lunes, 26 de septiembre de 2011

SITUACION EXTREMA EN VERACRUZ

Veracruz
Carmen Aristegui F.
Reforma
23 Sep. 11

Veracruz atraviesa hoy por una situación de tan extrema gravedad que da a pensar si tiene o no cabida la declaratoria de un estado de excepción. A raíz del cambio sexenal, la entidad ha caído en una espiral de violencia y confrontación que no tiene precedente.

Un estado entregado a los Zetas, durante el sexenio de Fidel Herrera, según ha dicho su más grande adversario y excandidato a la gubernatura Miguel Ángel Yunes, y algunas otras voces. Un estado en disputa al que han llegado otros que quieren para sí el control de esa plaza. Gente Nueva es quien firma los más variados mensajes intimidatorios contra Zetas y autoridades que los protegen.

Veracruz es un lugar estratégico para el trasiego de cocaína a Europa y Estados Unidos. Se recibe, se envía, se trafica y se lava dinero con la connivencia -como siempre- de algún tipo de autoridad. Veracruz recuerda lo que ocurrió en Quintana Roo a mediados de los años noventa, historia criminal con implicaciones de autoridad que terminó con un exgobernador, Mario Villanueva, procesado y en la cárcel. Veremos si se repite la historia.

Hoy Veracruz está cruzada por enfrentamientos entre Zetas, el Cártel de Sinaloa y otras derivaciones. La brutalidad de los asesinatos y la facilidad con que son exhibidos en vías públicas con propósitos ejemplarizantes -aun estando el estado literalmente tomado por fuerzas policíacas y militares- no solo estremece sino que revela el grado de incapacidad, inoperancia o complicidad de las fuerzas locales con los cárteles en disputa.

Hace apenas unas horas y a pesar del descomunal dispositivo de seguridad que fue desplegado para resguardar la integridad de procuradores y presidentes de tribunales en Boca del Río, y como un desafío más, criminales abandonaron siete cuerpos en ese municipio y en el puerto de la entidad.

Tragedia y horror que debe sumarse a la dantesca matanza y exhibición siniestra de 35 cuerpos de hombres, mujeres y menores esparcidos en camionetas y pavimento en Boca del Río, ocurrido apenas el martes pasado, dispuestos lo cuerpos para poder ser vistos a unos cuantos cientos de metros de donde se realizaría tan poderosa cumbre, y al lado apenas del monumento turístico a los Voladores de Papantla.

Si la mente criminal que planeó la escena lo hizo pensando en que esa noche se presentaría el Royal Tour con Felipe Calderón de guía de turistas, en la ciudad de Nueva York, estamos ya frente al mayor de los desafíos. Imposible saberlo. Dejémoslo en que cabe la coincidencia. Los 35 muertos "todos con antecedentes penales", remachaba el gobernador, cuando no habían sido siquiera identificados todos y como si eso justificara la barbarie, se suman, a su vez, a la fuga masiva de reos en tres cárceles de la entidad. Todo en una misma semana. Apenas días antes se escenificó una balacera que costó la vida a un funcionario y su hermano, frente de un restaurante, en el que departían empresarios. También en estos días la Caravana por la Paz con Justicia y Dignidad sufrió varios minutos de una tensa situación al pasar por Coatzacoalcos. Policías federales activaron protocolos ante la presencia de hombres armados, que después fueron identificados como parte de los retenes oficiales.

La población ha caído en más de una ocasión en sicosis colectiva. La más grave e ilustrativa ocurrió el 25 de agosto, el mismo día de la tragedia masiva del Casino Royale en Monterrey. Sicosis que derivó en imputaciones por terrorismo en contra de dos tuiteros que reprodujeron informaciones, por fortuna falsas pero, también en ese contexto, creíbles. Un mes en la cárcel para, finalmente, ser liberados. Se pretendió modificar su status, después del escándalo, modificando el Código Penal para imputarles otra cosa, reducir el espectro de pena posible y liberarlos bajo fianza. Ante la encrucijada se optó por el desistimiento y quedaron libres y sin cargos.

