Samuel Pérez García
Desde el siglo pasado, el municipio de Cosoleacaque ha venido sufriendo la
desagregación de su territorio municipal: Las Animas, Limonta, Mapachapa y La
Bomba, han sido algunos territorios que ha perdido a merced del municipio
aledaño de Minatitlán y a la influencia que este ha presentado frente al poder
estatal.
La desagregación de dichos territorios y el acaparamiento de muchas
colonias ubicadas en territorio de Cosolecaque, que en los planos de la
federación aparecen como de Minatitlán, ha mermado el presupuesto municipal del
Ayuntamiento de Cosoleacaque. Tal situación ha ocasionado una lucha perenne que
no ha podido destrabarse, debido al fuerte apoyo del sindicato petrolero, hacia
el ayuntamiento vecino. Es dicho sindicato quien propone y dispone de lo que
sucede dentro del aquel palacio.
Tal municipio, sin territorio ya para seguir creciendo hacia el norte,
salvo por el sur, más allá del río, ha ocasionado, abierta a veces, encubierta
otras, la invasión de territorio cosoleacaneco, tal y como ocurrió en los años
70 del siglo pasado, a manos del vende lote Gerónimo Lozada y la Asociación Cívica del Sur, a partir del cual
se fundaron colonias como la Insurgentes Sur, Insurgentes Norte y otras. La
expropiación de dichos territorios municipales hubiera continuado sin parar, de
no haber sido porque la ambición de Gerónimo Lozada, que lo llevó a enfrentar
al gobierno minatitleco (sección 10), al querer convertirse en Presidente
municipal, sin tener el aval de los que siempre han controlado y decidido el
poder político. Ante tal rebelión, el aparato de justicia del Estado comenzó a
funcionar y libraron orden de aprehensión para Gerónimo Lozada, que tuvo que
salir huyendo para refugiarse en el Estado de Oaxaca. Pero antes de irse, el malévolo
había invadido el predio Buenavista de Rosaldo, lugar donde hoy se encuentra la
colonia Congreso Constituyente, que dentro del proyecto de la sección 10 era
donde debía construirse la nueva colonia de los petroleros. Pero no se pudo,
debido a la salida fugaz del vendelotes, que para hacer su triquiñuela bien,
acampesinó a acaudalados comerciantes minatitlecos y petroleros de planta, para
solicitar al gobierno federal la constitución de un ejido que pusieron por
nombre Congreso Constituyente y lo ubicaron en el municipio de Minatitlán. A la
salida repentina del líder mafioso, los invasores que se quedaron, sin más
investigación, se ubicaron en Minatitlán y hacia allá ocurrían para que fueran
atendidos en las demandas de servicios públicos que requería la colonia.
Pero resulta que llegamos a dicho lugar en 1987 y empezamos a poner las cosas en orden:
la primera fue la ubicación. La congreso Constituyente no estaba en Minatitlán,
sino en Cosoleacaque y con documentos en la mano acudimos al cacique Heliodoro
Merlín Alor, en ese entonces, Presidente de Cosoleacaque, quien para esa época
ya había convenido con Perfecto Aguirre Santiago, presidente municipal de
Minatitlán, que muchas colonias pasaran al feudo de este municipio.
Enteramos a Merlín Alor del suceso y le dijimos que debía defender el
municipio, que finalmente, con muchas evasivas aceptó a la Congreso ser parte
de Cosoleacaque, pero no así, los vecinos engañados, que siguieron peleando por
ser de Minatitlán. Esta lucha solamente se destrabó a partir de que la Unión de
Colonos, en el proceso de regularización de la tierra, adscribió la colonia a
Cosoleaque, en vista de que el grupo mayoritario se había orientado a lo que
legalmente correspondía. De no haber sido así, hoy perteneceríamos a
Minatitlán.
Esta referencia viene al caso porque hoy el municipio viene sufriendo otro
acto de depredación de sus tierras en manos de invasores embozados, que,
estamos seguros, no vienen solamente por la necesidad de tierra donde vivir,
sino que traen la consigna de despojar a los ejidatarios cosoleacanecos de sus
tierras, formar una colonia, y con el paso del tiempo adscribirlas a
Minatitlán. Este es el caso del predio Encino Gordo, aledaño a Mapachapa y por
eso es la inferencia. Minatitlán sabe que el único territorio que tiene para
resolver el problema de la vivienda es esa Congregación, que en 1925 se le
anexó a su territorio. De ahí la necesidad de promover invasiones, aunque sin
dar la cara, para luego anexar dichas colonias a su feudo territorial. ¿Cuál es
el fondo de este asunto? No es, desde luego, bienestar social a sus habitantes
exclusivamente. Es, ante todo, cuestión presupuestal. Va peso por habitante que
quede legalmente registrado en el municipio. Es el modo como la federación
otorga presupuesto a los municipios. Mientras más habitantes, más colonias y
mientras más colonias, más presupuesto.
