viernes, 1 de abril de 2011

Perspectiva

LA LUCHA POR EL ESTADO DE MEXICO.
Samuel Pérez García.

La alianza entre el PAN y el PRD en el Estado de México se está complicando, y todo parece indicar que llegará al aborto. Veamos cuáles serán sus consecuencias.
Por una parte, el PRI, que quiere seguir manteniendo la hegemonía en ese Estado, insiste en que una alianza entre PAN y PRD es una simbiosis espuria, unión de agua y aceite, por eso, acicatea a la ciudadanía para que rechace tal híbrido, y siga prefiriendo al viejo dinosaurio tricolor. Moreira mira la viga en el ojo ajeno, como si la alianza que mantiene con el PVEM y el PANAL no fuera de ese mismo talante. Que rasgo ideológico los une: ninguno, simplemente es el poder por el poder mismo, las canonjías que el verde ecologista y el partido de Elba Esther, saben que recogerán, si apoyan al PRI. Y  el dirigente, priísta, creyendo amarrar el voto controlado del magisterio, asume una alianza, que desde su punto de vista, no es espuria, pero si elbista, y por lo mismo, del mismo sabor y color. Pero ¿por qué tanta la insistencia en esa supuesta alianza espuria? La razón estriba en los buenos frutos que han dado, en varios Estados, y por eso la insistencia del PRI, por evitar a toda costa que el híbrido se vuelva a repetir. Le temen a la alianza, no en sí misma, sino por lo que implica para el 2012: si se pierde el Estado de México, automáticamente, Enrique Peña Nieto dejará su lugar de candidato puntero en ese partido, y las fuerzas de Manlio Fabio Beltrones, asumirán la delantera en la carrera presidencial. Adiós candidato televisivo. Adiós al grupo Atlacomulco. Entran al relevo los norteños de Beltrones, y Elba Esther queda de nuevo descobijada.
Por otra parte, hay un panismo débil, que antes de tiempo, vislumbra su derrota inminente, si va solo a la campaña. Por eso, requiere el respaldo, de alguien que esté mejor posicionado, que en este caso, es el PRD. Pero este partido tiene a su gurú, y este ha dicho que no. Andrés Manuel López Obrador ha dicho no a la alianza, que para él, resulta un descrédito apoyar. Su razón: los panistas asumieron el poder, sin contar con el respaldo del voto popular. Lo que es cierto, pero también hay que reconocer, que el peje no pudo avanzar más allá de la denuncia y los plantones. Y no lo pudo, no porque careciera de razón, sino porque nuestro pueblo no está preparado para luchar con enjundia y sinceridad por que la democracia llegue a nuestro país.
Sin embargo, la alianza no proviene solamente de un deseo subjetivo de la alta burocracia partidaria: Madero y Calderón; Zambrano y Chucho Ortega. El asunto es que deriva de una consulta ciudadana que se realizó el domingo 27 de marzo. En esa consulta, 276 mil ciudadanos acudieron a votar, y de esos, el 70 por ciento se manifestó en que el PAN y el PRD vayan en alianza durante la contienda. Si a esos, cerca de 200 mil ciudadanos que votaron a favor, lo multiplicamos por 3, le arrojará a la alianza, 600 mil votos duros, que bien orientados en el proceso de campaña, pueden multiplicar en mucho la preferencia electoral.
Este es el verdadero problema, que ha puesto a todo mundo a pensar. A los duros dentro del PAN, porque sienten que pueden perder espacio, por eso se niegan a aceptar dicha alianza, y aprovechan el sentir y pensar de Alejandro Encinas, (candidato del PRD) quien de boca para afuera, se niega a convertirse en candidato de la coalición. Y por otro lado, la posición del ala dura del PRD, entre quienes milita Andrés Manuel López Obrador, cuya voz influye en un buen sector, quien se niega a aliarse con el panismo que lo trampeó en la elección del 2006.
Sin embargo, a mí me parece, que lo que debe ponerse sobre la mesa no es el principio ideológico, que de hecho, separa a todos los partidos que desean coaligarse, sino a ese sentir ciudadano, que ya dijo lo que quiere. Que si bien tampoco son el total de ciudadanos que viven en el Estado de México, si son una muestra representativa de lo que piensa, no el que realiza y escribe análisis, es decir, de los intelectuales, sino son los panaderos, los albañiles, los que vislumbraron que solamente aliados, PAN Y PRD podrán dar la batalla al PRI. No hacerle caso a este llamado, me parece que sería cometer un error enorme. Pues de no haber coalición, esos que votaron a favor de la alianza, fácilmente obrarán en sentido contrario: votaran por el menos pensado, y ese menos pensado es el PRI, porque los otros, despreciaron su sentir. Y si lo despreciaron ahora, mucho más lo harán si llegan a ser gobierno. Así que aguas con ese desprecio fulminante, que tanto perredistas duros y panistas duros andan impulsando. Pero también, esto puede dar origen a otra lectura: Andrés Manuel López Obrador, o más bien su discurso, no la trae todas consigo. Es decir, no ha sido capaz, el hombre, de convencer a los ciudadanos para que rechacen la alianza. Y si no ha sido, es preferible que se ponga a pensar por qué. De seguir con esa postura recalcitrante, lo único que hará es alejar de su lado, a muchos votantes, que si bien lo siguen por su tenacidad en la lucha por el cambio, en cuestiones prácticas, no son igual a él ni piensan como él.
Por eso, considero que si la encuesta ya se hizo, y si quienes la promovieron se jactan de poseer principios democráticos, no les queda más que obedecer ese mandato popular, estén o no equivocados los votantes. Pues en caso contrario, pueden demostrar lo contrario de lo que pretenden: que no es la democracia lo que les interesa, sino el autoritarismo escondido que traen cargando bajo un perfil democrático. Y esto puede resultar peor para la vida política del país, sobre todo, si viene de un partido, cuyo principio es la democracia y el buen gobierno. Si ya se sabía, que las fuerzas interiores de los partidos iban a determinar la línea política, entonces, no se hubiera realizado la encuesta. Bastaba argumentar miles de pretextos: que el PAN es hijoeputa, fraudulento, empresarial; que el PRD es ultraizquierdoso, comepejelagarto, en fin, muchas de las mismas acusaciones que cada partido enarbola, cuando quiere irse por un lado distinto al de su contrario. Pero ahora que la encuesta se hizo y arrojó esos resultados, no les queda otra, tanto al PAN como al PRD, que acatar el resolutivo, pues en caso contrario, mostrarán ambos su verdadero rostro: bajo el color azul y amarillo, existen dictadores camuflados, para quien la democracia es un hueca palabra, a la cual hay que usar y respetar, solo cuando venga de los poderosos, llámese empresario o líder de opinión, pero no, si viene del pueblo simple, ese que vota y siente la crisis por la cual atraviesa la familia y el país.
Esperemos qué sigue. Pero si la alianza no va. Lo promotores abonarán el terreno al PRI para que se alce con la victoria. No sólo en este 2011, sino también en el 2012. Porque quien gane el Estado de México, seguro que se hace de la silla presidencial.