domingo, 24 de mayo de 2009

COMO ASTILLA EN LA MEMORIA


1


Te soñé en el quicio
robado a la soledad.
Metal que desgarró el silencio
y opacó gargantas opulentas,
látigos de tinta
sobre la frente de quienes medran
esquirla en el ojo de la burguesía
que canta tu ausencia en Primera plana
Te soñe algo más
que un seguno roto.
Agua turbulenta en la quietud del mundo
sombra con el alba de cada mayo.
Grito doloroso:
arroyo abismal en los ojos de Anabella.
II
Me sabes a recuerdo
aroma de tarde
con alas de ceniza
que cuelgo en la pared del municipio
o en la puerta de alguna residencia
adonde alguna vez
llegaras indemne,vendrás
con el norte a pintar consignas
catilinarias que olvidaste
en tu partida presurosa
A veces pareces
que organizas reuniones clandestinas
y te ríes de todos
de los "periodistas" que pudieron
caller el hambre de sus hijos
buscando hormigas
de quienes huelen a chanel
y manejan autos sin ser los dueños,
de los vende turnos
que construyeron ciudades con su nombre
de quienes recitan la cursilería de siempre
y sueñas con aplausos de otros.
De los pasquines como el tuyo
que se hizo bandera en boca de otros,
lobos como tú, pero lentos todavía
del diario que publicó tu exilio
de aquella ciudad alambicada.
III
Cada lágrima se hizo río
y corrió por laderas, callejones y pasillos
hasta encontrar la puerta
de donde habías salido, diciendo vuelvo al rato
y no volviste
sino hasta el otro día con olor a campo
dormido en la rutina
bajo la tempestad
y frente a la urdimbre de tus últimos recuerdos:
te cubriste la cara con las manos
del estampido hueco
del último disparo.
Y se regaron los campos de palomas
y te fuiste como siempre
cuando salías de casa
sin maleta a cuesta.
Y te ondearon los pañuelos negros.
Y el silencio reino un siglo entre las sombras.

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