
Samuel Pérez García.
COSOLEACAQUE: PUEBLO HEROICO Y MÁGICO.
COSOLEACAQUE: PUEBLO HEROICO Y MÁGICO.
En este pueblo de indígenas nahuas hay un silencio de panteón político, donde callar es mejor que denunciar para no alborotar el avispero. Pero todo conlleva a una inferencia: ¿De qué tamaño es el acuerdo del presidente municipal Cirilo Vázquez Parissi con la familia Merlín para que la mujer de palabra no sea tocada por las malas vibras que originan su actuación como presidenta municipal?
Creo y resulta justo solicitar mediante el derecho de petición plasmado en el artículo 8º de nuestra constitución, que por honestidad y compromiso con la democracia que lo llevó al poder, que Cirilo Vásquez entregue cuentas acerca de cómo recibió las finanzas públicas, porque si él no puede hacerlo por temor o por pacto diabólico con la familia Merlín, entonces que denuncie el caso y convoque a asamblea pública para que sea el pueblo el que decida qué hacer con la revoltura financiera que, suponemos, a ojo de buen cubero, dejó el merlinismo. Pero no. Esto no puede suceder. Si no puede denunciar los malos manejos, menos va a convocar al pueblo para decirle que se siente incapaz de tocar los fueros familiares.
Tanto silencio en el gobierno municipal me asombra. Tantas lenguas cortadas en los ediles me anonada. Tanta magia para convertir lo sucio en limpio me impacta la mirada y obnubila mi inteligencia. Impensable observar que en tanto en otros municipios ya se ha venido detectando anomalías graves, en Cosoleacaque no pasó nada, pese al despilfarro de dinero que hubo en la campaña política pasada. Imposible pensar que Gladis Merlín esté incuestionada. Pero si, en efecto, sucedió así, que Gladis Merlín está limpia de alguna deshonestidad, entonces con mayor razón se justifica la tesis de agregar otra cualidad a nuestro municipio; ahora a más de ser heroico es mágico, por el hecho de que aquí los que llegan al poder y lo disfrutan por tres años, cuando se van, se pueden llevar todo, dejar descompuesto todo, y nadie les dice nada, no por el poder que posean sino por la cualidad de ser mago para aparecer y desaparecer lo que la voluntad decida, y saber acordar por lo bajito, con aquel que lo ha de sustituir.
DE POLICIAS Y RATERILLOS.
Y sigue la mata dando, mientras que en la última semana de enero, en la colonia Congreso los raterillos de poca monta se introdujeron en un domicilio de la calle Ruiz Cortínez, se llevaron el equipo de cómputo de la escuela primaria y se surraron en el altar de la Iglesia católica y de pilón se llevaron un cristo para venderlo en algún tianguis, el jefe de la policía municipal Odel Díaz Villalobos ha declarado a la prensa de que los índices delictivos van a la baja, y que tiene orden de redoblar la vigilancia, pese a ello, los robos siguen y hay muchos casos que ni siquiera se denuncian, porque precisamente, cuando los hechos suceden nadie se dio cuenta, nadie supo nada. La policía menos.
