domingo, 22 de septiembre de 2013

sucede que me canso a veces


ENSAYO MÍNIMO SOBRE LA SITUACIÓN ACTUAL



Samuel Pérez García

Si pulsamos las opiniones de los que visitan estos sitios, podemos encontrar una opinión dividida sobre los sucesos actuales. Cada uno plegándose hacia lo que consideran su razón, algunas fundamentadas, otras no, pues son meras opiniones, sin más propósito que atacar al hombre y no a los argumentos. Unos defendiendo su pertenencia social a la clase con la cual se identifican o forman parte desde su origen; otros vociferando en favor del gobierno, exigiendo clases como si fueran los nuevos patrones en esta sociedad. No me sorprende que los líderes sindicales vengan, digan, amenacen con sancionar a los maestros si no se presentan a trabajar, pero me sorprende que ciudadanos sin más atributo que su lengua, llamen a los maestros huevones por estar defendiendo un derecho que a cualquiera le asiste. Son ciudadanos que parecen olvidar que si esta lucha no se estuviera dando, más adelante todos los pobres de este país estarán con la soga al cuello, solamente esperando que alguien jale la cuerda.
A esta situación de opiniones divididas debido a la insurgencia magisterial y de otros sectores sociales, le llamaría estado de la lucha de clases, entre quienes son los dueños del estado y los medios de producción contra aquellos que solo poseen su fuerza de trabajo, es decir, entre dominadores y dominados. Así, el desenlace de este conflicto dependerá en mucho de la fortaleza y los trucos de cada contendiente para ganar esta batalla. Si la clase dominante impone su voz y directriz, no duden que meses después de este estallido, empezaremos a ver oleadas de profesores despedidos, petroleros sin trabajo, campesinos sin tierra, estudiantes sin escuela, egresados desempleados, mucho más de los que hoy existen. Si alguien lo duda que lea La lucha de clases en Francia, La comuna de París, ambas obras de Carlos Marx, el teórico hoy olvidado en muchas escuelas, pero siempre atinado en su radiografía del sistema capitalista y su modo de expansión y producción de la plusvalía.
Si los maestros quieren abrir su mente a otras voces de inconformidad y encontrar argumentos para seguir luchando tienen que, algún día, hojear El Capital, o por lo menos, una lectura rápida al Manifiesto del Partido Comunista, sin que tampoco olviden al filósofo italiano Antonio Gramsci, uno de los impulsadores de la idea de forjar un intelectual orgánico para superar el estado de esclavitud del obrero moderno. Además, teórico de la idea de construir un estado educador que sirva a los dominados en su lucha contra los dominadores. Y para concluir: la metáfora del ring:
Por eso resulta necesario irse definiendo en esta arena social: pelearan a vida o muerte, sin límite de tiempo, en esta esquina la clase proletaria, representada por los maestros y los trabajadores en peligro de perder su trabajo, así como sectores del pueblo empobrecido; en la otra, la clase burguesa representada por Peña Nieto y los empresarios, así como los gobernadores estatales. Hagan sus apuestas: el que gane, conseguirá el paraíso; el que pierda tendrá una tumba o una muerte lenta y persistente, encadenado como un esclavo antiguo.
Ojalá que estas líneas sirvan de algo a los maestros que han enseñado lectoescritura, pero se han olvidado de avivar la conciencia de pertenencia a la clase social proletaria, única capaz de enterrar a los que hoy quieren imponernos leyes lesivas a nuestra dignidad humana. Sept. 21 del 2013


