viernes, 11 de noviembre de 2011

¿Con quién te vas?


¿Con quién  te vas? 

Samuel Pérez García.



Si eres lector de diarios y revistas, has de saber que en la contienda política que se avecina, el ánimo de la ciudadanía se encuentra dividida. Muchos periodistas ya le cantan alabanzas y miran como presidente, con carro completo del PRI a Enrique Peña Nieto; los panistas, aunque desmoralizados, sienten que no será fácil el triunfo de su partido, pero insisten en que ellos están dentro de la jugada. El exsecretario de Hacienda, alfil de Felipe Calderón, Ernesto Cordero, casi se asume como candidato panista a la presidencia, seguido muy de cerca por Josefina Vázquez Mota y Santiago Creel; en el PRD, un sector de militantes olvidadizos, le levantan la capa a Marcelo Ebrard y lo ungen como el candidato democrático, de Coalición, frente a un incansable López Obrador, que azorrillado como animal de monte, espera pacientemente que los días le den o le nieguen la razón, por eso de haber andado por todos los municipios de México, picando piedra, sudando la gota gorda y elevando su voz, para ver si, en el 2012, la sociedad le permite acceder como presidente de México.

¿Con quién podremos estar, frente a la realidad violenta que vivimos? El PAN, partido en el poder, le echa la culpa de la inseguiridad y del alza de los precios, a la política errática que durante más de setenta años siguió el Partido Revolucionario Institucional, al combate frontal que hoy mantiene contra los zares de la droga. El PRI, lógicamente, se lo revira al PAN de lo que actualmente pasa, y se propone, de lengua para afuera, volver a los viejos tiempos, a la paz social, llena de corrupción y aumentos a los precios de productos básicos, del cual no hay precedente, pues ellos estuvieron muchos años en el poder. Recuerdo muy vieja la seña de “cogelos en caliente” de Roque Villanueva en 1995, cuando el IVA aumento del 10 al 15%. El hombre festejó así, obscenamente, el triunfo que había conseguido su partido, en ese tiempo en el poder con Ernesto Zedillo, el golpe económico contra los pobres. Ahora ya no es el quince por ciento, sino el 16%, así que por el modo como vamos, si gana el PRI o el PAN, ese 16% subirá, pero no bajará.

Tanto para el PRI como para el PAN, la contienda política va a desarrollarse entre ellos. Y ningunean a López Obrador, por aquello de que el PRD, se encuentra –como de costumbre- en pedacitos, donde cada uno quiere jalar hacia donde su intuición le indique. Unos, abiertamente, se han declarado lopezobradorista; pero otros, peleados por este movimiento, encuentran en Marcelo Ebrard, el candidato conciliador que México necesita (tanto que tiene el apoyo de Elba Esther Gordillo, la simpatía de Manlio Fabio Beltrones, y de lengua para afuera, de muchos empresarios, que sueñan con que Ebrard rompa con López Obrador, o este rompa con Ebrard en la contienda presidencial).

Hoy, más que otras veces, la realidad mexicana resulta tan compleja como para decidir así porque sí. Para ello es menester reflexionar para saber hacia donde debemos conducir nuestra orientación y nuestro voto. Simplistamente, diría que si el pastel ya fue probado, o sea, la presidencia, tanto por el PRI como por el PAN, lógico es que le demos la confianza por seis años a quien no lo ha tenido, no digo al partido, digo al hombre. Y ese, que no ha estado y que pretende mejorar la vida de la nación, se llama López Obrador. Pero razonar así, es demasiado simple. Se necesita un argumento más fuerte, algo que haga pensar, no sólo al pobre, sino al empleado, al empresario, a los militares, a los religiosos, que llegar al poder presidencial no es para gozar del presupuesto público y continuar con el endeudamiento del país y con la creciente inseguridad que ha enlutado a más de cuarenta mil familias. Y este argumento, fuerte por naturaleza, consiste en analizar qué hombre y qué partido estuvo o ha estado en el poder presidencial. Por eso, envío a ustedes este cuadro, con el fin que lo razonen, lo analicen y vean si vale la pena seguir desvelándonos por el partido que fuere. Si lo que hace mantener a un país es la economía, es necesario que esta camine, no se estanque, y no eche sobre nuestros hombros, el pago de la deuda. Van aquí estos datos y dígase a sí mismo, si vale la pena votar por el PRI, votar por el PAN, o en lugar de eso, buscar con nuestro voto, libre y secreto, en una mejor orientación. Que desde mi punto de vista, si bien no está en el PRD, si lo está en ANDRES MANUEL LOPEZ OBRADOR. Para cambiar las condiciones económicas del país y de los pobres y escasos adinerados que quedan, porque los gobiernos que ha habido han empobrecido a todos, LOPEZ OBRADOR es la respuesta. Van los datos, y piensen por quién votarán el próximo año.

PRESIDENTE
% INFLACION
DEUDA EXTERNA
RESERVAS INTERNACIONALES.
LUIS ECHEVERRIA
12.96 %
14,000 MDD
SE DESCON OCE
JOSE LOPEZ PORTILLO
459.0%
29,000 MDD
SE DESCONOCE
MIGUEL DE LA MADRID
3,711.0%
87,000 MDD
35,000 MDD
CARLOS SALINAS DE GORTARI
139.0%
70,000 MDD
7,000 MDD
ERNESTO ZEDILLO
226.00%
82,000 MDD
27,000 MDD
VICENTE FOX
30.4%
72,000 MDD
65,000MDD
FELIPE CALDERON
25.0%
65,000 MDD
120,000 MDD

Fuente: internet.


domingo, 16 de octubre de 2011

sound of silence

viernes, 7 de octubre de 2011

Los especuladores de Wall Street bajo vigilancia


Por Amy Goodman

El movimiento de protesta “Ocupemos Wall Street” crece día a día, y se está extendiendo a otras ciudades de Estados Unidos. «Somos el 99 por ciento que ya no va a tolerar la codicia y la corrupción del 1 por ciento restante», dicen los manifestantes.

