Samuel Pérez García
La noche es un trigal brumoso
donde los intestinos de la fábrica
excretan obreros taciturnos;
andariegos de la tuerca
y el martillo,
claveteros de destinos infaustos
constructores
de riquezas que nunca gozan
artífices de otra historia
distinta a la que contamos
de vivir como si el mañana
fuera nuestro pasado.
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