viernes, 29 de abril de 2011

por un primero de mayo combativo

Cuando tengamos el mismo sueño

Cuando despunte la madrugada
de quienes no tuvimos historia
cuando cada uno tengamos
en las manos un puñal de amaneceres

Cuando bajemos juntos a esta ciudad
de gritos y plantones
Cuando aprendamos que la tarea
está más allá de los cuadernos
Cuando los sueños sigan verdes
y estemos en nuestra cama sin aliento
con el corazón diciendo adiós a todos lados
No dejen que les gane alguna lágrima
ni de quebranto el corazón les rompa
las ganas de ondear nuestra bandera.
De almidonar el rostro con el sol que dan los años
y urdir quimeras dondel el mundo quepa
                                                en un puño de la mano


Samuel Pérez García

domingo, 17 de abril de 2011

PERSPECTIVA

GRIS, EL GOBIERNO DE COSOLEACAQUE

Samuel Pérez García.
GRIS GOBIERNO, EL DE COSOLEACAQUE. No lo digo, en cuanto a la falta de obra pública, que sabemos que, al iniciar funciones, en el primer año, existan muchas dificultades económicas.
Lo digo por el modo de comportamiento político del actual gobierno. No de la cabeza principal, que de por sí refulge de opacidad, sino, también de los que cogobiernan, es decir, el síndico y los regidores. De todos ellos, ninguno tiene voz ni imagen para poder nuclear este descontento que está creciendo por el comportamiento del actual gobierno municipal.

Con todo y los fuereños, que Cirilo trajo para gobernar al pueblo de Cosoleacaque, el gobierno municipal desfallece de inanición política. No refulge ni mandándolo a pintar de dorado. Y no dije azul, porque no lo es totalmente, aunque haya ganado con ese color.

He aquí una pequeña muestra, de porque la grisura lo envuelve:

1.- No se sabe, no se supo. No se sabrá qué pasó, finalmente, con el manejo financiero de la comadre Merlín, que anda en jalapa, pero que se da tiempo para llegar los domingos a Cosoleacaque a repartir despensas, con miras a otro trienio más.

2.-Frente a una convocatoria para formar parte del Consejo Popular Indígena del Sur de Veracruz, Cirilo Vázquez hizo mueca de disgusto, porque él es güerito y licenciado, y los otros, prietos e ignorantes. El viene allende las Europas, y éstos, apenas si usan huarache. Cosoleacaque, el gobierno municipal, no quiere participar al lado de otros municipios aledaños, en la lucha histórica que debe darse por erradicar la miseria y el caciquismo.

3.- El sindicato fantasma, el denominado FATEV-Gladis Merlín, amenaza con reinstalar a todos los trabajadores que la doña mangoneaba, y que le urge a ella que tengan trabajo, para que puedan maniobrar a favor del PRI en las próximas elecciones federales. Ni Cirilo, ni David Torres, dicen esta boca es mía, ni regidor alguno, se amarra los calzones y da un informe serio de esto que cunde, en ese palacio, donde parece que nadie gobierna, aunque formalmente, haya nombres y apellidos.

4.- Pese a haber enviado un oficio con muchas firmas, para destrabar el problema del módulo de policía que, en silencio y en acción nocturna se apoderó indebidamente, la profesora Rebeca Pérez, directora de la escuela de Preescolar en la Colonia Congreso, dicho oficio duerme el sueño justo, porque han pasado cuatro meses y no hay ninguna respuesta. ¿Qué pasó ahí, don David Torres? ¿O es que en este gobierno, sucede igual que con Gladis Merlín, cualquiera puede robar el patrimonio municipal?

5.- El presidente municipal de Minatitlán amenaza con cerrar la desviación que da acceso a la colonia Congreso, que dizque por mejorar la vialidad, y nos quiere mandar a retornar hasta la gasolinera, afectando con eso la economía de los habitantes de esta populosa colonia, y frente a esta declaración, ningún regidor pestañea, ningún síndico vocifera, pero el presidente municipal, bien que se toma el café y la foto con el presidente de Minatitlán. ¿No será que a trasmano, Cirilo Vázquez quiera entregar el territorio de Cosoleacaque a Minatitlán? Algo turbio hay en todas esas charlas de café y foto con periodistas, que Cirilo Vázquez se ha venido tomando, no sólo con Leopoldo torres, sino también, con Marcos Theurel. Y es que Ni Minatitlán ni Coatzacoalcos, tiene espacio para seguir creciendo, en cambio lo tiene Cosoleacaque. Y al parecer, hay acuerdos en lo oscurito, de que más temprano que tarde, nos vamos despertar con la noticia de que las colonias en disputa con Minatitlán, van a pasar a ser parte de este territorio. No pierdan de vista a Estero del Pantano, que Marcos Theurel ya le echo un ojo de gringa. Cuando los rumores suenan, es porque el río trae demasiada piedra y palos podridos.