La respuesta del Departamento de Policía de Nueva York fue brutal. El sábado pasado, la policía arrestó a más de 700 manifestantes en una de las detenciones masivas más grandes en la historia de Estados Unidos. La semana anterior, manifestantes pacíficos fueron rociados con gas pimienta en el rostro sin advertencia previa ni motivo aparente.

Es por este motivo que esta semana, luego de obtener un acuerdo judicial sin precedentes con los departamentos de policía de Mineápolis y St. Paul y del Servicio Secreto de Estados Unidos, fui con mis colegas hasta la Plaza de la Libertad, el corazón de la ocupación en Wall Street, para anunciar esta victoria legal.

El Día del Trabajo de 2008, me encontraba cubriendo el primer día de la Convención Nacional Republicana en St. Paul junto al equipo de noticias de Democracy Now! Afuera, miles de personas se manifestaban en contra. Yo me encontraba dentro de la convención, entrevistando a delegados del que esa semana era el estado más candente, Alaska. ¿Recuerdan a la candidata a la vicepresidencia Sarah Palin? A unas cuadras de allí, mis colegas Sharif Abdel Kouddous y Nicole Salazar estaban cubriendo la represión policial contra una multitud de manifestantes.

La policía antidisturbios encerró a los manifestantes en un estacionamiento. Junto con ellos también quedaron encerrados los periodistas acreditados. Un policía le gritó a Nicole: “¡La cara contra el suelo!” Y ella replicó, también a los gritos, “¡Soy de la prensa!”, mientras sostenía su carné de prensa con una mano y filmaba con la otra su propio arresto violento.

Nicole gritó mientras la tiraban boca abajo y mantenían su cara contra el piso. También gritó cuando le apoyaron una rodilla o bota en la espalda y la arrastraron de una pierna, lo que provocó que su rostro sangrara. Lo primero que hicieron a continuación fue quitar la batería de la cámara, por si quedaban dudas acerca de lo que no querían que quedara registrado. Mientras Sharif intentaba calmar a la policía (anti)disturbios, lo empujaron contra una pared, lo patearon dos veces en el pecho, lo tiraron al suelo y lo esposaron.

Recibí una llamada en mi celular y corrí desde el Centro de Convenciones al lugar de los arrestos. La policía antidisturbios había acordonado la zona. Corrí hacia la policía, llevaba mi pase de prensa colgado al cuello. Solicité hablar con el oficial a cargo, para que liberara a mis compañeros periodistas. Acto seguido, me llevaron por la fuerza detrás de la línea policial, me pusieron los brazos detrás de la espalda y me esposaron.

Le rogué a los policías que no me arrestaran, pero fue exactamente lo que hicieron. Finalmente me llevaron junto a Sharif. Como periodistas acreditados exigimos ser dejados en libertad. Acto seguido, un agente del Servicio Secreto vino hacia nosotros y nos arrancó las acreditaciones de prensa del cuello.

Presentamos una demanda. La semana pasada, finalmente, llegamos a un acuerdo con la policía de St.Paul y Mineápolis y el Servicio Secreto. Además de pagar 100.000 dólares de indemnización, el Departamento de Policía de St. Paul acordó poner en marcha un programa de capacitación orientado a educar a los oficiales de policía acerca de los derechos de la prensa y de la población consagrados en la Primera Enmienda, con relación a operaciones policiales, incluidos los procedimientos adecuados para tratar con los periodistas que estén cubriendo manifestaciones. El Departamento de Policía de St. Paul también se comprometió a hacer todo lo que esté a su alcance para hacer que el Departamento de Policía de Minneapolis implemente un programa similar, y además ofrecerá dicho programa al personal policial de todo el estado.

A menos de un año de las próximas convenciones y en momentos en que estamos cubriendo manifestaciones como la de Wall Street, este gran acuerdo que surgió tras los arrestos durante la Convención Nacional Republicana de 2008, debería servir de advertencia a los departamentos de policía de todo el país para que dejen de arrestar e intimidar a periodistas, y para que terminen la práctica de los arrestos ilegales. No deberían abrirnos un expediente policial cuando lo que hacemos es tratar de cumplir con nuestra tarea de registrar lo que sucede.

Pero ¿es la policía la que realmente paga el precio por sus actos? Previo a las convenciones republicana y demócrata de 2008, cada partido contrató pólizas de seguro para indemnizar a las ciudades anfitrionas por los daños y perjuicios surgidos de demandas.

Bruce Nestor, presidente de la filial de Minnesota de la Asociación de Abogados de Estados Unidos, me dijo: “St. Paul de hecho negoció una cláusula de seguro especial con el comité anfitrión republicano para que los primeros 10 millones de dólares por concepto de responsabilidad civil por demandas surgidas de la convención fueran cubiertos por el comité anfitrión. La ciudad está orgullosa de esta negociación. Es la primera vez que esto se negocia entre una ciudad y un comité anfitrión pero básicamente significa que nosotros (la ciudad) podemos cometer infracciones, y no tenemos que pagar por ello”.

