domingo, 30 de junio de 2013

Lucha campesina y elecciones en Cosoleacaque



Samuel Pérez García


Desde el siglo pasado, el municipio de Cosoleacaque ha venido sufriendo la desagregación de su territorio municipal: Las Animas, Limonta, Mapachapa y La Bomba, han sido algunos territorios que ha perdido a merced del municipio aledaño de Minatitlán y a la influencia que este ha presentado frente al poder estatal.
La desagregación de dichos territorios y el acaparamiento de muchas colonias ubicadas en territorio de Cosolecaque, que en los planos de la federación aparecen como de Minatitlán, ha mermado el presupuesto municipal del Ayuntamiento de Cosoleacaque. Tal situación ha ocasionado una lucha perenne que no ha podido destrabarse, debido al fuerte apoyo del sindicato petrolero, hacia el ayuntamiento vecino. Es dicho sindicato quien propone y dispone de lo que sucede dentro del aquel palacio.
Tal municipio, sin territorio ya para seguir creciendo hacia el norte, salvo por el sur, más allá del río, ha ocasionado, abierta a veces, encubierta otras, la invasión de territorio cosoleacaneco, tal y como ocurrió en los años 70 del siglo pasado, a manos del vende lote Gerónimo Lozada y la Asociación Cívica del Sur, a partir del cual se fundaron colonias como la Insurgentes Sur, Insurgentes Norte y otras. La expropiación de dichos territorios municipales hubiera continuado sin parar, de no haber sido porque la ambición de Gerónimo Lozada, que lo llevó a enfrentar al gobierno minatitleco (sección 10), al querer convertirse en Presidente municipal, sin tener el aval de los que siempre han controlado y decidido el poder político. Ante tal rebelión, el aparato de justicia del Estado comenzó a funcionar y libraron orden de aprehensión para Gerónimo Lozada, que tuvo que salir huyendo para refugiarse en el Estado de Oaxaca. Pero antes de irse, el malévolo había invadido el predio Buenavista de Rosaldo, lugar donde hoy se encuentra la colonia Congreso Constituyente, que dentro del proyecto de la sección 10 era donde debía construirse la nueva colonia de los petroleros. Pero no se pudo, debido a la salida fugaz del vendelotes, que para hacer su triquiñuela bien, acampesinó a acaudalados comerciantes minatitlecos y petroleros de planta, para solicitar al gobierno federal la constitución de un ejido que pusieron por nombre Congreso Constituyente y lo ubicaron en el municipio de Minatitlán. A la salida repentina del líder mafioso, los invasores que se quedaron, sin más investigación, se ubicaron en Minatitlán y hacia allá ocurrían para que fueran atendidos en las demandas de servicios públicos que requería la colonia.
Pero resulta que llegamos a dicho lugar  en 1987 y empezamos a poner las cosas en orden: la primera fue la ubicación. La congreso Constituyente no estaba en Minatitlán, sino en Cosoleacaque y con documentos en la mano acudimos al cacique Heliodoro Merlín Alor, en ese entonces, Presidente de Cosoleacaque, quien para esa época ya había convenido con Perfecto Aguirre Santiago, presidente municipal de Minatitlán, que muchas colonias pasaran al feudo de este municipio.
Enteramos a Merlín Alor del suceso y le dijimos que debía defender el municipio, que finalmente, con muchas evasivas aceptó a la Congreso ser parte de Cosoleacaque, pero no así, los vecinos engañados, que siguieron peleando por ser de Minatitlán. Esta lucha solamente se destrabó a partir de que la Unión de Colonos, en el proceso de regularización de la tierra, adscribió la colonia a Cosoleaque, en vista de que el grupo mayoritario se había orientado a lo que legalmente correspondía. De no haber sido así, hoy perteneceríamos a Minatitlán.
Esta referencia viene al caso porque hoy el municipio viene sufriendo otro acto de depredación de sus tierras en manos de invasores embozados, que, estamos seguros, no vienen solamente por la necesidad de tierra donde vivir, sino que traen la consigna de despojar a los ejidatarios cosoleacanecos de sus tierras, formar una colonia, y con el paso del tiempo adscribirlas a Minatitlán. Este es el caso del predio Encino Gordo, aledaño a Mapachapa y por eso es la inferencia. Minatitlán sabe que el único territorio que tiene para resolver el problema de la vivienda es esa Congregación, que en 1925 se le anexó a su territorio. De ahí la necesidad de promover invasiones, aunque sin dar la cara, para luego anexar dichas colonias a su feudo territorial. ¿Cuál es el fondo de este asunto? No es, desde luego, bienestar social a sus habitantes exclusivamente. Es, ante todo, cuestión presupuestal. Va peso por habitante que quede legalmente registrado en el municipio. Es el modo como la federación otorga presupuesto a los municipios. Mientras más habitantes, más colonias y mientras más colonias, más presupuesto.