 El asunto dejó herencia. Los legisladores sí aprobaron la llamada "Ley Duarte", es decir, la reforma al artículo 373 del Código Penal que sirve para sancionar a quien provoque "perturbaciones sociales" mediante cualquier medio, lo cual deja vulnerable a la población civil usuaria. Lo que les faltaba.

domingo, 4 de septiembre de 2011

DESFILADERO

3 de Septiembre de 2011
Jaime Avilés
 Si estamos en la calle, ¿por qué no estamos en la calle?
Humberto Moreira dejó en Coahuila una deuda pública de 32 mil millones de pesos, al parecer obtenida en parte con documentación falsa y en contubernio con sus colaboradores. Si esto se comprueba, el líder nacional del PRI debería estar preso, acusado de fraude, coalición de funcionarios y delincuencia organizada, delitos graves que impiden la libertad bajo fianza.

Fidel Herrera Beltrán endeudó a Veracruz por 30 mil millones de pesos: mantuvo una campaña permanente de culto a sí mismo (vistió a millones de veracruzanos con una camisa roja que ostentaba la palabra fidelidad) y engrasó con abundancia los ejes de la corrupción (para que no rechinaran y no se oyeran).

El adeudo que Enrique Peña Nieto legó al estado de México también asciende a 30 mil millones de pesos que pagarán las cuatro próximas administraciones, con los cuales financió a empresas españolas que hicieron obra pública sin invertir un solo euro, pero tendrán derecho a explotarlas, cobrando peaje a quien las use, por 30 años; además, compró toneladas de espots en radio, tv y líneas de autobuses que proyectan películas durante el viaje, para mostrarnos su copete, y como Moreira y Herrera, cebó día y noche a la marrana de mil ubres, que amamanta a todos los giros negros.

Los resultados están a la vista. Gracias a Moreira, Coahuila es el tercer estado del país en materia de agresiones a periodistas y Los Zetas administran la inseguridad pública. Gracias a Fidel Herrera, Veracruz es el segundo estado más violento del Golfo, después de Tamaulipas (el tercero es Tabasco, por la ineptitud del no menos priísta Andrés Granier).

Gracias a Peña Nieto, el Edomex quitó a Chihuahua el título de campeón en feminicidios (incluido el de Paulette), La Familia Michoacana extendió sus dominios hasta Valle de Bravo, y en los municipios conurbados con el DF Tlalnepantla, Ecatepec, Tultitlán, Neza siguen empeorando las inundaciones.

No cabe duda: los priístas sí saben. En el informe que Bernardo Barranco presentó, como titular de la comisión ciudadana que observó los recientes comicios en el estado de México, destaca un hecho clave. Las brigadas del PRI no iban a las visitas domiciliarias a preguntar a la gente qué necesitaba, o prometerle nada a cambio de su voto. Llegaban, tocaban y cuando les abrían, informaban como genios recién salidos de la lámpara de Aladino: a usted le hace falta un tinaco rotoplas de 200 litros, aquí lo tiene. A usted, el cacomixtle le comió sus gallinas ponedoras, aquí le traemos 25. A usted...

Si de acuerdo con los datos disponibles, Moreira, Herrera y Peña Nieto acumularon un adeudo conjunto de 92 mil millones de pesos (poco menos de 9 mil millones de dólares), debemos felicitarlos. Ellos solitos harán que las generaciones venideras paguen el equivalente a casi la sexta parte de los 65 mil millones de dólares que Ernesto Zedillo, y Calderón, convirtieron en deuda pública mediante el Fobaproa.