Volvamos a la actualidad. El megabanco rescatado de Wall Street JPMorgan Chase realizó una donación de 4,6 millones de dólares, deducible de impuestos, a la Fundación de la Policía de la Ciudad de Nueva York, lo cual hizo que los manifestantes se preguntaran: ¿Se le paga a la policía de Nueva York para proteger a quién: a la gente o a las empresas? ¿Al 99 por ciento o al 1 por ciento?

Marina Sitrin, que forma parte del equipo legal de “Ocupemos Wall Street”, me dijo que inicialmente la protesta iba a tener lugar en Chase Plaza, pero que el Departamento de Policía de Nueva York la había cerrado en forma preventiva. Los manifestantes se fueron entonces a Zucotti Park y lo re-bautizaron Plaza de la Libertad.

Un comunicado de prensa sin fecha publicado en el sitio web de JPMorgan Chase afirma que, en respuesta a la donación de los 4,6 millones de dólares, “el Jefe de Policía de la Ciudad de Nueva York, Raymond Kelly, envió una nota al director ejecutivo y presidente, Jamie Dimon, expresando su 'profunda gratitud' por la donación de la empresa.” Teniendo en cuenta el monto de la donación y el maltrato y la violencia policial contra los manifestantes, uno podría sospechar sobre el modo que tiene el jefe de Policía Kelly de demostrar su gratitud.



Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

© 2011 Amy Goodman

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, spanish@democracynow.org

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 550 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 250 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.



lunes, 26 de septiembre de 2011

SITUACION EXTREMA EN VERACRUZ

Veracruz
Carmen Aristegui F.
Reforma
23 Sep. 11

Veracruz atraviesa hoy por una situación de tan extrema gravedad que da a pensar si tiene o no cabida la declaratoria de un estado de excepción. A raíz del cambio sexenal, la entidad ha caído en una espiral de violencia y confrontación que no tiene precedente.

Un estado entregado a los Zetas, durante el sexenio de Fidel Herrera, según ha dicho su más grande adversario y excandidato a la gubernatura Miguel Ángel Yunes, y algunas otras voces. Un estado en disputa al que han llegado otros que quieren para sí el control de esa plaza. Gente Nueva es quien firma los más variados mensajes intimidatorios contra Zetas y autoridades que los protegen.

Veracruz es un lugar estratégico para el trasiego de cocaína a Europa y Estados Unidos. Se recibe, se envía, se trafica y se lava dinero con la connivencia -como siempre- de algún tipo de autoridad. Veracruz recuerda lo que ocurrió en Quintana Roo a mediados de los años noventa, historia criminal con implicaciones de autoridad que terminó con un exgobernador, Mario Villanueva, procesado y en la cárcel. Veremos si se repite la historia.

Hoy Veracruz está cruzada por enfrentamientos entre Zetas, el Cártel de Sinaloa y otras derivaciones. La brutalidad de los asesinatos y la facilidad con que son exhibidos en vías públicas con propósitos ejemplarizantes -aun estando el estado literalmente tomado por fuerzas policíacas y militares- no solo estremece sino que revela el grado de incapacidad, inoperancia o complicidad de las fuerzas locales con los cárteles en disputa.

Hace apenas unas horas y a pesar del descomunal dispositivo de seguridad que fue desplegado para resguardar la integridad de procuradores y presidentes de tribunales en Boca del Río, y como un desafío más, criminales abandonaron siete cuerpos en ese municipio y en el puerto de la entidad.

Tragedia y horror que debe sumarse a la dantesca matanza y exhibición siniestra de 35 cuerpos de hombres, mujeres y menores esparcidos en camionetas y pavimento en Boca del Río, ocurrido apenas el martes pasado, dispuestos lo cuerpos para poder ser vistos a unos cuantos cientos de metros de donde se realizaría tan poderosa cumbre, y al lado apenas del monumento turístico a los Voladores de Papantla.

Si la mente criminal que planeó la escena lo hizo pensando en que esa noche se presentaría el Royal Tour con Felipe Calderón de guía de turistas, en la ciudad de Nueva York, estamos ya frente al mayor de los desafíos. Imposible saberlo. Dejémoslo en que cabe la coincidencia. Los 35 muertos "todos con antecedentes penales", remachaba el gobernador, cuando no habían sido siquiera identificados todos y como si eso justificara la barbarie, se suman, a su vez, a la fuga masiva de reos en tres cárceles de la entidad. Todo en una misma semana. Apenas días antes se escenificó una balacera que costó la vida a un funcionario y su hermano, frente de un restaurante, en el que departían empresarios. También en estos días la Caravana por la Paz con Justicia y Dignidad sufrió varios minutos de una tensa situación al pasar por Coatzacoalcos. Policías federales activaron protocolos ante la presencia de hombres armados, que después fueron identificados como parte de los retenes oficiales.

La población ha caído en más de una ocasión en sicosis colectiva. La más grave e ilustrativa ocurrió el 25 de agosto, el mismo día de la tragedia masiva del Casino Royale en Monterrey. Sicosis que derivó en imputaciones por terrorismo en contra de dos tuiteros que reprodujeron informaciones, por fortuna falsas pero, también en ese contexto, creíbles. Un mes en la cárcel para, finalmente, ser liberados. Se pretendió modificar su status, después del escándalo, modificando el Código Penal para imputarles otra cosa, reducir el espectro de pena posible y liberarlos bajo fianza. Ante la encrucijada se optó por el desistimiento y quedaron libres y sin cargos.

