el presupuesto público, de muchos metros de malecón construidos, pero sin respuesta ante la escasez del agua, sin oídos para escuchar los reclamos de la ciudadanía ante la carencia de servicios, pero sí para resolver problemas particulares del Jet social que hoy nos gobierna. Eso nos espera si se vota por el rojo o por el azul. Vayamos mejor por otro camino, el que nos ofrece un gobierno de alternancia democrática para la ciudad. Frente al pasado desastroso de los candidatos rojo y azul, el futuro luminoso y claro de un gobierno encabezado por Amado Cruz Malpica. Que sea así o no, dependerá del voto ciudadano. O alternancia democrática o tres años de rapiña con el presupuesto público y nula respuesta ante la falta de servicios. Usted decide cuál camino seguir.