martes, 16 de abril de 2013

RAZONES DE LA ALIANZA DE FACTO PAN PRD EN COSOLEACAQUE

Samuel Pérez García

Para los buenos entendidos y teóricos de la izquierda una Alianza entre el PAN y el PRD resulta impensable, pues son como agua y aceite que se juntan pero no se compenetran.
Desde el ángulo desde el cual se mire, resulta inconcebible una alianza electoral, dicen los puros de la izquierda. Y el PRI al perjudicarle esa alianza, aplaude y reza porque no se haga. Esa alianza dicen otros es como unir a los reyes con los plebeyos para realizar una revolución, donde los reyes mandarían y los plebeyos serían la carne de cañón.
Sin embargo, hay algo que justifica esa alianza impensable. Se trata de la especificidad de Cosoleacaque y el sempiterno cacicazgo que lo caracteriza.
Cosoleacaque es un pueblo medio urbano, semi rural, donde la sombra de dos caciques rondan siempre el poder municipal. Pero ya no son aquellos caciques de antaño. Uno, de apellido Vázquez Lagunes murió acribillado en noviembre del 2006. Otro, de apellido Merlín Alor, está todavía ahí, arrinconado, pero vivo, y si lo está, piensa y diseña cómo continuar desde lejos del poder, pero cerquita, sin que se le vaya lo mejor. Su última intromisión la hizo con Gladis Merlín Castro, su hija, en el periodo 2007-2010.
El otro, aún muerto, le hace sombra a este vivo. Lo realiza con sus hijos Cirilo y Ponciano. Dos imberbes muchachos que, usando el hambre  del pueblo como ariete, llegaron al poder municipal y federal durante los años 2011 y 2012. Hoy, el que gobierna Cosoleacaque, Cirilo Vázquez, dejará el poder, pero no quiere darle la silla a cualquiera, sino a su hermano Ponciano, que viene como candidato preferente del gobernador del Estado.
Heliodoro Merlín Alor, sin alejarse del poder, ha decidido mandar a su hija Gladis a la diputación local, para que en caso de ganar, como ella misma lo sabe, será la candidata natural para el 2018. Así que el pueblo pobre de Cosoleacaque, ese que sabe vender su voto, y la otra fracción de ese mismo pueblo que sabe luchar dignamente, estarán en la arena electoral votando por sus preferentes, además de mentarse la madre el día de la elección.
Pero esta no es una lucha cualquiera, es una lucha desventajosamente hecha a modo del PRI y del gobierno. Lo es por lo siguiente: El PRI es poder nacional, estatal y local. Así que, hasta las autoridades electorales estarán de su parte. Por esta razón y no por otra, los partidos de oposición deben saber que no se enfrentan a un partido, sino al poder constituido en gobierno federal, estatal y local. Se enfrentan a un monstruo de mil cabezas, cuya derrota hará sufrir al más superdotado. De ahí que si algún partido sueña en vencer a Goliat solo, en añoranza a aquel David bíblico, fácil es decir que no podrá.
Por eso el siguiente corolario político: solamente coaligados los partidos podrán vencer.
Esta es la razón principal por la que el gobierno de Javier Duarte no permitió la alianza y usó en su favor a varios perredistas puros, que de eso no tienen nada, salvo que agarraron “puros billetes” de alta denominación para que se opusieran a la alianza legal. El gobierno duartista sabe que una alianza PAN PRD es dinamita pura, capaz de tambalear al más pintado. De ahí la triquiñuela legal en que embarcó al partido del sol azteca para que la alianza no fuera legal. Y por lo mismo, el PRD se dividió: unos en favor de la alianza; otros en contra.
Y dado que legalmente ya no hubo alianza, los panistas y perredistas que están en favor de aliarse de facto para ganar Cosoleacaque y otros municipios. Pero ya no fue de partido completo, sino de un partido bastante pulverizado. Así que  han sido algunos militantes los que decidieron unirse al PAN, porque los otros perredistas, los de Sergio Rodríguez, Fredy Ayala y Rogelio Franco pensando en la pureza y en la gloria que da el billete, querrán hacer comparsa mandando disque un candidato independiente, pero que no lo es tal, porque ese candidato lo único que jugará será el papel de comparsa para dividir el voto del pueblo contra el cacicazgo Vazquista.
Ir contra el cacicazgo vasquista, concibiendo que la lucha no sea contra un partido, sino contra un cacicazgo familiar y contra el propio gobierno estatal, es lo que ha motivado a muchos decidirse por entrar a la arena electoral apoyando una alianza  de facto entre PAN y una parte del PRD.  con el ánimo de que la familia Vázquez ya no siga gobernando esta tierra de pueblo valeroso, como lo es el cosoleacaneco.
Pero esa alianza de facto celebrada entre el PAN y militantes del PRD cosoleacaneco tendrá más fuerza moral si a la cabeza va un candidato que no tenga cola que le pisen y un candidato a síndico que no sea la misma porquería. Un candidato a presidente que sea congruente con lo que diga y oferte al electorado. Y un candidato a síndico que no salga de lo peor del PRD. Que quieran ambos realmente ejercer un gobierno del cambio. Que se opongan realmente al cacicazgo familiar y no mañana, en aras de fines perversos  como hizo Cirilo Vázquez, terminén aliándose al cacique vivo o perdone la ligereza de los Vázquez y los vuelva a meter al redil de donde salieron. Que propongan un buen plan de gobierno donde se vea cuáles serán los principios que guiarán sus acciones. Además, que no traigan a sus empleados de otros municipios. Ojala que a ese candidato no le guste el rodeo adinerado, y sea simplemente un buen ciudadano.
Si el candidato que encabece esta alianza de facto logra llegar al corazón y la conciencia del electorado, y para esto no podría ser un advenedizo de la política, sino un hombre con valor y temple, con un programa propio, fuera de la mirada del cacicazgo vazquista o merlinista, es muy posible que de nueva cuenta, el pueblo de Cosoleacaque se quite el yugo familiar como bien lo supo hacer en 1997, cuando se le cortó al cacique Heliodoro Merlín. Si es así, bien vale pensar en esa alianza entre el PAN y el PRD, pero no sólo entre ellos, sino entre todos aquellos ciudadanos que saben y sienten que los gobiernos familiares no lo son ni nunca será buenos gobiernos. Por eso, si se trata de votar contra los Vázquez, me apunto a votar en contra, pero en favor de un gobierno aliado con los ciudadanos y que tenga entre sus propósitos: gobernar democráticamente, pluralmente, consultivo e incluyente. Un gobierno no familiar, un gobierno no vazquista, un gobierno popular capaz de obedecer el reclamo de democratizar la vida de las comunidades rurales y de los colonias urbanas, así como la administración municipal. Si ese es el tipo de gobierno que encabece la alianza de facto, entonces me sumo a votar por él. Pero además, que le haga una auditoría al “muchachito” que hoy vive en el Palacio de las Locas.