 El asunto dejó herencia. Los legisladores sí aprobaron la llamada "Ley Duarte", es decir, la reforma al artículo 373 del Código Penal que sirve para sancionar a quien provoque "perturbaciones sociales" mediante cualquier medio, lo cual deja vulnerable a la población civil usuaria. Lo que les faltaba.

domingo, 4 de septiembre de 2011

DESFILADERO

3 de Septiembre de 2011
Jaime Avilés
 Si estamos en la calle, ¿por qué no estamos en la calle?
Humberto Moreira dejó en Coahuila una deuda pública de 32 mil millones de pesos, al parecer obtenida en parte con documentación falsa y en contubernio con sus colaboradores. Si esto se comprueba, el líder nacional del PRI debería estar preso, acusado de fraude, coalición de funcionarios y delincuencia organizada, delitos graves que impiden la libertad bajo fianza.

Fidel Herrera Beltrán endeudó a Veracruz por 30 mil millones de pesos: mantuvo una campaña permanente de culto a sí mismo (vistió a millones de veracruzanos con una camisa roja que ostentaba la palabra fidelidad) y engrasó con abundancia los ejes de la corrupción (para que no rechinaran y no se oyeran).

El adeudo que Enrique Peña Nieto legó al estado de México también asciende a 30 mil millones de pesos que pagarán las cuatro próximas administraciones, con los cuales financió a empresas españolas que hicieron obra pública sin invertir un solo euro, pero tendrán derecho a explotarlas, cobrando peaje a quien las use, por 30 años; además, compró toneladas de espots en radio, tv y líneas de autobuses que proyectan películas durante el viaje, para mostrarnos su copete, y como Moreira y Herrera, cebó día y noche a la marrana de mil ubres, que amamanta a todos los giros negros.

Los resultados están a la vista. Gracias a Moreira, Coahuila es el tercer estado del país en materia de agresiones a periodistas y Los Zetas administran la inseguridad pública. Gracias a Fidel Herrera, Veracruz es el segundo estado más violento del Golfo, después de Tamaulipas (el tercero es Tabasco, por la ineptitud del no menos priísta Andrés Granier).

Gracias a Peña Nieto, el Edomex quitó a Chihuahua el título de campeón en feminicidios (incluido el de Paulette), La Familia Michoacana extendió sus dominios hasta Valle de Bravo, y en los municipios conurbados con el DF Tlalnepantla, Ecatepec, Tultitlán, Neza siguen empeorando las inundaciones.

No cabe duda: los priístas sí saben. En el informe que Bernardo Barranco presentó, como titular de la comisión ciudadana que observó los recientes comicios en el estado de México, destaca un hecho clave. Las brigadas del PRI no iban a las visitas domiciliarias a preguntar a la gente qué necesitaba, o prometerle nada a cambio de su voto. Llegaban, tocaban y cuando les abrían, informaban como genios recién salidos de la lámpara de Aladino: a usted le hace falta un tinaco rotoplas de 200 litros, aquí lo tiene. A usted, el cacomixtle le comió sus gallinas ponedoras, aquí le traemos 25. A usted...

Si de acuerdo con los datos disponibles, Moreira, Herrera y Peña Nieto acumularon un adeudo conjunto de 92 mil millones de pesos (poco menos de 9 mil millones de dólares), debemos felicitarlos. Ellos solitos harán que las generaciones venideras paguen el equivalente a casi la sexta parte de los 65 mil millones de dólares que Ernesto Zedillo, y Calderón, convirtieron en deuda pública mediante el Fobaproa.

En 1998, para cubrir los intereses de la deuda externa de México que era de 88 mil 516 millones de dólares y del Fobaproa, Hacienda pagó 45 mil millones de dólares: la mitad del presupuesto de egresos de 1999. Pero Zedillo manipuló las elecciones de 2000, para entregarle el poder a los panistas. Alabado sea porque hoy, de acuerdo con Enrique Galván Ochoa, la deuda del sector público federal es de 3 millones de millones de pesos, cifra similar al monto del presupuesto de egresos de 2011, que fue de 3 billones de pesos y fracción.

En Nuevo León (ya es vox populi), el gobierno de Nati González Parás vendió Monterrey a dos cárteles: la mitad al de Sinaloa, la mitad al del Golfo. La línea divisoria era la avenida Gonzalitos. Todo se pudrió cuando los del Golfo rompieron con Los Zetas: éstos los mandaron a Tamaulipas y tomaron el control de bares, salones de baile, tables-dance y casinos. Testigos presenciales han dicho a Desfiladero, que para echarles a perder esos negocios, los del Golfo provocaron matanzas como la del Sabino Gordo, cerca de la estación de autobuses, donde abundan las salas de masaje, los músicos de fara-fara y los antros con ficheras, o la de La Iguana, último punto de reunión de la gente fresa del Tec, en el Barrio Antiguo, ahora reducido a minipueblo fantasma.

Protegido por Emilio Chuayffet que a pesar de haber sido responsable de la matanza de Acteal, preside otra vez la Cámara de Diputados, Nati heredó Nuevo León a su secretario de Gobierno. Pero éste huyó a McAllen, y desde ahí despacha por teléfono. Para apresurar su caída antes de octubre (a efecto de evitar que lo remplace un interino y, por lo tanto, adelantar nuevas elecciones, que coincidirían con las presidenciales y que, dadas las circunstancias, ganaría el PAN en ambos casos) los panistas pisaban el acelerador a fondo, desestabilizando a Rodrigo Medina hasta que...