6.- Los cuarenta fuereños (¿¡) que Cirilo Vázquez trajo para que le ayudaran a gobernar, no le han servido de mucho al munícipe. Pero cobran bien, y le tiran a lo que se mueva. En la basura, cada camión que recoge el desperdicio de los diableros, se lleva una buena tajada. ¿A qué bolsa del ayuntamiento ingresan esos doscientos pesos que pagan los pepenadores, para que les hagan el favor de recoger la basura? Y no crea que es poco. Sólo multiplique esa cantidad por veinte viajes. ¿Cuánto le da? Son buenísimos, ¿ no?

7.- Y a todo esto, qué dice el pueblo de Cosoleacaque. Qué dicen los campiranos de Coacotla, de Potrerillo, Monte Alto, Loma Bella, Ojapa, La esperanza, Barrancas, Canticas, K. 14, qué dicen los colonos que votaron por el pájaro azul, que no salió tal, sino tricolor y, al parecer, congenia bien, muy bien con Gladis Merlín?

8.- ¿No habrá manera de ir organizándonos de nuevo, sacar las uñas y empezar a gestionar que corran un poco de fuereños, y que se vayan a joder a otra parte. ¿Usted, vecino, pariente, avecindado, estás de acuerdo en que otros te vengan a quitar el empleo, la comida, en venirte a decir que tú eres indio patarajada y pendejo, y ellos, gueritos, inteligentes y buena onda.? ¿Estás de acuerdo con ese trato? ¿Le has presentado alguna petición al gobierno municipal? ¿Te ha dado respuesta por escrito? ¿Te lo ha resuelto?

Mal ha comenzado Cirilo Vázquez al gobernar Cosoleacaque. Su gobierno lo único que bien ha hecho, es salir en los diarios al lado de Leopolodo Torres o de Marco Theurel. Pero no le ha respondido a quienes le ayudaron a tomar las carreteras para salvaguardar el triunfo electoral.  Lo que hizo fue correrlos, para poder meter a los cuarenta fuereños. ¿O ustedes vieron alguna vez en medio de la carretera al que hoy funge como Secretario de Gobierno? Al que hoy funge como Tesorera, al que hoy funge como director de limpia pública, a la que se cree la directora de comunicación social,  la vieron alguna vez, redactar un boletín de invitación a esa toma de carretera para defender el triunfo electoral, que los Merlín querían hacerle trizas al Cirilismo?

9.- Un gobierno gris que nace oscuro, así se queda. Y ni que Cirilo Vázquez hiciera miles de quilómetros de asfalto, guarniciones de banqueta, puentes y más puentes construyera, va a poder quitarse de encima el desprecio que le ha manifestado al pueblo de Cosoleacaque, a los que lo apoyaron, a los que le anduvieron mendigando el voto, cuando tomó la decisión de traer a cuarenta gusanos de otros lares, para sustituir a la sangre choca, que también come y tiene corazón. Y se alebresta muy feo, si alguien le sabe encender los ánimos.

10.- Un gobierno que, si dura los tres años, porque al paso que va, puede ser reventado en cualquier momento, dejará una triste memoria: cuarenta ladrones vinieron a decirle a los cosoleacacanecos cómo se debe gobernar. Pero al modo como van, salió peor la medicina que la enfermedad. Y ahora con ese estate quieto ocurrido en el Naranjito, el viernes pasado, contra la policía municipal, el asunto se complica gravemente. Primero: deja en entredicho los acuerdos y desacuerdos entre el crimen organizado y la policía municipal. Segundo: habla de una inseguridad creciente contra pacíficos ciudadanos, que están como el jamón entre el pan. Tercero: el asesinato de los policías oferta una llamada: que queden las cosas como están o habrá complicaciones más graves. Cuarto: los policías, para salvar su vida, nadarán de muertito, es decir, no le harán feo a los múltiples latrocinios, así ocurran a la luz del día o en sus propios ojos. Y menos, si viene del crimen organizado.

