domingo, 24 de mayo de 2009

EN MEMORIA DE JAVIER JUAREZ VAZQUEZ

LE DECIAMOS EL LOCO ZEA



No hay vidas despreciables y sublimes,

pues para cada quien la suya es la má admirable

José Ortega y Gasset.



Le decíamos el “Loco Zea”, pero su nombre real era Javier Juárez, hijo no reconocido por su padre, un periodista que dio mucho de qué hablar por un periódico que dirigía y que tocaban temas que rayaban en lo morboso. Cámara se llamó primero, y luego Gráfico. En esos semanarios editados en los años 70 del siglo pasado en la ciudad de Coatzacoalcos, Veracruz (México) fueron sonados los casos que trató como aquel de Yadira, la enfermera asesinada en el Motel del Golfo. El Loco Zea siguió la misma carrera de su padre, el periodismo golpeador. El grafiquto santiguó a su primer periodiquito, el cual imprimía el mimeógrafo. Ya adulto editó otro en prensa, al que bautizó como “Primera Plana”. Cuando publicaba lo que él llamaba un gran “Fraude a la ciudad de Coatzacoalcos” amaneció muerto por Carrizal, por la carretera vieja que iba a Minatilán: Tenía los brazos amarrados y un balazo en la cabeza. Era el 30 de mayo de 1984. Dicen que lo había mandado a asesinar don Juan Hilman, que en ese entonces era Presidente Municipal o que había sido el Chico Balderas, dirigente petrolero en la sección 11, pero el testaferro había sido el Chaneque, un policía judicial. Finalmente el Chaneque purgó una condena y regresó a Nanchital, ahí trabajó en la policía hasta que desapareció porque lo acusaban de narcotráfico. Javier “el loco Zea”, se fue pero se quedó. Y sus amigos lo recordamos siempre, hasta que le toque al último cantarle las golondrinas a la vida. Javier vive, por que las vidas valen igual sean sencillas o sublimes. ¿A poco no?



COMO ASTILLA EN LA MEMORIA


1


Te soñé en el quicio
robado a la soledad.
Metal que desgarró el silencio
y opacó gargantas opulentas,
látigos de tinta
sobre la frente de quienes medran
esquirla en el ojo de la burguesía
que canta tu ausencia en Primera plana
Te soñe algo más
que un seguno roto.
Agua turbulenta en la quietud del mundo
sombra con el alba de cada mayo.
Grito doloroso:
arroyo abismal en los ojos de Anabella.
II
Me sabes a recuerdo
aroma de tarde
con alas de ceniza
que cuelgo en la pared del municipio
o en la puerta de alguna residencia
adonde alguna vez
llegaras indemne,vendrás
con el norte a pintar consignas
catilinarias que olvidaste
en tu partida presurosa
A veces pareces
que organizas reuniones clandestinas
y te ríes de todos
de los "periodistas" que pudieron
caller el hambre de sus hijos
buscando hormigas
de quienes huelen a chanel
y manejan autos sin ser los dueños,
de los vende turnos
que construyeron ciudades con su nombre
de quienes recitan la cursilería de siempre
y sueñas con aplausos de otros.
De los pasquines como el tuyo
que se hizo bandera en boca de otros,
lobos como tú, pero lentos todavía
del diario que publicó tu exilio
de aquella ciudad alambicada.
III
Cada lágrima se hizo río
y corrió por laderas, callejones y pasillos
hasta encontrar la puerta
de donde habías salido, diciendo vuelvo al rato
y no volviste
sino hasta el otro día con olor a campo
dormido en la rutina
bajo la tempestad
y frente a la urdimbre de tus últimos recuerdos:
te cubriste la cara con las manos
del estampido hueco
del último disparo.
Y se regaron los campos de palomas
y te fuiste como siempre
cuando salías de casa
sin maleta a cuesta.
Y te ondearon los pañuelos negros.
Y el silencio reino un siglo entre las sombras.

MARX



No pesa la madrugada


como tu nombre en mil bocas


lo dije hace tiempo

cuando aun no levantabas olvidos

El muro no se caía

y yo dormía con tu libro

en mi cabeza.

AUTOBIOGRAFIA



1



La poesía es mi sombra

espejo de luna sobre las tejavanas

adobe de la casa donde guardo

los versos, la esperanza detenida

en desolada esquina.





2



Fui asaltante de palacios

guardian de casillas electoreras

escritor de manifiestos

sin lectores;

luchador de escritorio

algunos me definieron,

intelectual -me dijo el Chivo-

para mayor respeto.