Sí, hasta que sobrevino la matanza del casino Royale, aparente respuesta del PRI, o sea, de Moreira y Peña Nieto, para frenarlos en seco. Después de prometer, como disco rayado, que investigará hasta las últimas consecuencias, Calderón tuvo que tragarse sus palabras cuando El Norte dio a conocer los videos en que Jonás Larrazabal, hermano de Larry (así le dicen al alcalde panista de Monterrey, Fernando Larrazabal), recogía abultados tambaches de dinero ¿por vender quesos oaxaqueños? en diversos casinos de la ciudad.

En esta ocasión las televisoras no difundieron esos videos 25 horas al día. El señor de los quesos no es El señor de las ligas, sino hermano del máximo promotor de la candidatura presidencial de Ernesto Cordero en Nuevo León. Aunque sean sospechosos de vender protección a lugares que pueden ser achicharrados si sus dueños no pagan, Jonás y Fernando Larrazabal acaban de entrar al club de los impunes.

Ahí podrán codearse con Germán Larrea, culpable del asesinato industrial de 65 mineros en Pasta de Conchos, o con la prima de Margarita Zavala, cuya corresponsabilidad permitió que 49 bebés murieran quemados en la guardería de Hermosillo, o con Enrique Coppel, que encerró a seis de sus empleadas en una tienda de Culiacán y nada hizo por salvarlas cuando estalló un incendio.

Pero de la guerra del PRI contra el PAN y de todos contra el pueblo, Marcelo Ebrard y Manuel Camacho no están al margen. Ambos llevaron a la gubernatura de Guerrero a Ángel Aguirre con los votos del PRD; no bien tomó el poder, Aguirre aseguró que se construirá, duélale a quien le duela, la presa de La Parota, contra la que llevan luchando años las bases del PRD. Y si después de ese triunfo, logrado en combinación con el PAN, Ebrard repitió la fórmula en Sinaloa, hizo gobernador a Malova y dijo que las alianzas de la izquierda con la derecha llegaron para quedarse, ahora resulta que Malova es sospechoso del asesinato del periodista Humberto Millán, y ha empujado, por precaución, al exilio, al excelente reportero que es Luis Enrique Ramírez.

Vivimos en un país sin jueces, por tanto, sin ley. Los ministros de la Suprema Corte dijeron que el Poder Legislativo no tiene derecho de impugnar la entrega ilegal de tres pozos petroleros a empresas extranjeras. Pemex se negó a construir una sola refinería en todo el sexenio, pero comprará en 21 mil millones de dólares parte de Repsol. Aunque no se ha aprobado la ley de seguridad nacional, Calderón militarizó Monterrey. Dos reporteras capitalinas fueron asesinadas antenoche en Iztapalapa y todavía no renuncia en pleno el gabinete de seguridad nacional. Ahí viene la la reforma laboral, que indignó a los jóvenes españoles, y arrebatará el futuro a los jóvenes mexicanos. ¿Qué pasa? Si estamos en la calle, ¿por qué no estam
os en la calle?

jueves, 1 de septiembre de 2011

CIBERNAUTAS PRESOS EN VERACRUZ


Cuando esparcir rumor es terrorismo.

 

Samuel Pérez García

Hace muchos años, el Estado de Veracruz era un estado tranquilo. Los hechos delictivos ocurrían en el norte (Sinaloa, Guadalajara, Ciudad Juárez) y no creíamos que un día, los veracruzanos despertáramos con el rumor en la boca: “balacera en Jalapa entre narcotraficantes y policías” “estallaron una granada en el Puerto” “secuestraron y mataron a periodistas”, “acribillan a policías en Cosoleacaque”.

Los juicios anteriores no eran rumores, eran y son realidades. Tal condición ha generado una sicosis en la sociedad veracruzana, de norte a sur, porque el hecho real es que los narcotraficantes están aquí y se están matando entre ellos, pero también a los ciudadanos que se cruzan entre sus balas.

Coatzacoalcos, Minatitlán y Acayucan no escapan de esos hechos. La realidad violenta nos avasalla y eso ha permitido que el rumor se convierta en el modo de enterarse  y cuidarse sobre lo que pasa en la ciudad. Es el rumor el modo de enteramiento de los ciudadanos, porque también la policía no informa, o desinforma cuando los hechos ya ocurrieron, debido a que para “no entorpecer las indagaciones”, hasta se resguarda de los periodistas, y ha firmado un acuerdo de que antes que los  comunicólogos lleguen al lugar del crimen, deben ser ellos, los que arriben primero, bajo el pretexto de no distorsionar los hechos.

Dentro de este contexto criminalizante y violento que estamos padeciendo, el rumor ha sido el único modo de información con que cuentan los ciudadanos, bien sea de boca en boca, o bien a través de las páginas de Internet. Así, nos enteramos de los “Mata Zetas”, un video que circula en la red, y que acusa a Fidel Herrera de ser el primer Zeta. Pero también, no ha sido rumor que la zona conurbada de Veracruz Puerto, esté en el centro del huracán violento del narcotráfico. Por eso, ahora, debido a rumores sobre hechos que a diario suceden, el gobierno de Veracruz, quiere tapar la realidad con un golpe de maza sobre el cuerpo de cibernautas que subieron a la red una presunta balacera en escuelas del puerto, así como secuestros, y que no tuvieron la debida credibilidad, pero que generó pánico en la sociedad de padres de familia y estudiantes, quienes dejaron de acudir a los centros escolares.