Y hablando de la policía, viene aquel cuento del famoso inspector, cuyo nombre no recuerdo, pero que le decían Mano Negra, uña y carne del amadeísmo en aquellos años sesenta y principios de los setenta en Coatzacoalcos. Dicen que este inspector cuando detenía a un ladrón, después de su respectiva calentada, le indicaba lo siguiente: Ya sé quién eres, quiero que te vayas de aquí, en caso contrario, eres hombre muerto. De ese modo, la policía mantenía aquietada a los raterillos de poca monta. Verdad o mentira de este decir popular, lo que hace falta en Cosoleacaque es vigilancia y equipamiento, armas modernas, equipos de telecomunicaciones, estrategias de vigilancia, un programa de inteligencia para detectar a tiempo las anomalías, pero sobre todo, crear un cuerpo de policía a la altura del desarrollo moderno de Cosoleacaque, con policías que antes que golpeadores, estén preparados para resguardar el orden público, defender al ciudadano y no asumir el papel de trogloditas primitivos, cuando se trata de resolver un conflicto. Pero sobre todo, buen salario. Si no se quiere que los guardianes del orden incurran en un proceso corrupto de aceptar dinero para callar o para meter a la cárcel a quien no la debe, entonces el municipio tiene que pensar que los policías tienen derecho a vivir bien, porque también tienen familia y exponen su vida en cada incursión por resguardar el orden público. Y a propósito de esto, a qué mente inteligente se le ocurrió decir que las casetas de vigilancia no tienen ninguna función, que los policías solo lo agarran para dormir, y que por lo tanto, no tiene caso ocuparse de ellos? Si quien lo dijo tuviera razón, entonces, tampoco tiene caso que existan los cuarteles ni las postas de vigilancia. El policía que lo dijo carece de conocimientos de estrategia y táctica militar; no fue a la escuela, y si fue pasó de noche. Mi querido policía inteligente: los modulos de policía abiertos en todo el municipio deben seguir funcionando porque es un punto de apoyo para cualquier latrocinio que suceda en los alrededores. Si un hecho delictivo sucede a dos cuadras o tres o cuatro de donde está el módulo, el afectado tiene a donde ir a quejarse, y el policía de guardia, si está equipado con equipo de radiocomunicación, puede inmediatamente solicitar ayuda, así sea las diez de la mañana o la una de la madrugada. Pero sin eso, ¿a dónde encuentras una patrulla? Por haber quitado la vigilancia de la colonia Congreso es que en el 2009 robaron al pagador del agua, hecho que sucedió frente al módulo de policía. Por haber quitado la vigilancia en todas las colonias, es que los atracos a escuelas y casas habitación se siguen dando con la frecuencia que aparecen en la nota roja de los diarios. Desde que se comenzó a desmantelar las casetas de vigilancia, y desde que se creó el mando único, la única consecuencia es que ahora ya no hay a quien exigirle que exista vigilancia. ¿A quién se lo pedimos, si la policía ya no depende corporativamente del municipio? Y sin embargo, es el municipio quien aporta los recursos financieros para la sobrevivencia. Entonces, ¿por qué aceptar el mando único? Me parece que este asunto debe ser discutido profundamente por el Cabildo de Cosoleacaque, y no simplemente aceptar porque la disposición viene de más arriba. Lo que el presidente municipal está obligado a mantener es la paz social no sólo en las calles sino en las casas habitación de cada familia cosoleacaneca, y para ello, debe crear un buen programa de gobierno que incluya una estrategia de vigilancia para que los robos constantes, si no se eliminen completamente, por lo menos bajen el índice y así se pueda tener la impresión de que se cuenta con un gobierno capaz. En caso contrario podemos pensar que no.
