
¿QUÉ LE PASA AL IFE?
Samuel Pérez García
Justiniano Santiago
Cruz, representante ante el IFE del distrito 21, con sede en Cosoleacaque, ha
denunciado que el Instituto Federal Electoral ha propuesto medidas que se
aplicarán el primero de julio con relación al proceso electoral que se vive.
Tales medidas, priorizan el tiempo, pero coartan la vigilancia del proceso.
Quiere el IFE, informa Justiniano, que:
1.
Que los representes de partidos políticos no acompañen
al Presidente de la casilla a entregar el paquete electoral.
2.
Que para ser más ágiles en la recepción de los votos,
pretende crear sedes alternas, sobre todo en aquellos distritos, cuyos
municipios se encuentran alejados entre sí.
3.
Quiere establecer grupos de trabajo para efecto de
concluir el proceso de revisión más rápidamente, es decir, que todo concluya
antes del domingo 8 de julio.
Tales medidas, en
lugar de ayudar a transparentar y dar certeza al proceso electoral, lo que
lograría es, si bien terminar antes del domingo 8 de julio, no ofrecería
certeza en los resultados, dado qué, la delegación de responsabilidades no está
contemplada por la ley, pero además, delegar en este proceso tan competitivo,
se prestaría a que ningún candidato quedaría satisfecho de los resultados.
Seguir al juego al
IFE es como, si se tratara de contar un millón de pesos, y le decimos a los
colaboradores que, como tenemos que terminar rápido, que cada uno cuente cien
mil pesos, en lugar de que uno solo se ocupe de contar el millón. Pero contar dinero, no es lo
mismo que contar votos.
Con el dinero, te
puedes equivocar al contar, y repites la operación hasta verificar la cantidad.
Pero en el proceso electoral, no es dinero lo que se cuenta, sino la voluntad
ciudadana, y ésta, para ser legítima y legal, por eso, debe, antes que nada, se
vigilada muy exhaustivamente.
Pero también, el otro
problema es la delegación. Los que saben de dirección de empresas, saben que
para delegar, no es simplemente haber quien ocupa el lugar vacío, sino, si
quien lo quiera ocupar posee el perfil profesional y la honestidad probada para
realizar la tarea encomendada. Además, por supuesto, de la inteligencia y el
tacto requerido. Porque no es quien quiere ser comisionado electoral o quién quiere
ocupar este lugar de vocal ejecutivo, o quién desea coordinar la recepción de
los votos en algún municipio, para luego, trasladarlo a la sede central.
No es solamente
eso, sino que en primer lugar, la ley no contempla esas medidas que el IFE está
proponiendo, y en segundo, la mayoría de los partidos, y el propio instituto no
cuentan con el personal profesional requerido, ni tampoco está facultado
legalmente para proponer lo que quiere.
Las sedes alternas,
los grupos de trabajo y la negación de que los representantes de partido
acompañen al presidente de casilla a entregar los paquetes electorales, no
están asentados en el Código Electoral Federal. Y por ende, asumir tales
propuestas como válidas, están poniendo en tela de juicio la legitimidad del
proceso, porque no se está basando dicho instituto, en la ordenanza legal
establecida para conducir el proceso electoral.
Debido a ello,
denuncia Justiniano Santiago Cruz, que en Cosoleacaque y en los 300 distritos
electorales, el Partido del Trabajo ha ventilado un recurso de revisión contra
estas disposiciones, que atentan con desvirtuar el proceso. Pero en tanto, el
propio instituto revisa lo que procede, la elección se pone en entredicho, al
estarse inventando procedimientos ilegales.
Por ende, y aunque
mucha gente, cree que Andrés Manuel volvió de nuevo a su discurso del 2006, por
aquello del fraude que se orquesta en su contra, tales medidas, hacen pensar
que el candidato, no está errado, porque una institución que de pronto, se saca
de la manga medidas como las anteriores, genera dudas y mucho sospechosismo –como
dijera Creel Miranda- con relación a la elección del primero de julio.
Frente a tales
medidas, aparte de interponer el recurso de revisión, lo que vale aplicar es la
presión de la sociedad, que la sociedad organizada se plante ante el IFE, no
solamente de un solo partido, sino de todos, porque tales medidas afectan a
todos los candidatos, salvo que alguien en especial quiera verse favorecido con
esas medidas que el IFE quiere que se lleven a cabo. Pero si no, lo
recomendable es la presión de la sociedad para que el propio Instituto no
invente medidas y se apegue en sus acciones, a lo que la ley señala.