En ese sentido, seguirán como procede el consejo del actual gobierno: gobernarán de muertitos, sin tocar ni un pelo a nadie, sin decir esta boca es mía, sin alborotara el avispero. Pero así, ¿para qué sirve tener policías, si ni éstos pueden defenderse contra los bien armados criminales? ¿Para qué queremos un gobierno que funcione de muertito?

Así están las cosas en Cosoleacaque, el de Martín Lancero, defensor contra los franceses, pero no contra los criminales de hoy, ni contra los cuarenta ladrones que ya se indigestan con el dinero público.

Vaya cambio que sucede en Cosoleacaque, donde parecía que la democracia reinaría. Pero no. Este  no es un gobierno fresco, lleno de luces, inteligente y dador de democracia, creativo en las formas de hacer gobierno, consultivo con sus ediles, pepenador del sentir popular, pero no, nada de eso. Sus acciones no me convencen. Este gobierno de Cosoleacaque anda como el ciego, dando tumbos, tomándose la foto con Marcos Theurel y con Leopoldo Torres. Mirando hacia otro lado, cuando en sus propias narices, los funcionarios tratan despóticamente a la gente, cobran mochada por trabajar y en lugar, de hacer la chamba propia, realizan otros menesteres, ajenos al propio gobierno municipal. Se roban los módulos de policía, masacran a los policías, sin que nadie diga nada, gimotee o proteste.  Cunden los asaltos y asesinatos y nada de nada. ¿Qué clase de gobierno tenemos? ¿Vamos a soportarlo los tres años por venir o hay que empezar a calentar las baterías?





















 

 

viernes, 1 de abril de 2011

Perspectiva

LA LUCHA POR EL ESTADO DE MEXICO.
Samuel Pérez García.