poema


HAY PERIODISTAS QUE…



Samuel Pérez García

Hay periodistas que suponen pensar y ofrecer puntos de vista, pero lo único que hacen es repetir el sentido común, sin llegar a ofrecer nada que no sea siempre lo mismo. Ponen al hijo como pretexto y argumentan que va a perder el año lectivo, si la huelga continua. Pero no se preguntan cómo se originó el conflicto ni cuáles son las salidas que se pueden encontrar para destrabarlo. Acusan a los maestros de estar cobrando sin trabajar, y se olvidan que el derecho de huelga existe, pero también que si Javier Duarte les pagó la quincena pasada a los maestros, no es porque haya querido, sino porque el problema, en primer lugar, se le puede agrandar, tal y como ha ocurrido debido a la represión de la madrugada del 14 de septiembre; pero también, en segundo lugar, porque el conflicto que los maestros mantenemos no es el con el gobierno de Veracruz, sino con el federal que encabeza Peña Nieto. Ese es el punto central.
Yo supongo que a Javier Duarte, si la solución estuviera en sus manos, ya hubiera dado marcha atrás en esa mentada ley laboral disfrazada de educativa, pero no puede avanzar mucho, porque no está en sus manos modificar una ley a modo como él lo quiera, porque es una disposición legal que está fuera de su ámbito. Y si optara por repetir la dosis del 14 de septiembre, creo que así como están las cosas, pudiera salirle peor.
Es cierto que la ley tiene artículos transitorios que hablan de la definitividad del nombramiento para quienes pasen la evaluación, pero también hay que ver que tiene su espina para quienes no lo pasen. Pero además, es una ley que quiere aplicarse retroactivamente. Y si bien existen recursos legales, estos pueden caer en manos de jueces que, pese a las evidencias del caso, obren en sentido contrario al querellante. Lo hemos visto de sobra en México. La justicia no existe para los pobres, sino para los ricos. Solamente cuando un rico se enfrenta a otro rico, es como uno de ellos va a la cárcel, tal y como sucedió con Raúl Salinas, que, al final de cuentas, salió libre de carga y con toda su fortuna recuperada.
Por otro lado, si bien la ley pone un recurso de revisión contra la evaluación negativa, no es un organismo ajeno a la autoridad la que va a decidir la controversia, sino la misma autoridad que aplicó el examen. Entonces, la Secretaría de Educación jugara el papel de juez y parte. Entonces, ¿Cuál garantía de que se van a respetar los derechos de los profesores?
Hay periodistas que meten en un mismo saco a todos los maestros, es decir, los emparentan como si todos fueran líderes sindicales, y no es así.
Es muy cierto, los líderes charros en el Estado de Veracruz, han creado un coto de poder y de influencias nefastas, que les han valido para probar las mieles del poder político: regidores, diputados, presidentes municipales, son cargos que han conseguido al amparo de ese viejo sindicalismo que realizó una acción simbiótica entre poder político y poder sindical, que el propio sistema de gobierno aceptó porque le servía de maravilla para mantener el control magisterial. Sin embargo, esa vieja artimaña ya se le fue de las manos al gobierno. Son las bases las que ahora están en la insurgencia, no los líderes; son los maestros de infantería los que luchan por derogar la reforma a los artículos 3o. y 73, no las dirigencias sindicales. Pero eso los periodistas del sur veracruzano, no logran captar o hacen como que no comprenden y atizan el fuego bajo calificativos denigrantes contra el magisterio, como si éstos tuvieran la culpa total de todo lo que está ocurriendo.
Hay periodistas, como en todo proceso o fenómeno social, que más que servir a su propia conciencia, sirven a sus patrones, y la exigua paga que reciben es a cambio de que denosten a todos aquellos que contravengan la paz social de los que mandan. No pueden escribir contra el régimen de gobierno porque es este el que les da la publicidad, el chayote y las canongías diversas que se pueden conseguir al rentar la pluma al mejor postor. Por eso en lugar de ofrecer perspectivas diversas, analizando a las partes en conflicto, solo atinan a ver a un solo actor como el causante del problema, y por supuesto, a ponerse de lado de los terceros perjudicados. Cuando un hombre pone su pluma al servicio de quienes le pagan, el pensamiento ya no profundiza, pues está atado a ese estímulo material; se embota y no jalona las neuronas más sensibles para clarificar el punto de vista.