Así, no es gratuito que uno los sedicentes líderes Francisco Izquierdo, sea compadre de Flavino Ríos. Los invasores nunca actúan por sí solos, sino siempre amparados por el poder político, y que mejor cuando es de altas esferas. Esta es la primera hipótesis con respecto a esta invasión.
La segunda hipótesis que, tal vez esas tierras estén dentro del área del plan del corredor transístmica que se quiere establecer en la región para fortalecer el comercio entre varios Estados y naciones del orbe con el fin de reactivar la economía. Tal vez las tierras estén enclavadas dentro de esa extensión territorial y tiendan a futuro ser valuadas en muchos millones de pesos, pero para que el gobierno le saque jugo, organiza la invasión, y con esa acción obliga a los campesinos a vender barata sus tierras, pagarlas él o los invasores, y después más fácil, entregar las tierras a las compañías extranjeras, o bien, si las colonias se fundan, éstas se adscriban a Minatitlán.
Pero cual sea que fuera la hipótesis que resulte cierta, es que en Cosoleacaque, de nueva cuenta, sufre la invasión de sus tierras, pensando en que -al fin ignorantes y desunidos sus habitantes- podrán de nueva cuenta cercenarle el territorio al no haber organización campesina fuerte que luche por defender el territorio municipal, acaso tampoco gobierno municipal que luche por las tierras que legalmente nos pertenecen a todos.
Muchos campesinos de esto no se dan cuenta. Para ellos son solamente invasores individuales, con deseos de vivienda los que han ocasionado el problema. Para los campesinos no hay nadie más atrás de los invasores que ellos mismos. Pero no es así, por eso, los ciudadanos que nos damos cuenta de esto, deberíamos pensar que todos somos Cosoleacaque y que si invaden nuestro territorio, prestos deberíamos estar para defenderlos. Y una manera de defensa es reflexionar sobre nuestro voto, toda vez que estamos en periodo de cambio del gobierno municipal. Sugeriría entonces, no votar por el cacicazgo de Cirilo Vázquez y su hermano Ponciano. Todo gobierno que provenga del PRI es un gobierno nefasto, sobre todo si viene de la misma Familia.
Pero tampoco votar por el PRD, porque desde hace mucho este partido ha dejado de representar los intereses populares. La división endémica que vive y la inclusión de un palenquero como candidato, desconocido y tranza de buena catadura, indica que ese voto no puede ayudar a resolver el problema de la invasión. La mata seguirá creciendo y tarde será cuando veamos que otro pedazo de tierra deje de pertenecernos.
Por eso y por otras cuestiones, habría que reflexionar hacia donde orientar el voto que permita a los cosoleacanecos el establecimiento de un gobierno democrático popular, condición necesaria para buscar alternativas que frenen la invasión de las tierras ejidales, pero también, y en esto tienen responsabilidades los propios campesinos: la división profunda de su organización en grupos y liderazgos, que sólo han llegado para vender lo poco que queda o para explotar a los más indefensos con pagos por cada trámite que se haga.
Tal vez por eso y por otras razones, deberíamos buscar qué candidato recogiera esta demanda de defender el territorio de Cosoleacaque, frente a la invasión otra vez del poder que dirige la cúpula sindical petrolera.
Tal vez por eso y por otras razones, me inclino a pensar que Rubén Pérez Vera, candidato del Partido Acción Nacional pudiera ser la persona que podiera coayuvar a detener esa invasión.
Tal vez por eso y por otras cuestiones, Rubén Pérez Vera no persigue establecer un gobierno familiar, sino uno apegado al sentir del pueblo. Quiere ayudar a las colonias dándoles la oportunidad de que estos elijan a sus representantes por el voto universal y secreto, pero fundamentalmente, quiere gobernar bien. Además, digo,  y debo reiterarlo, que un candidato puede tener todas las mejores intenciones, pero lo que va a obligarlo a que lo cumpla no es su corazón o su conciencia, sino el pueblo organizado. Así, campesino de Cosoleacaque no des tu voto, solo por darlo, a cualquiera que te lo pida, piensa bien, la situación que se vive ahora, para que votes por quien resuelva el caso de esta invasión: ni un pedazo de territorio de Cosoleacaque para los Minatitlecos. Cosoleacaque se defiende. Y una manera es votar por quien defienda el municipio de los político buitres y de los invasores. Vota por otro, pero que no sea del PRI. Y si es por Rubén Pérez Vera, mejor.



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