LECTURA
DE UNA AGRESIÓN
Samuel Pérez García
Cuando un gobierno agrede
a pensionados y jubilados por el hecho de congregarse frente a Palacio para
exigir el pago de sus pensiones ganadas a pulso, significa que el propio
gobierno ha llegado a su límite de paciencia, pero al mismo tiempo, está
desbordando su poca imagen y positividad frente a la sociedad, para lucir otro
rostro diferente: el del gorila que sólo acepta dar manotazos, porque ya el
entendimiento quedó clausurado.
Esto significa que el
gobierno de Javier Duarte ha cerrado la puerta del diálogo, y ante el
acorralamiento en que se encuentra, ha abierto la del uso de la fuerza pública,
sin siquiera distinguir la edad de los manifestantes y la razón que les asiste.
Frente a tal conducta se
evidencia una dirección ciega del gobierno, y le tira a todo lo que se mueva o
siente que lo hace, pero sin dar en el blanco. Así, frente a la inseguridad
social y la crisis económica por la que el gobierno de Veracruz atraviesa, se
suma el de la represión, bajo el argumento de socavar los derechos de terceros,
cuando es el propio gobierno quien está moliendo los derechos de los pensionados y jubilados, al negarse a pagar
en tiempo y forma. Dice que no tiene dinero pero le acaban de autorizar un
préstamo de muchos miles de millones de pesos para cubrir su déficit, pero no
le alcanza, porque ese préstamo conseguido no ha de ser para cubrir adeudos
laborales, sino para invertirlo en la próxima campaña y el PRI pueda ganar sin
tropiezo.
Pero la agresión a los
ancianos ha ocasionado el enojo de la sociedad veracruzana, y con justa razón:
no se puede responder con tolete y macana cuando desde hace mucho los jubilados
vienen exigiendo el pago de sus derechos laborales, pero en el derrape mental
de Flavino Ríos, Secretario de Gobierno en el Estado, quien fue el operador,
pero la orden vino del gobernador, conlleva a que el propio gobierno se arroje
al precipicio de la derrota. En efecto, si con esta última gota represiva del
2015, en junio el PRI sigue vivo y coleando, entonces no debemos quejarnos de
que mañana nos sigan golpeando y arrastrando como animales sin dueño. Creo, sin
embargo, que la sociedad veracruzana no actuará así, que actuará como todo un
adulto equilibrado y votará en contra de este gobierno corrupto y represor. Si
Tabasco pudo meter a la cárcel a Granier, porque Veracruz no puede guardar un
rato a Javier Duarte. Yo digo que sí. Usted qué opina?

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