lunes, 28 de diciembre de 2015

LECTURA DE UNA AGRESIÓN

Samuel Pérez García

Cuando un gobierno agrede a pensionados y jubilados por el hecho de congregarse frente a Palacio para exigir el pago de sus pensiones ganadas a pulso, significa que el propio gobierno ha llegado a su límite de paciencia, pero al mismo tiempo, está desbordando su poca imagen y positividad frente a la sociedad, para lucir otro rostro diferente: el del gorila que sólo acepta dar manotazos, porque ya el entendimiento quedó clausurado.
Esto significa que el gobierno de Javier Duarte ha cerrado la puerta del diálogo, y ante el acorralamiento en que se encuentra, ha abierto la del uso de la fuerza pública, sin siquiera distinguir la edad de los manifestantes y la razón que les asiste.
Frente a tal conducta se evidencia una dirección ciega del gobierno, y le tira a todo lo que se mueva o siente que lo hace, pero sin dar en el blanco. Así, frente a la inseguridad social y la crisis económica por la que el gobierno de Veracruz atraviesa, se suma el de la represión, bajo el argumento de socavar los derechos de terceros, cuando es el propio gobierno quien está moliendo los derechos de los  pensionados y jubilados, al negarse a pagar en tiempo y forma. Dice que no tiene dinero pero le acaban de autorizar un préstamo de muchos miles de millones de pesos para cubrir su déficit, pero no le alcanza, porque ese préstamo conseguido no ha de ser para cubrir adeudos laborales, sino para invertirlo en la próxima campaña y el PRI pueda ganar sin tropiezo.
Pero la agresión a los ancianos ha ocasionado el enojo de la sociedad veracruzana, y con justa razón: no se puede responder con tolete y macana cuando desde hace mucho los jubilados vienen exigiendo el pago de sus derechos laborales, pero en el derrape mental de Flavino Ríos, Secretario de Gobierno en el Estado, quien fue el operador, pero la orden vino del gobernador, conlleva a que el propio gobierno se arroje al precipicio de la derrota. En efecto, si con esta última gota represiva del 2015, en junio el PRI sigue vivo y coleando, entonces no debemos quejarnos de que mañana nos sigan golpeando y arrastrando como animales sin dueño. Creo, sin embargo, que la sociedad veracruzana no actuará así, que actuará como todo un adulto equilibrado y votará en contra de este gobierno corrupto y represor. Si Tabasco pudo meter a la cárcel a Granier, porque Veracruz no puede guardar un rato a Javier Duarte. Yo digo que sí. Usted qué opina?

poema hacia la izquierda