HERENCIA ROBOCRATICA, VANDALOS CONTRA TAXISTAS, POLICIA ARBITRARIA Y UNA PREGUNTA PÚBLICA.
Samuel Pérez García
La herencia robocrática.
Samuel Pérez García
La herencia robocrática.
Dicen los que saben, que son muchos los que vinieron de otros pueblos a gobernar a Cosoleacaque. No podía ser de otro modo. Es la consecuencia necesaria frente a un pueblo que está decepcionado de muchos políticos que desde el PRD o el PRI han usado el acceso a la silla presidencial para fortalecer su menguada economía. Pero también a las contradicciones internas de esos partidos. El primero, por las diferentes corrientes que lo constituyen y los intereses materiales, que no ideológicos, que prevalece en el actuar de cada uno, llámese como se llame: Darío Aburto Perdomo, Carlos González Martínez, Román García, Ernesto Ortegón, Hilda Gutiérrez y agregue usted los nombres que faltan. Más que luchar por establecer un gobierno democrático, lo que hicieron Román y Darío en los diez años de gobierno fue establecer uno de carácter robocrático (la segunda candidatura, Darío se la robó a los demás precandidatos y al propio pueblo de Cosoleacaque), es decir, una forma de gobernar para el robo descarado: (En el primer periodo de Darío desaparecieron muchas toneladas de cemento que nunca aparecieron; y en el segundo, el asfalto; Román se adjudicó el 10% de las dietas de los regidores y Darío Aburto se negó a cubrirlas en los dos trienios. Claro y justo es reconocer, no tan descarado ni tan cuantioso como lo que lograron los priístas.). Todo esto implicaba un aprendizaje de las mañas de quienes al amparo del PRI y de la familia Merlín llegaron al poder: Heliodoro Merlín, Rafael Merlín, Gladis Merlín y Cuauhtémoc Cadena. De aquellos y de éstos últimos, lo único que se puede aprender es que ese modo de gobernar no cabe ya como un buen ejemplo a seguir, pero también hicieron lo siguiente: gobernaron con los amigos y quienes supieron agachar con ellos la cerviz y por eso más que uno repitió en el empleíto, que les permitió vivir bien los mismos años de su servidumbre. Y ningún gobernante, por arte de la política tuvo escozor policiaco. Cada uno supo ventilar sus asuntos y no llegaron más que a periodicazos que nunca les quitó el sueño; los del PRI porque tenían amarres del mero gobernador; los del PRD porque supieron jugar astutamente: Darío Aburto, en su primer trienio, para evitar que Román García llegara, acordó con el candidato pura sangre: Heliodoro Merlín Alor para quitarle los bríos al caballito amarillo. Éste, cuando Darío quería llegar por segunda ocasión, le puso piedras del tamaño de una sindicatura, y por ahí, Darío simplemente tuvo que aguantar de que todo estaba en regla. Cuauhtémoc Cadena se la jugó con Hilda Gutiérrez para vencer a la hoy “coordinadora de proyectos especiales del montielismo”, pero perdió la apuesta. Resulta que Hilda Gutiérrez traicionó al perredismo y al zorro financiero al pactar con Gladis, quien era la que también le surtía de recursos para la campaña y por eso, cuando llegó el día de la verdad electoral, ni siquiera aleteó un poco, tan solo se puso a llorar y pintó su raya para emigrar a Jalapa. El Cuty tiene parte de esa historia, de cómo la doña se mensajeaba con Hilda, y ésta le reclamaba el incumplimiento a la “mujer de palabra, ayer fiel a Fidel, hoy a Montiel. Llegó la asunsión de la comadre Gladis y despotricó el día de su toma de protesta, acusando a Cuauhtémoc de haber usufructuado el recurso público a favor propio y que por eso ella había denunciado penalmente a todo el Cabildo. Cuauhtémoc Cadena no llegó ese día y se puso a rascarse la espalda, en espera de que la vieja se cansara de vociferar, porque él sabía que el pacto lo había hecho con el gorila mayor y no con los monitos.
Los desperfectos en el ayuntamiento actual.