Sin más indagación ni valoración jurídica y política de la realidad que vivimos, la Justicia de Veracruz, que encabeza Reynaldo Escobar como Procurador de Justicia y Gerardo Buganza como Secretario de gobierno, arrestaron a quienes promovieron ese rumor de balacera. Se trata de  MARIA DE JESUS BRAVO PAGOLA, conocida como “Maruchi”, periodista y ex directora de Actividades Artísticas y Culturales de la Secretaría de Educación de Veracruz, así como a Gilberto Martínez Vera, maestro de matemáticas, por difundir falsos rumores en la red, el pasado 25 de agosto. Lo hicieron al equiparar el falso rumor como terrorismo y sabotaje, y para lo cual, piensan aplicarles de uno a 30 años de prisión, derivado de lo que marca el código penal en el Estado.

Tal actuación justiciera me parece un sinsentido, además de aberrante aplicación de la justicia, porque el rumor no está ocasionado en un contexto de paz social, sino de violencia clara y veraz, que el narcotráfico ha venido configurando en  su enfrentamiento contra otras bandas criminales y contra el propio Gobierno federal y estatal.

En este caso que nos ocupa, los cibernautas –supongo sin conceder-no propiciaron, vía la clandestinidad- el rumor de una bomba en x escuela, o que alguien iría a rociarla y quemar con gasolina como se hizo en un casino de Monterrey. Ellos subieron al ciberespacio, lo que otros les enviaron, pero si el rumor tuvo credibilidad en la sociedad, no fue porque ésta sea inocente e ingenua, sino que los hechos cotidianos que estamos viviendo, ha logrado que el rumor, tenga carácter verdadero, y en base a ello, los ciudadanos obraron: “de lamentar después, mejor precaverse lo que en la red está proliferando”.

Así, el gobierno, en lugar de encarcelar a los rumorantes, debería calibrar cuál es el grado de psicosis que se está viviendo en cada ciudad del Estado. Y se está viviendo esa psicosis porque los hechos palpables de violencia lo corroboran. Ningún hombre se asusta de que  lo van a matar por simple noticia que corra, salvo que tenga un síndrome de persecución neurótica, o sepa que en efecto, un enemigo suyo lo persigue. Son los hechos que suceden, lo que nos está convirtiendo a todos en psicóticos. Andamos por la calle, pero sabemos que en cualquier momento puede ocurrir alguna balacera. Subimos a un camión y como que intuimos que a lo mejor nos puede ocurrir algo grave. Pero no porque estemos locos por naturaleza, es que la violencia incontenible de “robos, asaltos violentos, asesinatos, descuartizados, esta poniéndonos nerviosos”. En esas condiciones, el rumor tiene credibilidad. De ser otras las condiciones, lo que los cibernautas propagaran, nos haría lo que el viento a Juárez. Pero no vivimos en un Estado tranquilo, sino en uno atosigado de violencia.

Sin embargo, con esa actuación errática de la Justicia veracruzana, lo único que se está reiterando es que se encuentra acorralada y desesperada, a tal grado de no actuar contra quien comete los desmanes, que son fuertes y organizados, sino contra indefensos ciudadanos que hicieron valer su escasa libertad de expresión: difundir un hecho que a ellos espantó, y quisieron con su difusión, buscar que no sucumbieran gente inocente. Pero el Estado miró en ellos a moros con alfanjes, y decidió actuar sin reflexionar,  con la consecuencia  que ahora se distinga como un estado represor de la libertad de expresión contra indefensos ciudadanos, y se encuentre, en el ojo del huracán nacional e internacional, por aparecer como un Estado totalitario, donde todo está prohibido, hasta mandar un mensaje, que al no ser cierto, se  equipara con terrorismo y sabotaje, que atentan contra la tranquilidad social. Pero entonces, ¿Por qué a los narcotraficantes cuando los agarran no les aplican ese mismo artículo, y sólo los meten a la cárcel por venta de droga, asesinato y portación de armas prohibidas. ¿Por qué también, no entra a la cárcel el gobierno cuando difunde el rumor de que la economía está blindada, y ahora, que la crisis nos avasalla, salen con la babosada de que hicieron lo que pudieron, pero no lograr detener la recesión económica?

Mal está Gerardo Buganza y Reynaldo Escobar al haber actuado así contra María de Jesús Bravo Pagola y Gilberto Martínez Vera. La desesperación que los envuelve, les crea confusión en la identificación de los criminales. Mientras que los verdaderos delincuentes andan sueltos, ellos cazan ratoncitos, porque con los otros no pueden.

viernes, 12 de agosto de 2011

¿De verdad estamos tan solos?


El poeta Efráin Bartolomé, quien forma parte del grupo por la paz que lidera Javier Sicilia, el once de agosto 2011, fue violentado en la tranquilidad de su casa, por la irrupción de policías federales. No solamente la suya, sino la de otros vecinos. Buscaban a un capo, que lógicamente no encontraron en el lugar, en tanto, y frente a la agresión, se llamó a la policía, y como destino o por magia, la policía que debía auxiliarlos nunca apareció. Lean la crónica, escrita por el propio poeta y la respuesta, un testaferro del régimen, pretende opacar la cronica con la simpleza que la policía ya no usa las siglas ni el uniforme negro.
Efraín Bartolomé

¿DE VERDAD ESTAMOS TAN SOLOS?