Así, no es gratuito que uno los sedicentes líderes Francisco Izquierdo, sea
compadre de Flavino Ríos. Los invasores nunca actúan por sí solos, sino siempre
amparados por el poder político, y que mejor cuando es de altas esferas. Esta
es la primera hipótesis con respecto
a esta invasión.
La segunda hipótesis que, tal
vez esas tierras estén dentro del área del plan del corredor transístmica que
se quiere establecer en la región para fortalecer el comercio entre varios Estados
y naciones del orbe con el fin de reactivar la economía. Tal vez las tierras
estén enclavadas dentro de esa extensión territorial y tiendan a futuro ser
valuadas en muchos millones de pesos, pero para que el gobierno le saque jugo,
organiza la invasión, y con esa acción obliga a los campesinos a vender barata
sus tierras, pagarlas él o los invasores, y después más fácil, entregar las
tierras a las compañías extranjeras, o bien, si las colonias se fundan, éstas
se adscriban a Minatitlán.
Pero cual sea que fuera la hipótesis que resulte cierta, es que en
Cosoleacaque, de nueva cuenta, sufre la invasión de sus tierras, pensando en
que -al fin ignorantes y desunidos sus habitantes- podrán de nueva cuenta
cercenarle el territorio al no haber organización campesina fuerte que luche
por defender el territorio municipal, acaso tampoco gobierno municipal que
luche por las tierras que legalmente nos pertenecen a todos.
Muchos campesinos de esto no se dan cuenta. Para ellos son solamente
invasores individuales, con deseos de vivienda los que han ocasionado el
problema. Para los campesinos no hay nadie más atrás de los invasores que ellos
mismos. Pero no es así, por eso, los ciudadanos que nos damos cuenta de esto,
deberíamos pensar que todos somos Cosoleacaque y que si invaden nuestro
territorio, prestos deberíamos estar para defenderlos. Y una manera de defensa
es reflexionar sobre nuestro voto, toda vez que estamos en periodo de cambio
del gobierno municipal. Sugeriría entonces, no votar por el cacicazgo de Cirilo
Vázquez y su hermano Ponciano. Todo gobierno que provenga del PRI es un
gobierno nefasto, sobre todo si viene de la misma Familia.
Pero tampoco votar por el PRD, porque desde hace mucho este partido ha
dejado de representar los intereses populares. La división endémica que vive y
la inclusión de un palenquero como candidato, desconocido y tranza de buena
catadura, indica que ese voto no puede ayudar a resolver el problema de la
invasión. La mata seguirá creciendo y tarde será cuando veamos que otro pedazo
de tierra deje de pertenecernos.
Por eso y por otras cuestiones, habría que reflexionar hacia donde orientar
el voto que permita a los cosoleacanecos el establecimiento de un gobierno
democrático popular, condición necesaria para buscar alternativas que frenen la
invasión de las tierras ejidales, pero también, y en esto tienen
responsabilidades los propios campesinos: la división profunda de su
organización en grupos y liderazgos, que sólo han llegado para vender lo poco
que queda o para explotar a los más indefensos con pagos por cada trámite que
se haga.
Tal vez por eso y por otras razones, deberíamos buscar qué candidato
recogiera esta demanda de defender el territorio de Cosoleacaque, frente a la
invasión otra vez del poder que dirige la cúpula sindical petrolera.
Tal vez por eso y por otras razones, me inclino a pensar que Rubén Pérez
Vera, candidato del Partido Acción Nacional pudiera ser la persona que podiera
coayuvar a detener esa invasión.
Tal vez por eso y por otras cuestiones, Rubén Pérez Vera no persigue
establecer un gobierno familiar, sino uno apegado al sentir del pueblo. Quiere
ayudar a las colonias dándoles la oportunidad de que estos elijan a sus
representantes por el voto universal y secreto, pero fundamentalmente, quiere
gobernar bien. Además, digo, y debo reiterarlo,
que un candidato puede tener todas las mejores intenciones, pero lo que va a
obligarlo a que lo cumpla no es su corazón o su conciencia, sino el pueblo
organizado. Así, campesino de Cosoleacaque no des tu voto, solo por darlo, a
cualquiera que te lo pida, piensa bien, la situación que se vive ahora, para
que votes por quien resuelva el caso de esta invasión: ni un pedazo de territorio
de Cosoleacaque para los Minatitlecos. Cosoleacaque se defiende. Y una manera
es votar por quien defienda el municipio de los político buitres y de los
invasores. Vota por otro, pero que no sea del PRI. Y si es por Rubén Pérez
Vera, mejor.