Ahora, en este 2011 que inicia, el panismo en el poder encuentra serios desperfectos en la nave del ayuntamiento, que ya comienza a hacer agua, pero el capitán del barco ni le duele ni le acongoja lo que pase, tal vez él sabe que los desfalcos no se matan a periodicazos sino con las pruebas en la mano y por eso simplemente dice que hay chuecuras en las finanzas y en otros rubros, y que eso se está analizando, quizá tratando de decir que mañana se sabrá la verdad. Pero a lo mejor no. Por la sencilla razón de que vivimos en México. Y aquí está permitido robar, siempre y cuando sea un político y no un pobre vándalo de barriada. Si el que roba es de esos de alcurnia ni la cárcel pisan, pero si es de origen pobre y vive en algún callejón de este rancho, se va al bote. Y si no, ¿cuántos alcaldes se han llevado hasta los alfileres y no les ha pasado nada? Y aunque ahora anden a salto de mata algunos alcaldes sureños, después de tantos años de gozar de libertad, es difícil creer que sea una acción justiciera, acaso tal vez un ajuste de cuenta por haber promovido el voto a favor del yunismo y no del duartismo en las pasadas elecciones estatales.
Ahora, en este 2011 que inicia, el panismo en el poder encuentra serios desperfectos en la nave del ayuntamiento, que ya comienza a hacer agua, pero el capitán del barco ni le duele ni le acongoja lo que pase, tal vez él sabe que los desfalcos no se matan a periodicazos sino con las pruebas en la mano y por eso simplemente dice que hay chuecuras en las finanzas y en otros rubros, y que eso se está analizando, quizá tratando de decir que mañana se sabrá la verdad. Pero a lo mejor no. Por la sencilla razón de que vivimos en México. Y aquí está permitido robar, siempre y cuando sea un político y no un pobre vándalo de barriada. Si el que roba es de esos de alcurnia ni la cárcel pisan, pero si es de origen pobre y vive en algún callejón de este rancho, se va al bote. Y si no, ¿cuántos alcaldes se han llevado hasta los alfileres y no les ha pasado nada? Y aunque ahora anden a salto de mata algunos alcaldes sureños, después de tantos años de gozar de libertad, es difícil creer que sea una acción justiciera, acaso tal vez un ajuste de cuenta por haber promovido el voto a favor del yunismo y no del duartismo en las pasadas elecciones estatales.
Taxistas contra “Vándalos” (¿Los chiquilines o los taxistas?)
Unos supuestos vándalos, menores de edad, que viven en la prolongación de la calle Hidalgo, hijos de gente sin fortuna, fueron sacados de sus domicilios, gaseados y golpeados y llevados a la cárcel municipal, acusados de haber romperle los parabrisas a un taxi. Por ese desperfecto que se originó en la madrugada del domingo 23, a las dos de la mañana, en la esquina de Guerrero y transístmica, ahí donde está la farmacia Unión, el chofer del taxi 285, se molestó porque un mototortillero –el mismo cuya familia reconoce que venía con dos alcoholes- se estacionó inapropiadamente en el sitio para taxis de la mencionada farmacia, lo que ocasionó un fuerte reclamó del taxista, pero recibió a cambio una mentada de madre del muchacho. Este, creyendo que no pasaba a más, arrancó de regreso a su casa, pero fue perseguido por el taxi y otro colega, quienes le dieron un encerrón frente a su domicilio, quien se metió corriendo hacia la casa de Juan Jiménez, ahí en la prolongación Hidalgo del barrio segundo. Y ahí empezó el pleito entre moradores y taxistas. El saldo: los parabrisas delantero y trasero rotos; puertas, ventanas y chapas rotas, allanamiento de morada, presos e intervención ilegal de la policía para aprender a los muchachos rijosos, pero no a los taxistas que ocasionaron serios daños en el domicilio referido, y a pesar de que ambas partes salieron perdiendo bienes materiales en la trifulca, la Natalia del MP. Hizo la conciliación a cambio de que los presos pagaran quince mil pesos para reparar el daño a los taxistas. Pero ¿quién pagará los platos rotos en los domicilios mi señora abogada?
El poder de los taxistas.