Son las 4:43 de la mañana del día 11 de agosto de 2011.

Hace aproximadamente dos horas un grupo de hombres armados irrumpieron en mi casa ubicada en Conkal 266 (esq. Becal), Col. Torres de Padierna, 14200, México, D. F.

Comenzamos a escuchar golpes violentos como contra una puerta metálica y me extrañó porque se escuchaba demasiado cerca y no hay ninguna puerta así en la casa.

Prendí la luz.

Los golpes arreciaban ahora como contra nuestras puertas de madera.

Quité la tranca que protege la puerta de nuestra recámara y me asomé al pasillo: hacia el comedor veía luces (¿verdosas? ¿azulosas? ¿intermitentes?) acompañando los golpes violentos contra el cristal que da al sur.

Mi mujer me gritó que me metiera.

Así lo hice apresuradamente y alcancé a poner la tranca de nuevo.

Oí cristales rompiéndose y pasos violentos hacia nuestra recámara: rápidos y fuertes.

“¡Abran la puerta!” era el grito que se repetía antes de que empezaran a golpear con violencia mayor nuestra puerta con tranca.

Nos encerramos en el baño y busqué a tientas un silbato que cuelga de un muro sin repellar: comencé a soplarlo con desesperación, unas diez veces, quizá.

Mi mujer está llamando a la policía.

Les dice que están entrando a la casa, que vengan pronto por favor, que nos auxilien.

Yo sigo soplando el silbato con desesperación.

En la oscuridad, mi mujer se ubicó tras de mí mientras oíamos que la tranca de la puerta se quebraba y los hombres entraban.

¿Tres, cuatro, cinco?

Quise cerrar la puerta del baño pero ya no alcancé a hacerlo.

Empujé unas cajas hacia dicha puerta y en algo estorbó los empujones.

“¡Abran la puerta! ¡Abran la puerta, hijos de la chingada...!” gritaban mientras empujaban y metían sus rifles negros hacia el interior.

Quise detener la puerta con mis manos pero no tenía sentido: vencieron mi mínima resistencia y entraron.

Policías vestidos de negro, con pasamontañas y lo que supongo que serían “rifles de alto poder”.

“¡Al suelo! ¡Al suelo! ¡Al suelo, hijos de la chingada! ¡Al suelo y no se muevan!”

Uno de los hombres me da un manazo en la cabeza y me tira los lentes.

Alcanzo a pescarlos antes de que toquen el suelo.

Me quita el silbato.

−¡No golpee a mi esposo! –grita mi mujer.

−¡El teléfono! ¡Déme el teléfono! –le responde y pregunta si no tenemos otro teléfono o un celular.

Ella y yo nos arrodillamos primero y después nos medio sentamos en el suelo de cemento de este baño sin terminar.

Policías jorobados y nocturnos, como en el romance de García Lorca.

Quién lo diría: aquí, en nuestra amada casa donde cultivamos y enseñamos la armonía.

Aquí...

Justo aquí estos hombres de negro, con pasamontañas, con guantes, con rifles de asalto, con chalecos o chamaras que tienen inscritas las siglas blancas PFP, nos apuntan con sus armas a la cabeza.

Uno de ellos, siempre amenazante, nos interroga.

Dos más permanecen en la puerta.

− ¡Las armas! ¡Dónde están las armas!

− Aquí no hay armas, señor, somos gente de trabajo.

− ¡A qué se dedica!”

−Soy psicoterapeuta y escribo libros.

−¿Desde cuándo vive aquí?

− Desde hace treinta años...

−Cómo se llama.

−Efraín Bartolomé.

−Cuántos años tiene.

−60.

−A qué se dedica.

−Ya se lo dije, señor, soy psicólogo y escribo libros.

−Usted cómo se llama... –se dirige a mi mujer.

−Guadalupe Belmontes de Bartolomé.

−A qué se dedica.

−Soy arqueóloga y ama de casa.

−Cuántos años tiene.

−54.

−Tranquilos. Respiren profundo... Voy a verificar los datos.

El hombre sale.

Oigo ruidos en toda la casa.

Están vaciando cajones, abriendo puertas, pisando fuerte sobre la duela de madera.

Oigo ruidos afuera, en el cuarto de huéspedes, en la torre, en el estudio de abajo.

Nos cambiamos de posición.

Mi mujer pone algo sobre el frío piso de cemento.

Cinco o siete minutos después regresa el hombre y repite su interrogatorio.

Si recibimos gente en la casa, con qué frecuencia, cada cuánto salimos de viaje, quién cuida entonces.

Respondemos a todo brevemente.

Dice nuevamente que va a verificar los datos y que volverá a decirnos porqué están aquí.

El tiempo pasa.

Oímos que abren nuestro carro en el garage.

Voces ininteligibles en el patio del norte.

Más tiempo.

Varios minutos después se oyen motores que se prenden y carros que arrancan.

Mi mujer y yo seguimos en la oscuridad.

Comenzamos a movernos.

Sólo silencio.

Nos incorporamos con cierto temor.

Salimos del baño hacia la recámara iluminada.

Desorden.

Cajones abiertos.

Cosas volcadas en el buró.

La chapa de la puerta en el suelo.