En 1998, para cubrir los intereses de la deuda externa de México que era de 88 mil 516 millones de dólares y del Fobaproa, Hacienda pagó 45 mil millones de dólares: la mitad del presupuesto de egresos de 1999. Pero Zedillo manipuló las elecciones de 2000, para entregarle el poder a los panistas. Alabado sea porque hoy, de acuerdo con Enrique Galván Ochoa, la deuda del sector público federal es de 3 millones de millones de pesos, cifra similar al monto del presupuesto de egresos de 2011, que fue de 3 billones de pesos y fracción.

En Nuevo León (ya es vox populi), el gobierno de Nati González Parás vendió Monterrey a dos cárteles: la mitad al de Sinaloa, la mitad al del Golfo. La línea divisoria era la avenida Gonzalitos. Todo se pudrió cuando los del Golfo rompieron con Los Zetas: éstos los mandaron a Tamaulipas y tomaron el control de bares, salones de baile, tables-dance y casinos. Testigos presenciales han dicho a Desfiladero, que para echarles a perder esos negocios, los del Golfo provocaron matanzas como la del Sabino Gordo, cerca de la estación de autobuses, donde abundan las salas de masaje, los músicos de fara-fara y los antros con ficheras, o la de La Iguana, último punto de reunión de la gente fresa del Tec, en el Barrio Antiguo, ahora reducido a minipueblo fantasma.

Protegido por Emilio Chuayffet que a pesar de haber sido responsable de la matanza de Acteal, preside otra vez la Cámara de Diputados, Nati heredó Nuevo León a su secretario de Gobierno. Pero éste huyó a McAllen, y desde ahí despacha por teléfono. Para apresurar su caída antes de octubre (a efecto de evitar que lo remplace un interino y, por lo tanto, adelantar nuevas elecciones, que coincidirían con las presidenciales y que, dadas las circunstancias, ganaría el PAN en ambos casos) los panistas pisaban el acelerador a fondo, desestabilizando a Rodrigo Medina hasta que...

Sí, hasta que sobrevino la matanza del casino Royale, aparente respuesta del PRI, o sea, de Moreira y Peña Nieto, para frenarlos en seco. Después de prometer, como disco rayado, que investigará hasta las últimas consecuencias, Calderón tuvo que tragarse sus palabras cuando El Norte dio a conocer los videos en que Jonás Larrazabal, hermano de Larry (así le dicen al alcalde panista de Monterrey, Fernando Larrazabal), recogía abultados tambaches de dinero ¿por vender quesos oaxaqueños? en diversos casinos de la ciudad.

En esta ocasión las televisoras no difundieron esos videos 25 horas al día. El señor de los quesos no es El señor de las ligas, sino hermano del máximo promotor de la candidatura presidencial de Ernesto Cordero en Nuevo León. Aunque sean sospechosos de vender protección a lugares que pueden ser achicharrados si sus dueños no pagan, Jonás y Fernando Larrazabal acaban de entrar al club de los impunes.

Ahí podrán codearse con Germán Larrea, culpable del asesinato industrial de 65 mineros en Pasta de Conchos, o con la prima de Margarita Zavala, cuya corresponsabilidad permitió que 49 bebés murieran quemados en la guardería de Hermosillo, o con Enrique Coppel, que encerró a seis de sus empleadas en una tienda de Culiacán y nada hizo por salvarlas cuando estalló un incendio.

Pero de la guerra del PRI contra el PAN y de todos contra el pueblo, Marcelo Ebrard y Manuel Camacho no están al margen. Ambos llevaron a la gubernatura de Guerrero a Ángel Aguirre con los votos del PRD; no bien tomó el poder, Aguirre aseguró que se construirá, duélale a quien le duela, la presa de La Parota, contra la que llevan luchando años las bases del PRD. Y si después de ese triunfo, logrado en combinación con el PAN, Ebrard repitió la fórmula en Sinaloa, hizo gobernador a Malova y dijo que las alianzas de la izquierda con la derecha llegaron para quedarse, ahora resulta que Malova es sospechoso del asesinato del periodista Humberto Millán, y ha empujado, por precaución, al exilio, al excelente reportero que es Luis Enrique Ramírez.