Cosoleacaque es un pueblo mágico, porque a los pobres los hace ricos, y a los ricos, pobres; a los policías los inviste de prepotencia, y a los taxistas, igual. Por eso los taxistas aquí en Cosoleacaque, con esa magia que poseen se llenaron de fuero con la Delegada de Tránsito que también viene de muy lejos, que no es de aquí y por eso en la colonia Las Arboledas a petición de sus hijos los taxistas, mandó a quitar los topes, sin siquiera consultar a los ciudadanos. Delegada de tránsito, la marielita, que parece ser mamá de los choferes, porque cree que los ciudadanos de Cosoleacaque no saben hablar español ni conocen de leyes, de igual modo piensan los policías que ayudaron a los taxistas para que éstos entraran a la casa, sacaran a los muchachos y los llevaran a la cárcel municipal (o fue al revés?), en un pleito que los propios choferes habían iniciado y que al querer agredir al muchacho de la moto, los amigos de éste le hicieron el paro y ahí se originó el desenlace, que a ellos les costó quince mil pesos para recibir el perdón de los propietarios y poder salir de la cárcel, pero resulta que si los muchachos fueron sacados de sus casas y remitidos a la cárcel municipal a esto se llama abuso de autoridad y allanamiento de morada, en caso de que haya sido cometida por los policías, que por supuesto no traían ninguna orden judicial, pero sí, el garrote y la prepotencia con que se invisten cuando se trata de actuar frente a indefensos ciudadanos, todo gracias a la magia que se practica en Cosoleacaque. Pero si fue hecho por los choferes eso mismo se llama allanamiento violenta de la morada, y merece ser castigado, no apoyada para que ellos se hicieran justicia por propia mano.
Como haya sido, el caso no es dejar pasar y dejar hacer, ni para los vándalos moradores, ni para los taxistas agresores. Cada uno debe recibir su justo castigo porque esa noche hubo alteración del orden público, pero hay que desentrañar la causa que lo originó. Porque al haber desbarajuste de puertas, ventanas y muebles del domicilio de Juan Jiménez, ahí en la prolongación Hildalgo del barrio segundo, es un caso que debe ser investigado y no meramente usted perdone.
Unos supuestos vándalos, menores de edad, que viven en la prolongación de la calle Hidalgo, hijos de gente sin fortuna, fueron sacados de sus domicilios, gaseados y golpeados y llevados a la cárcel municipal, acusados de haber romperle los parabrisas a un taxi. Por ese desperfecto que se originó en la madrugada del domingo 23, a las dos de la mañana, en la esquina de Guerrero y transístmica, ahí donde está la farmacia Unión, el chofer del taxi 285, se molestó porque un mototortillero –el mismo cuya familia reconoce que venía con dos alcoholes- se estacionó inapropiadamente en el sitio para taxis de la mencionada farmacia, lo que ocasionó un fuerte reclamó del taxista, pero recibió a cambio una mentada de madre del muchacho. Este, creyendo que no pasaba a más, arrancó de regreso a su casa, pero fue perseguido por el taxi y otro colega, quienes le dieron un encerrón frente a su domicilio, quien se metió corriendo hacia la casa de Juan Jiménez, ahí en la prolongación Hidalgo del barrio segundo. Y ahí empezó el pleito entre moradores y taxistas. El saldo: los parabrisas delantero y trasero rotos; puertas, ventanas y chapas rotas, allanamiento de morada, presos e intervención ilegal de la policía para aprender a los muchachos rijosos, pero no a los taxistas que ocasionaron serios daños en el domicilio referido, y a pesar de que ambas partes salieron perdiendo bienes materiales en la trifulca, la Natalia del MP. Hizo la conciliación a cambio de que los presos pagaran quince mil pesos para reparar el daño a los taxistas. Pero ¿quién pagará los platos rotos en los domicilios mi señora abogada?
El poder de los taxistas.
