jueves, 1 de septiembre de 2011

CIBERNAUTAS PRESOS EN VERACRUZ


Cuando esparcir rumor es terrorismo.

 

Samuel Pérez García

Hace muchos años, el Estado de Veracruz era un estado tranquilo. Los hechos delictivos ocurrían en el norte (Sinaloa, Guadalajara, Ciudad Juárez) y no creíamos que un día, los veracruzanos despertáramos con el rumor en la boca: “balacera en Jalapa entre narcotraficantes y policías” “estallaron una granada en el Puerto” “secuestraron y mataron a periodistas”, “acribillan a policías en Cosoleacaque”.

Los juicios anteriores no eran rumores, eran y son realidades. Tal condición ha generado una sicosis en la sociedad veracruzana, de norte a sur, porque el hecho real es que los narcotraficantes están aquí y se están matando entre ellos, pero también a los ciudadanos que se cruzan entre sus balas.

Coatzacoalcos, Minatitlán y Acayucan no escapan de esos hechos. La realidad violenta nos avasalla y eso ha permitido que el rumor se convierta en el modo de enterarse  y cuidarse sobre lo que pasa en la ciudad. Es el rumor el modo de enteramiento de los ciudadanos, porque también la policía no informa, o desinforma cuando los hechos ya ocurrieron, debido a que para “no entorpecer las indagaciones”, hasta se resguarda de los periodistas, y ha firmado un acuerdo de que antes que los  comunicólogos lleguen al lugar del crimen, deben ser ellos, los que arriben primero, bajo el pretexto de no distorsionar los hechos.

Dentro de este contexto criminalizante y violento que estamos padeciendo, el rumor ha sido el único modo de información con que cuentan los ciudadanos, bien sea de boca en boca, o bien a través de las páginas de Internet. Así, nos enteramos de los “Mata Zetas”, un video que circula en la red, y que acusa a Fidel Herrera de ser el primer Zeta. Pero también, no ha sido rumor que la zona conurbada de Veracruz Puerto, esté en el centro del huracán violento del narcotráfico. Por eso, ahora, debido a rumores sobre hechos que a diario suceden, el gobierno de Veracruz, quiere tapar la realidad con un golpe de maza sobre el cuerpo de cibernautas que subieron a la red una presunta balacera en escuelas del puerto, así como secuestros, y que no tuvieron la debida credibilidad, pero que generó pánico en la sociedad de padres de familia y estudiantes, quienes dejaron de acudir a los centros escolares.

Sin más indagación ni valoración jurídica y política de la realidad que vivimos, la Justicia de Veracruz, que encabeza Reynaldo Escobar como Procurador de Justicia y Gerardo Buganza como Secretario de gobierno, arrestaron a quienes promovieron ese rumor de balacera. Se trata de  MARIA DE JESUS BRAVO PAGOLA, conocida como “Maruchi”, periodista y ex directora de Actividades Artísticas y Culturales de la Secretaría de Educación de Veracruz, así como a Gilberto Martínez Vera, maestro de matemáticas, por difundir falsos rumores en la red, el pasado 25 de agosto. Lo hicieron al equiparar el falso rumor como terrorismo y sabotaje, y para lo cual, piensan aplicarles de uno a 30 años de prisión, derivado de lo que marca el código penal en el Estado.

Tal actuación justiciera me parece un sinsentido, además de aberrante aplicación de la justicia, porque el rumor no está ocasionado en un contexto de paz social, sino de violencia clara y veraz, que el narcotráfico ha venido configurando en  su enfrentamiento contra otras bandas criminales y contra el propio Gobierno federal y estatal.

En este caso que nos ocupa, los cibernautas –supongo sin conceder-no propiciaron, vía la clandestinidad- el rumor de una bomba en x escuela, o que alguien iría a rociarla y quemar con gasolina como se hizo en un casino de Monterrey. Ellos subieron al ciberespacio, lo que otros les enviaron, pero si el rumor tuvo credibilidad en la sociedad, no fue porque ésta sea inocente e ingenua, sino que los hechos cotidianos que estamos viviendo, ha logrado que el rumor, tenga carácter verdadero, y en base a ello, los ciudadanos obraron: “de lamentar después, mejor precaverse lo que en la red está proliferando”.

Así, el gobierno, en lugar de encarcelar a los rumorantes, debería calibrar cuál es el grado de psicosis que se está viviendo en cada ciudad del Estado. Y se está viviendo esa psicosis porque los hechos palpables de violencia lo corroboran. Ningún hombre se asusta de que  lo van a matar por simple noticia que corra, salvo que tenga un síndrome de persecución neurótica, o sepa que en efecto, un enemigo suyo lo persigue. Son los hechos que suceden, lo que nos está convirtiendo a todos en psicóticos. Andamos por la calle, pero sabemos que en cualquier momento puede ocurrir alguna balacera. Subimos a un camión y como que intuimos que a lo mejor nos puede ocurrir algo grave. Pero no porque estemos locos por naturaleza, es que la violencia incontenible de “robos, asaltos violentos, asesinatos, descuartizados, esta poniéndonos nerviosos”. En esas condiciones, el rumor tiene credibilidad. De ser otras las condiciones, lo que los cibernautas propagaran, nos haría lo que el viento a Juárez. Pero no vivimos en un Estado tranquilo, sino en uno atosigado de violencia.

Sin embargo, con esa actuación errática de la Justicia veracruzana, lo único que se está reiterando es que se encuentra acorralada y desesperada, a tal grado de no actuar contra quien comete los desmanes, que son fuertes y organizados, sino contra indefensos ciudadanos que hicieron valer su escasa libertad de expresión: difundir un hecho que a ellos espantó, y quisieron con su difusión, buscar que no sucumbieran gente inocente. Pero el Estado miró en ellos a moros con alfanjes, y decidió actuar sin reflexionar,  con la consecuencia  que ahora se distinga como un estado represor de la libertad de expresión contra indefensos ciudadanos, y se encuentre, en el ojo del huracán nacional e internacional, por aparecer como un Estado totalitario, donde todo está prohibido, hasta mandar un mensaje, que al no ser cierto, se  equipara con terrorismo y sabotaje, que atentan contra la tranquilidad social. Pero entonces, ¿Por qué a los narcotraficantes cuando los agarran no les aplican ese mismo artículo, y sólo los meten a la cárcel por venta de droga, asesinato y portación de armas prohibidas. ¿Por qué también, no entra a la cárcel el gobierno cuando difunde el rumor de que la economía está blindada, y ahora, que la crisis nos avasalla, salen con la babosada de que hicieron lo que pudieron, pero no lograr detener la recesión económica?

Mal está Gerardo Buganza y Reynaldo Escobar al haber actuado así contra María de Jesús Bravo Pagola y Gilberto Martínez Vera. La desesperación que los envuelve, les crea confusión en la identificación de los criminales. Mientras que los verdaderos delincuentes andan sueltos, ellos cazan ratoncitos, porque con los otros no pueden.