Vivimos en un país sin jueces, por tanto, sin ley. Los ministros de la Suprema Corte dijeron que el Poder Legislativo no tiene derecho de impugnar la entrega ilegal de tres pozos petroleros a empresas extranjeras. Pemex se negó a construir una sola refinería en todo el sexenio, pero comprará en 21 mil millones de dólares parte de Repsol. Aunque no se ha aprobado la ley de seguridad nacional, Calderón militarizó Monterrey. Dos reporteras capitalinas fueron asesinadas antenoche en Iztapalapa y todavía no renuncia en pleno el gabinete de seguridad nacional. Ahí viene la la reforma laboral, que indignó a los jóvenes españoles, y arrebatará el futuro a los jóvenes mexicanos. ¿Qué pasa? Si estamos en la calle, ¿por qué no estam
os en la calle?

jueves, 1 de septiembre de 2011

CIBERNAUTAS PRESOS EN VERACRUZ


Cuando esparcir rumor es terrorismo.

 

Samuel Pérez García

Hace muchos años, el Estado de Veracruz era un estado tranquilo. Los hechos delictivos ocurrían en el norte (Sinaloa, Guadalajara, Ciudad Juárez) y no creíamos que un día, los veracruzanos despertáramos con el rumor en la boca: “balacera en Jalapa entre narcotraficantes y policías” “estallaron una granada en el Puerto” “secuestraron y mataron a periodistas”, “acribillan a policías en Cosoleacaque”.

Los juicios anteriores no eran rumores, eran y son realidades. Tal condición ha generado una sicosis en la sociedad veracruzana, de norte a sur, porque el hecho real es que los narcotraficantes están aquí y se están matando entre ellos, pero también a los ciudadanos que se cruzan entre sus balas.

Coatzacoalcos, Minatitlán y Acayucan no escapan de esos hechos. La realidad violenta nos avasalla y eso ha permitido que el rumor se convierta en el modo de enterarse  y cuidarse sobre lo que pasa en la ciudad. Es el rumor el modo de enteramiento de los ciudadanos, porque también la policía no informa, o desinforma cuando los hechos ya ocurrieron, debido a que para “no entorpecer las indagaciones”, hasta se resguarda de los periodistas, y ha firmado un acuerdo de que antes que los  comunicólogos lleguen al lugar del crimen, deben ser ellos, los que arriben primero, bajo el pretexto de no distorsionar los hechos.

Dentro de este contexto criminalizante y violento que estamos padeciendo, el rumor ha sido el único modo de información con que cuentan los ciudadanos, bien sea de boca en boca, o bien a través de las páginas de Internet. Así, nos enteramos de los “Mata Zetas”, un video que circula en la red, y que acusa a Fidel Herrera de ser el primer Zeta. Pero también, no ha sido rumor que la zona conurbada de Veracruz Puerto, esté en el centro del huracán violento del narcotráfico. Por eso, ahora, debido a rumores sobre hechos que a diario suceden, el gobierno de Veracruz, quiere tapar la realidad con un golpe de maza sobre el cuerpo de cibernautas que subieron a la red una presunta balacera en escuelas del puerto, así como secuestros, y que no tuvieron la debida credibilidad, pero que generó pánico en la sociedad de padres de familia y estudiantes, quienes dejaron de acudir a los centros escolares.

Sin más indagación ni valoración jurídica y política de la realidad que vivimos, la Justicia de Veracruz, que encabeza Reynaldo Escobar como Procurador de Justicia y Gerardo Buganza como Secretario de gobierno, arrestaron a quienes promovieron ese rumor de balacera. Se trata de  MARIA DE JESUS BRAVO PAGOLA, conocida como “Maruchi”, periodista y ex directora de Actividades Artísticas y Culturales de la Secretaría de Educación de Veracruz, así como a Gilberto Martínez Vera, maestro de matemáticas, por difundir falsos rumores en la red, el pasado 25 de agosto. Lo hicieron al equiparar el falso rumor como terrorismo y sabotaje, y para lo cual, piensan aplicarles de uno a 30 años de prisión, derivado de lo que marca el código penal en el Estado.