Cosoleacaque es un pueblo mágico, porque a los pobres los hace ricos, y a los ricos, pobres; a los policías los inviste de prepotencia, y a los taxistas, igual. Por eso los taxistas aquí en Cosoleacaque, con esa magia que poseen se llenaron de fuero con la Delegada de Tránsito que también viene de muy lejos, que no es de aquí y por eso en la colonia Las Arboledas a petición de sus hijos los taxistas, mandó a quitar los topes, sin siquiera consultar a los ciudadanos. Delegada de tránsito, la marielita, que parece ser mamá de los choferes, porque cree que los ciudadanos de Cosoleacaque no saben hablar español ni conocen de leyes, de igual modo piensan los policías que ayudaron a los taxistas para que éstos entraran a la casa, sacaran a los muchachos y los llevaran a la cárcel municipal (o fue al revés?), en un pleito que los propios choferes habían iniciado y que al querer agredir al muchacho de la moto, los amigos de éste le hicieron el paro y ahí se originó el desenlace, que a ellos les costó quince mil pesos para recibir el perdón de los propietarios y poder salir de la cárcel, pero resulta que si los muchachos fueron sacados de sus casas y remitidos a la cárcel municipal a esto se llama abuso de autoridad y allanamiento de morada, en caso de que haya sido cometida por los policías, que por supuesto no traían ninguna orden judicial, pero sí, el garrote y la prepotencia con que se invisten cuando se trata de actuar frente a indefensos ciudadanos, todo gracias a la magia que se practica en Cosoleacaque. Pero si fue hecho por los choferes eso mismo se llama allanamiento violenta de la morada, y merece ser castigado, no apoyada para que ellos se hicieran justicia por propia mano.
Como haya sido, el caso no es dejar pasar y dejar hacer, ni para los vándalos moradores, ni para los taxistas agresores. Cada uno debe recibir su justo castigo porque esa noche hubo alteración del orden público, pero hay que desentrañar la causa que lo originó. Porque al haber desbarajuste de puertas, ventanas y muebles del domicilio de Juan Jiménez, ahí en la prolongación Hildalgo del barrio segundo, es un caso que debe ser investigado y no meramente usted perdone.
El regidor no sabe nada.
Sobre este asunto le pregunté a Luis González Luna si sabía algo al respecto, en tanto responsable de la comisión de policía, y dijo que no, que no sabía nada, que no le habían informado nada, y esto me lleva a pensar que si la policía hizo eso en la cabecera municipal, qué no podrá hacer en alguna colonia abandonada. La magia del poder todo lo puede en Cosoleacaque Vázquez, que antes se apellidaba Merlín Castro.
Sobre este asunto le pregunté a Luis González Luna si sabía algo al respecto, en tanto responsable de la comisión de policía, y dijo que no, que no sabía nada, que no le habían informado nada, y esto me lleva a pensar que si la policía hizo eso en la cabecera municipal, qué no podrá hacer en alguna colonia abandonada. La magia del poder todo lo puede en Cosoleacaque Vázquez, que antes se apellidaba Merlín Castro.
Pregunta pública
¿Cómo protegerse contra los guardianes del orden o contra taxistas que mientan madres, persiguen, golpean y cuando los ciudadanos le reviran del mismo modo, ellos echan mano de sus influencias y reciben apoyo policiaco para que puedan encarcelar a quienes osaron faltarles el respeto?
Se les hizo fácil actuar así porque los supuestos agresores son humildes, no ricos. Si lo hubieran sido, en el domicilio de Gladis Merlín o de un Cadena? ¿Harían lo mismo? Es decir, les valdría madre ocasionar un allanamiento sin orden judicial, sacarían de los pelos a sus moradores y los llevarían a la cárcel acusados por delitos inventados por los mismos guardianes del orden? No me lo crea, pero eso que pasó el domingo 23 en la madrugada, es solo un botón de muestra de que en Cosoleacaque no hay quien pare a la policía. Ese es uno de los problemas del mando único. Ni el presidente, ni el regidor de policía, ni la ciudadanía pueden pararlos cuando, bajo el pretexto del mando único y de la proliferación del narco, los policías sienten que vuelven por sus fueros, en aquella vieja época del bestial merlinismo, cuando el comandante Molina, hacía y deshacía por órdenes de su jefe Heliodoro Merlín Alor. ¿Lo vamos a permitir? Que se acuerden los taxistas y los policías que la violencia genera violencia, que no respetar las leyes que rigen la tranquilidad de un pueblo puede ocasionar males mayores de los que tratan de remediar. Al tiempo.