No es que el periodista no pueda, sino que los intereses materiales que lo atan al periódico en el cual trabaja, lo obligan a pensar siempre a favor de quienes le pagan. Así, encontramos que se va creando toda una costumbre de leer un periodismo cortado, censurado, siempre manejando un solo punto de vista, sin lograr entender el proceso dialéctico de los movimientos sociales. Al habernos acostumbrado a que siempre tienen un punto de vista dominante, que va siempre sobre el más débil, la gente empieza a mirar al periodista como "servidor del patrón o del gobierno" y a calificarlo como "prensa vendida", lo cual, desde luego, pone en peligro la integridad física de los periodistas, sean culpables o no. Pero aquí vale hacer la aclaración que cierta vez dijo el colega Carlos Heredia: "nosotros somos la infantería", si los dueños de los periódicos están peleados entre sí, nosotros no tenemos que estarlo. Tiene razón, y lo aplico a esta analogía: muchos periodistas ven bien el levantamiento magisterial y les gustaría escribir a favor de este movimiento, pero no lo pueden hacer porque no se mandan ellos mismos. Dependen del patrón. Pero este patrón vive de la publicidad y de las prebendas que el gobierno le da. Por eso no pueden publicar nada contra el sistema actual. Se les comprende. Pero en tanto los comprendemos nos rompen la madre a los maestros. Así de injusto es este sistema. Espero que no me tache de malagradecido porque a mí me paga el Gobierno Federal como maestro que soy. Pero sobre esto quiero aclarar: como fuerza de trabajo me debo al Estado federal, pero mi conciencia no. Vendo mis conocimientos impartiendo clases a mis alumnos, los maestros, esos que ahorita han tomado las calles y se manifiestan contra la reforma educativa (laboral), me identifico con ellos porque somos de la misma clase social y de la misma profesión y también porque sé que no podemos cargar con toda la culpa ante la situación de la educación. Los maestros somos apenas un brazo ejecutor de los planes y programas. El cerebro, el Estado, el gobierno, es el realiza los planes y programas. Pero de esto hablaré en otra ocasión. Basta decir ahora que hay periodistas que se equivocan cuando nos denostan, pero hay que entenderlos porque no han distinguido que rentar la fuerza de trabajo es una, y rentar la conciencia, es otra.

LA PRIVATIZACIÓN Y LOS DESAYUNOS ESCOLARES.


Samuel Pérez García

Para los que piensan que la escuela con la nueva Reforma educativa no se privatiza, voy a ponerles otro ejemplo donde se mira bien dicha privatización. ¿Se acuerdan que hay una prueba piloto para escuelas de tiempo completo? Bien, cuando esas escuelas se establezcan en muchas partes, habrá que darles a los niños a lo sumo una comida, si no es que dos. ¿Cómo podrá darse si ninguna escuela cuenta con espacio disponible para establecer una cocina? Es fácil, la nueva ley de educación permite que un comerciante en cocina pueda invertir su capital para construir las instalaciones y poder ofrecer los desayunos o comidas a los niños. ¿Cómo lo hará? Del siguiente modo: el gobierno federal a través del Estatal y éste a través del municipal,  mediante un programa específico, pagará un porcentaje de ese desayuno, dijéramos ocho pesos por niño, y los padres de familia aportarán dos pesos, si acaso el servicio costara diez pesos. Así, la escuela salvaría el problema. Y si cada escuela posee 300 alumnos, entonces multipliquen por diez pesos y les arroja tres mil pesos diarios por el servicio de un desayuno, y el doble si incluye la comida.  Esta operación resulta redituable para el inversionista privado, porque sin arriesgarse mucho, encontró su filón de oro: clientes cautivos y un gobierno amigo que le da todas las facilidades para su propio enriquecimiento. Es como cuando Carlos Slim compró Telmex. Encontró clientes cautivos con los cuales hizo crecer su fortuna. Pero también un gobierno amigo que le permito adquirir la empresa pública a precio barato. Así está esto de la privatización: una ley que se reforma para que el capital privado entré a la escuela, use a nuestros hijos como clientes seguros, y venga para los inversionistas un modo honesto de vida, sin despeinarse. Lógicamente, desde luego, el inversionista no tendrá una cocina, sino muchísimas, porque cuando se habla de capital no se dice del pobre, sino de los grandes inversionistas que a través de prestanombres ganarán a costa de la escuela. E incluso, de tanta corrupción que hay, es muy posible que hasta los flamantes directores evaluados con la nueva reforma, sean parte de esa sociedad mercantil, cuyo propósito es el lucro no la educación. Así o más claro, dijera Chencho.