Y hablando de la policía, viene aquel cuento del famoso inspector, cuyo nombre no recuerdo, pero que le decían Mano Negra, uña y carne del amadeísmo en aquellos años sesenta y principios de los setenta en Coatzacoalcos. Dicen que este inspector cuando detenía a un ladrón, después de su respectiva calentada, le indicaba lo siguiente: Ya sé quién eres, quiero que te vayas de aquí, en caso contrario, eres hombre muerto. De ese modo, la policía mantenía aquietada a los raterillos de poca monta. Verdad o mentira de este decir popular, lo que hace falta en Cosoleacaque es vigilancia y equipamiento, armas modernas, equipos de telecomunicaciones, estrategias de vigilancia, un programa de inteligencia para detectar a tiempo las anomalías, pero sobre todo, crear un cuerpo de policía a la altura del desarrollo moderno de Cosoleacaque, con policías que antes que golpeadores, estén preparados para resguardar el orden público, defender al ciudadano y no asumir el papel de trogloditas primitivos, cuando se trata de resolver un conflicto. Pero sobre todo, buen salario. Si no se quiere que los guardianes del orden incurran en un proceso corrupto de aceptar dinero para callar o para meter a la cárcel a quien no la debe, entonces el municipio tiene que pensar que los policías tienen derecho a vivir bien, porque también tienen familia y exponen su vida en cada incursión por resguardar el orden público. Y a propósito de esto, a qué mente inteligente se le ocurrió decir que las casetas de vigilancia no tienen ninguna función, que los policías solo lo agarran para dormir, y que por lo tanto, no tiene caso ocuparse de ellos? Si quien lo dijo tuviera razón, entonces, tampoco tiene caso que existan los cuarteles ni las postas de vigilancia. El policía que lo dijo carece de conocimientos de estrategia y táctica militar; no fue a la escuela, y si fue pasó de noche. Mi querido policía inteligente: los modulos de policía abiertos en todo el municipio deben seguir funcionando porque es un punto de apoyo para cualquier latrocinio que suceda en los alrededores. Si un hecho delictivo sucede a dos cuadras o tres o cuatro de donde está el módulo, el afectado tiene a donde ir a quejarse, y el policía de guardia, si está equipado con equipo de radiocomunicación, puede inmediatamente solicitar ayuda, así sea las diez de la mañana o la una de la madrugada. Pero sin eso, ¿a dónde encuentras una patrulla? Por haber quitado la vigilancia de la colonia Congreso es que en el 2009 robaron al pagador del agua, hecho que sucedió frente al módulo de policía. Por haber quitado la vigilancia en todas las colonias, es que los atracos a escuelas y casas habitación se siguen dando con la frecuencia que aparecen en la nota roja de los diarios. Desde que se comenzó a desmantelar las casetas de vigilancia, y desde que se creó el mando único, la única consecuencia es que ahora ya no hay a quien exigirle que exista vigilancia. ¿A quién se lo pedimos, si la policía ya no depende corporativamente del municipio? Y sin embargo, es el municipio quien aporta los recursos financieros para la sobrevivencia. Entonces, ¿por qué aceptar el mando único? Me parece que este asunto debe ser discutido profundamente por el Cabildo de Cosoleacaque, y no simplemente aceptar porque la disposición viene de más arriba. Lo que el presidente municipal está obligado a mantener es la paz social no sólo en las calles sino en las casas habitación de cada familia cosoleacaneca, y para ello, debe crear un buen programa de gobierno que incluya una estrategia de vigilancia para que los robos constantes, si no se eliminen completamente, por lo menos bajen el índice y así se pueda tener la impresión de que se cuenta con un gobierno capaz. En caso contrario podemos pensar que no.
LA BEATIFICACIÓN DE GLADIS MERLÍN.
Pero Cosoleacaque es un pueblo mágico. Aquí el policía se torna ladrón, y el ladrón se hace policía. El defraudador es honesto, y el honesto de pronto se vuelve lo contrario. El político –aunque sea corrupto- es bueno cuando está en el poder y es intocable. Cuando sale del poder, poco falta para que lo beatifiquen. Creo que el párroco de Cosoleacaque ya inició sus gestiones con Gladis Merlín para que más pronto que tarde, inicie ese proceso en la mujer. Pero dicen que le hace falta el visto bueno de Cirilo Vázquez. Si dentro de poco o mucho el silencio sigue, los católicos de las nuevas generaciones, esos que hoy son niños, acudirán a la Iglesia a rendirle incienso y oración a Gladis Merlín, que pese a ser como Magdalena, tuvo el atributo de saber casar lo político con lo religioso, pero sobre todo, acordar bien para que su imagen siga el camino de la beatitud. Pero a lo mejor me equivoque, y la mujer de palabra en lugar de esperar tanto, en tres años venga con todo y aureola santa a recuperar la silla que dejó prestada. Cirilo Vázquez sabe. Cirilo Vázque piensa. El sabe si ayuda a la beatificación o la manda al infierno.