Por eso Cirilo Vázquez Parissi debe prender sus antenas y crear su propio CISEN para estar enterado lo que pasa, vuela o llora en la ciudad de su gobierno. Debe ordenar una investigación en este caso que las madres de los pequeños señalan que no fue así como lo han contado, y ante esta controversia, ni tanta luz que alumbre al santo, ni tanta sombra que lo desaparezca. Urge investigar el modo de trabajar de la policía, porque de lo contrario, habrán conflictos fuertes en la cabecera y en las colonias, que desde hace mucho el hampa anda suelta y con eso de que no hay módulos de policía, o los que había ya los regalaron, tal y como sucedió con el módulo de la colonia Congreso, que la directora del plantel, de nombre Rebeca, se apropió indebidamente, sin acaso consultar el parecer de los vecinos, y desde el mes de octubre existe ese problema que se ha hecho saber a Cirilo Vázquez y a David Torres Piñuelos, mediante escrito oficial, y que esperamos que resuelvan a favor de la ciudadanía, en busca de tranquilidad y paz social, y la única manera es recuperando ese módulo para que exista vigilancia, pero que los policías sepan que se trata de cuidar a los ciudadanos, no meterse a sus casas para golpearlos y acusarlos de falta de respeto a la autoridad.
No despertemos al Cosoleacaque violento, que mora apacible, y que en cualquier momento puede despertar. No lo despertemos, gobernemos en paz, apegado al derecho, vigilante de lo que la policía hace, creando un sistema de información rápida y confiable, creando organismos de apoyo vecinal contra la arbitrariedad policiaca o rateril. Los ciudadanos tienen la palabra y la acción.
¿Cómo protegerse contra los guardianes del orden o contra taxistas que mientan madres, persiguen, golpean y cuando los ciudadanos le reviran del mismo modo, ellos echan mano de sus influencias y reciben apoyo policiaco para que puedan encarcelar a quienes osaron faltarles el respeto?
Se les hizo fácil actuar así porque los supuestos agresores son humildes, no ricos. Si lo hubieran sido, en el domicilio de Gladis Merlín o de un Cadena? ¿Harían lo mismo? Es decir, les valdría madre ocasionar un allanamiento sin orden judicial, sacarían de los pelos a sus moradores y los llevarían a la cárcel acusados por delitos inventados por los mismos guardianes del orden? No me lo crea, pero eso que pasó el domingo 23 en la madrugada, es solo un botón de muestra de que en Cosoleacaque no hay quien pare a la policía. Ese es uno de los problemas del mando único. Ni el presidente, ni el regidor de policía, ni la ciudadanía pueden pararlos cuando, bajo el pretexto del mando único y de la proliferación del narco, los policías sienten que vuelven por sus fueros, en aquella vieja época del bestial merlinismo, cuando el comandante Molina, hacía y deshacía por órdenes de su jefe Heliodoro Merlín Alor. ¿Lo vamos a permitir? Que se acuerden los taxistas y los policías que la violencia genera violencia, que no respetar las leyes que rigen la tranquilidad de un pueblo puede ocasionar males mayores de los que tratan de remediar. Al tiempo.
Por eso Cirilo Vázquez Parissi debe prender sus antenas y crear su propio CISEN para estar enterado lo que pasa, vuela o llora en la ciudad de su gobierno. Debe ordenar una investigación en este caso que las madres de los pequeños señalan que no fue así como lo han contado, y ante esta controversia, ni tanta luz que alumbre al santo, ni tanta sombra que lo desaparezca. Urge investigar el modo de trabajar de la policía, porque de lo contrario, habrán conflictos fuertes en la cabecera y en las colonias, que desde hace mucho el hampa anda suelta y con eso de que no hay módulos de policía, o los que había ya los regalaron, tal y como sucedió con el módulo de la colonia Congreso, que la directora del plantel, de nombre Rebeca, se apropió indebidamente, sin acaso consultar el parecer de los vecinos, y desde el mes de octubre existe ese problema que se ha hecho saber a Cirilo Vázquez y a David Torres Piñuelos, mediante escrito oficial, y que esperamos que resuelvan a favor de la ciudadanía, en busca de tranquilidad y paz social, y la única manera es recuperando ese módulo para que exista vigilancia, pero que los policías sepan que se trata de cuidar a los ciudadanos, no meterse a sus casas para golpearlos y acusarlos de falta de respeto a la autoridad.
No despertemos al Cosoleacaque violento, que mora apacible, y que en cualquier momento puede despertar. No lo despertemos, gobernemos en paz, apegado al derecho, vigilante de lo que la policía hace, creando un sistema de información rápida y confiable, creando organismos de apoyo vecinal contra la arbitrariedad policiaca o rateril. Los ciudadanos tienen la palabra y la acción.