martes, 9 de octubre de 2012

EN ESTE PAIS NO VALEMOS LO MISMO


En este país no valemos lo mismo


Jorge Gómez Naredo
jorge_naredo@yahoo.com
@jgnaredo

I
Si mueren diez o treinta, setenta personas en un día, todas juntas, y nadie de ellas es "importante", o tiene familiares "importantes", seguro son delincuentes, seguro andaban en "malos pasos", seguro los mataron porque se lo buscaron, porque andaban metidos en eso de las drogas, o el secuestro, o cualquier actividad ilícita.
Si mueren diez, o treinta, setenta personas, todas juntas, y nadie de ellas es "importante", o tiene familiares "importantes", la policía dará largas a los familiares, y no investigará, porque en este país, los no importantes valen menos que nada.
Si muere un hijo de un ex gobernador, seguro lo mataron por venganza, seguro murió porque los "malos" quisieron hacerle daño a los "buenos": seguro murió por la patria. Y muere con honores. Y muere y todo el país se entera de su nombre, de su familia, de lo que hacía o que decía que hacía. Y muere y la clase política va y da el pésame. Y muere y hay plañideras por todas partes; y las autoridades todas dicen que van a investigar, y que llegarán las últimas consecuencias. Y muere y las policías andan ahí raudas tratado de saber quién mató al hijo del ex gobernador. Y muere y unas cuantas horas después, ya hay indicios de los actores materiales, y quizá rápido se les atrapa.
En este país hay diferencias cuando se nace, cuando se vive y cuando se muere. Así de simple. Así de claro.
II
Coahuila es el estado de la República, en proporción de habitantes, más endeudado. Son más de 36 mil 700 millones de pesos lo que debe. La mayoría de ese dinero fue contratado en el sexenio de Huberto Moreira Valdés, papá de Eduardo Moreiria, quien hace unos días fue asesinado.
Quien quedó de sucesor de Humberto Moreira, ¡casualidades de la vida!, fue nada más y nada menos que su hermano, Rubén Moreira Valdés.
¿Para qué se pidió tanto dinero en Coahuila? Misterio. Muchos dicen que fue a dar, toda esa inmensa cantidad de pesos, a la campaña de Enrique Peña Nieto. Todo tiene lógica: se pidieron los empréstitos poco antes de iniciar formalmente la campaña de quien hoy se ostenta como presidente electo de México, y quien la pidió fue quien fungió por unos cuantos meses como dirigente nacional del PRI (es decir, una pieza fundamental en la campaña del ex gobernador mexiquense).
Cuando se destapó públicamente la aberrante deuda de Coahuila, hubo presión, y Humberto Moreira tuvo que dejar la presidencia del PRI. Pero nada más eso. No hubo castigo, no hubo investigaciones en su contra. Su hermano jamás lo iba a meter a la cárcel, jamás iba a permitir que las instancias encargadas de procurar justicia lo tocaran con el pétalo de una averiguación.
Rubén Moreira, como miembro de una familia de caciques estatales, colocó en un puesto de cierto realce a su sobrino, el hijo de su hermano, Eduardo Moreira. Éste aspiraba a seguir ascendiendo en los puestos: alcalde, diputados, senador., hasta gobernador. El jueves pasado lo asesinaron. La clase política coahuilense y nacional se puso triste. Dolió mucho eso de que mataran al hijo de un ex gobernador.
III
Nadie en su sano juicio se puede alegrar por la muerte de una persona. Pero el asesinato del hijo de Humberto Moreira es sintomático de la descomposición política del país: entre tanta matazón, entre tanta gente asesinada que jamás es tratada con dignidad y que jamás son aclarados los porqués de los homicidios, asesina al hijo de un exgobernador (que, hay que decirlo bien claro, endeudó a un estado y dejó en una situación vulnerable a sus habitantes), y parece que esa muerte vale más que las miles de muertes que han habido.
No es justo. Este país no es justo. Y el caso Moreira lo evidencia de una manera tan pero tan clara. Nadie se debe alegrar por la muerte de una persona, pero todos tenemos el derecho de indignarnos ante las formas en cómo se tratan los diversos asesinatos, las diversas pérdidas.
¿Por qué en este país la clase política no recuerdan a cada rato que no valemos lo mismo, que hay una amplia mayoría que vale un comino para las autoridades, y hay unos cuantos que valen muchísimo?
Indigna. Todo eso indigna.