Restos de la tranca destrozada.

La puerta de tambor machacada y rota, pandeada en su parte media.

Salimos al pasillo: un cuadro en el suelo y abiertas las puertas de lo que fueron las recámaras de mis hijos.

Desorden en el interior: maletas y cajas abiertas, cajones vaciados.

Vamos hacia el comedor: uno de los vidrios roto en su ángulo inferior izquierdo, muchos cristales en el piso.

La puerta de la sala está rota de la misma forma en que rompieron la de nuestra recámara: la chapa en el suelo y fragmentos de duela en el piso.

Está abierta la puerta de la torre y prendidas las luces del cuarto de huéspedes.

Salimos por la puerta de la sala y nos asomamos con cierto temor.

Nada.

Mi mujer llama por segunda vez a la policía.

Es en vano: piden los datos una vez más.

Dicen que ya enviaron una unidad.

Llego a la barda y me asomo: no hay carros.

El portón del garage está intacto.

Bajamos las escaleras hasta la puerta de acceso: rota igual que las de adentro.

El estudio de abajo está con las luces prendidas.

De por sí desordenado, ahora lo está más.

Vamos hacia la torre y entramos al cuarto de huéspedes: cajones volcados, revistas en el suelo, cosas sobre la mesa, puertas del clóset colgando, zafadas de su riel inferior.

Subo al tercer piso: una esculturita de alambre volcada pero no se nota demasiado desorden.

Subo a los pisos superiores: no hay daño en la salita de arte.

En el último piso dejaron abierta la puerta a la terraza.

Volvemos al interior: queremos tomar fotos pero no está la cámara de mi mujer que estaba sobre el buró.

“¡Tampoco está la memoria de mi computadora!”, grita.

También se la llevaron

Quiero ver la hora y voy al buró por mi reloj: ha desaparecido mi querido Omega Speedmaster Professional que me acompañó por casi cuarenta años.

Tiene mi nombre grabado en la parte posterior: Efraín Bartolomé.

Oímos que un auto se estaciona y nos asomamos.

Mi mujer llama una vez más a la policía: lo mismo.

Ya tienen los datos pero nunca enviaron apoyo.

Indefensión.

Del auto blanco baja un joven y avanza hacia la esquina.

Se asoma y regresa.

Lo saludo y responde.

Le preguntamos qué pasa y responde que viene en atención a una llamada de su amiga que vive a la vuelta y a cuya casa también se metieron.

Mi mujer pregunta de qué familia se trata, cómo se apellida.

Magaña, responde el joven.

¡Es Paty!, dice mi mujer.

Salimos a la calle y voy hacia allá.

Encontramos a Patricia Magaña, bióloga, investigadora universitaria, acompañada de su papá, en la calle.

Entraron a ambas casas la de ella y la de sus padres, con la misma violencia que a la nuestra.

Patricia y su hija estaban solas.

Sus padres octogenarios también estaban solos.

Volvemos a nuestra casa vejada y con la puerta rota.

Atranco la destruida puerta de la calle.

Con todo, mantenemos una sorprendente calma.

“Pudieron habernos matado”, dice mi mujer.

Yo imagino por unos segundos nuestros cuerpos ensangrentados en el baño en desorden.

¿Sabe el presidente Calderón esto que pasa en las casas de la ciudad?

¿Lo sabe Marcelo Ebrard?

¿Lo sabe el procurador Mancera?

¿Ordenan Maricela Morales o Genaro García Luna estos operativos?

¿Sabrán quién fue el encargado de este acto en contra de inocentes?

Antenoche volvimos a casa levitando, en la felicidad más plena, tras la amorosa y conmovedora recepción del público ante nuestro libro presentado en Bellas Artes.

Un día después, en la atroz madrugada, la PFP irrumpe violentamente en nuestra casa, quiebra nuestras puertas, destruye los cristales, hurga sin respeto en nuestra más íntima propiedad, nos amenaza con armas poderosas a mi bella mujer y a mí, a la edad que tenemos...

Y pensar que también son humanos los que hacen esto contra su prójimo.

Subo al estudio a escribir esto.

Allá, abajo, la ciudad parece embellecida por la calma.

Arriba la impasible Luna de agosto, casi llena.

Son ya las 6:35 de la mañana.

La luz de oriente comienza a colorear y a inflamar el horizonte.

La policía nunca llegó.

¿De verdad estamos tan solos?
Publicado por Astillero.TV en 10:41
12 comentarios:
RogerR dijo...
Buena historia, evidentemente inventada. La Policia Federal no usa las letras PFP ni el color negro hace algunos años. Retiraron TODOS los uniformes

Asi que queda claro que que es imaginacion pagada. Que pena da
Mi solidaridad y mi amor para ustedes, debemos denunciar esta guerra que preparan contra el pueblo, recordemos que lo primero que intenta destruir el fascismo es la belleza y a los que la crean, es hora de para el holocausto mexicano que preparan.
Abraham García
Ana María dijo...
El escritor Efraín Bartolomé denuncia:
http://www.eluniversal.com.mx/notas/785280.html
Inventado el desarrollo del país, inventada la mejoría de los sueldos de los mexicanos y que se pueda vivir dignamente de ellos, inventada la justicia que se imparte, inventada la educación para todos, inventado el empleo en aumento, inventada la guerra contra el narco, inventada la transparencia de las instituciones, inventada la integridad de las fuerzas armadas, inventada la democracia... cretino! más infinitamente más pena das tú.