Tal actuación justiciera me parece un sinsentido, además de aberrante aplicación de la justicia, porque el rumor no está ocasionado en un contexto de paz social, sino de violencia clara y veraz, que el narcotráfico ha venido configurando en  su enfrentamiento contra otras bandas criminales y contra el propio Gobierno federal y estatal.

En este caso que nos ocupa, los cibernautas –supongo sin conceder-no propiciaron, vía la clandestinidad- el rumor de una bomba en x escuela, o que alguien iría a rociarla y quemar con gasolina como se hizo en un casino de Monterrey. Ellos subieron al ciberespacio, lo que otros les enviaron, pero si el rumor tuvo credibilidad en la sociedad, no fue porque ésta sea inocente e ingenua, sino que los hechos cotidianos que estamos viviendo, ha logrado que el rumor, tenga carácter verdadero, y en base a ello, los ciudadanos obraron: “de lamentar después, mejor precaverse lo que en la red está proliferando”.

Así, el gobierno, en lugar de encarcelar a los rumorantes, debería calibrar cuál es el grado de psicosis que se está viviendo en cada ciudad del Estado. Y se está viviendo esa psicosis porque los hechos palpables de violencia lo corroboran. Ningún hombre se asusta de que  lo van a matar por simple noticia que corra, salvo que tenga un síndrome de persecución neurótica, o sepa que en efecto, un enemigo suyo lo persigue. Son los hechos que suceden, lo que nos está convirtiendo a todos en psicóticos. Andamos por la calle, pero sabemos que en cualquier momento puede ocurrir alguna balacera. Subimos a un camión y como que intuimos que a lo mejor nos puede ocurrir algo grave. Pero no porque estemos locos por naturaleza, es que la violencia incontenible de “robos, asaltos violentos, asesinatos, descuartizados, esta poniéndonos nerviosos”. En esas condiciones, el rumor tiene credibilidad. De ser otras las condiciones, lo que los cibernautas propagaran, nos haría lo que el viento a Juárez. Pero no vivimos en un Estado tranquilo, sino en uno atosigado de violencia.

Sin embargo, con esa actuación errática de la Justicia veracruzana, lo único que se está reiterando es que se encuentra acorralada y desesperada, a tal grado de no actuar contra quien comete los desmanes, que son fuertes y organizados, sino contra indefensos ciudadanos que hicieron valer su escasa libertad de expresión: difundir un hecho que a ellos espantó, y quisieron con su difusión, buscar que no sucumbieran gente inocente. Pero el Estado miró en ellos a moros con alfanjes, y decidió actuar sin reflexionar,  con la consecuencia  que ahora se distinga como un estado represor de la libertad de expresión contra indefensos ciudadanos, y se encuentre, en el ojo del huracán nacional e internacional, por aparecer como un Estado totalitario, donde todo está prohibido, hasta mandar un mensaje, que al no ser cierto, se  equipara con terrorismo y sabotaje, que atentan contra la tranquilidad social. Pero entonces, ¿Por qué a los narcotraficantes cuando los agarran no les aplican ese mismo artículo, y sólo los meten a la cárcel por venta de droga, asesinato y portación de armas prohibidas. ¿Por qué también, no entra a la cárcel el gobierno cuando difunde el rumor de que la economía está blindada, y ahora, que la crisis nos avasalla, salen con la babosada de que hicieron lo que pudieron, pero no lograr detener la recesión económica?

Mal está Gerardo Buganza y Reynaldo Escobar al haber actuado así contra María de Jesús Bravo Pagola y Gilberto Martínez Vera. La desesperación que los envuelve, les crea confusión en la identificación de los criminales. Mientras que los verdaderos delincuentes andan sueltos, ellos cazan ratoncitos, porque con los otros no pueden.