La alianza entre el PAN y el PRD en el Estado de México se está complicando, y todo parece indicar que llegará al aborto. Veamos cuáles serán sus consecuencias.
Por una parte, el PRI, que quiere seguir manteniendo la hegemonía en ese Estado, insiste en que una alianza entre PAN y PRD es una simbiosis espuria, unión de agua y aceite, por eso, acicatea a la ciudadanía para que rechace tal híbrido, y siga prefiriendo al viejo dinosaurio tricolor. Moreira mira la viga en el ojo ajeno, como si la alianza que mantiene con el PVEM y el PANAL no fuera de ese mismo talante. Que rasgo ideológico los une: ninguno, simplemente es el poder por el poder mismo, las canonjías que el verde ecologista y el partido de Elba Esther, saben que recogerán, si apoyan al PRI. Y  el dirigente, priísta, creyendo amarrar el voto controlado del magisterio, asume una alianza, que desde su punto de vista, no es espuria, pero si elbista, y por lo mismo, del mismo sabor y color. Pero ¿por qué tanta la insistencia en esa supuesta alianza espuria? La razón estriba en los buenos frutos que han dado, en varios Estados, y por eso la insistencia del PRI, por evitar a toda costa que el híbrido se vuelva a repetir. Le temen a la alianza, no en sí misma, sino por lo que implica para el 2012: si se pierde el Estado de México, automáticamente, Enrique Peña Nieto dejará su lugar de candidato puntero en ese partido, y las fuerzas de Manlio Fabio Beltrones, asumirán la delantera en la carrera presidencial. Adiós candidato televisivo. Adiós al grupo Atlacomulco. Entran al relevo los norteños de Beltrones, y Elba Esther queda de nuevo descobijada.
Por otra parte, hay un panismo débil, que antes de tiempo, vislumbra su derrota inminente, si va solo a la campaña. Por eso, requiere el respaldo, de alguien que esté mejor posicionado, que en este caso, es el PRD. Pero este partido tiene a su gurú, y este ha dicho que no. Andrés Manuel López Obrador ha dicho no a la alianza, que para él, resulta un descrédito apoyar. Su razón: los panistas asumieron el poder, sin contar con el respaldo del voto popular. Lo que es cierto, pero también hay que reconocer, que el peje no pudo avanzar más allá de la denuncia y los plantones. Y no lo pudo, no porque careciera de razón, sino porque nuestro pueblo no está preparado para luchar con enjundia y sinceridad por que la democracia llegue a nuestro país.
Sin embargo, la alianza no proviene solamente de un deseo subjetivo de la alta burocracia partidaria: Madero y Calderón; Zambrano y Chucho Ortega. El asunto es que deriva de una consulta ciudadana que se realizó el domingo 27 de marzo. En esa consulta, 276 mil ciudadanos acudieron a votar, y de esos, el 70 por ciento se manifestó en que el PAN y el PRD vayan en alianza durante la contienda. Si a esos, cerca de 200 mil ciudadanos que votaron a favor, lo multiplicamos por 3, le arrojará a la alianza, 600 mil votos duros, que bien orientados en el proceso de campaña, pueden multiplicar en mucho la preferencia electoral.
Este es el verdadero problema, que ha puesto a todo mundo a pensar. A los duros dentro del PAN, porque sienten que pueden perder espacio, por eso se niegan a aceptar dicha alianza, y aprovechan el sentir y pensar de Alejandro Encinas, (candidato del PRD) quien de boca para afuera, se niega a convertirse en candidato de la coalición. Y por otro lado, la posición del ala dura del PRD, entre quienes milita Andrés Manuel López Obrador, cuya voz influye en un buen sector, quien se niega a aliarse con el panismo que lo trampeó en la elección del 2006.
Sin embargo, a mí me parece, que lo que debe ponerse sobre la mesa no es el principio ideológico, que de hecho, separa a todos los partidos que desean coaligarse, sino a ese sentir ciudadano, que ya dijo lo que quiere. Que si bien tampoco son el total de ciudadanos que viven en el Estado de México, si son una muestra representativa de lo que piensa, no el que realiza y escribe análisis, es decir, de los intelectuales, sino son los panaderos, los albañiles, los que vislumbraron que solamente aliados, PAN Y PRD podrán dar la batalla al PRI. No hacerle caso a este llamado, me parece que sería cometer un error enorme. Pues de no haber coalición, esos que votaron a favor de la alianza, fácilmente obrarán en sentido contrario: votaran por el menos pensado, y ese menos pensado es el PRI, porque los otros, despreciaron su sentir. Y si lo despreciaron ahora, mucho más lo harán si llegan a ser gobierno. Así que aguas con ese desprecio fulminante, que tanto perredistas duros y panistas duros andan impulsando. Pero también, esto puede dar origen a otra lectura: Andrés Manuel López Obrador, o más bien su discurso, no la trae todas consigo. Es decir, no ha sido capaz, el hombre, de convencer a los ciudadanos para que rechacen la alianza. Y si no ha sido, es preferible que se ponga a pensar por qué. De seguir con esa postura recalcitrante, lo único que hará es alejar de su lado, a muchos votantes, que si bien lo siguen por su tenacidad en la lucha por el cambio, en cuestiones prácticas, no son igual a él ni piensan como él.
Por eso, considero que si la encuesta ya se hizo, y si quienes la promovieron se jactan de poseer principios democráticos, no les queda más que obedecer ese mandato popular, estén o no equivocados los votantes. Pues en caso contrario, pueden demostrar lo contrario de lo que pretenden: que no es la democracia lo que les interesa, sino el autoritarismo escondido que traen cargando bajo un perfil democrático. Y esto puede resultar peor para la vida política del país, sobre todo, si viene de un partido, cuyo principio es la democracia y el buen gobierno. Si ya se sabía, que las fuerzas interiores de los partidos iban a determinar la línea política, entonces, no se hubiera realizado la encuesta. Bastaba argumentar miles de pretextos: que el PAN es hijoeputa, fraudulento, empresarial; que el PRD es ultraizquierdoso, comepejelagarto, en fin, muchas de las mismas acusaciones que cada partido enarbola, cuando quiere irse por un lado distinto al de su contrario. Pero ahora que la encuesta se hizo y arrojó esos resultados, no les queda otra, tanto al PAN como al PRD, que acatar el resolutivo, pues en caso contrario, mostrarán ambos su verdadero rostro: bajo el color azul y amarillo, existen dictadores camuflados, para quien la democracia es un hueca palabra, a la cual hay que usar y respetar, solo cuando venga de los poderosos, llámese empresario o líder de opinión, pero no, si viene del pueblo simple, ese que vota y siente la crisis por la cual atraviesa la familia y el país.
Esperemos qué sigue. Pero si la alianza no va. Lo promotores abonarán el terreno al PRI para que se alce con la victoria. No sólo en este 2011, sino también en el 2012. Porque quien gane el Estado de México, seguro que se hace de la silla presidencial.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Elizabeth Taylor Tribute

IN MEMORIAM POR ELIZABETH TAYLOR

EL SUEÑO DE AMBROSIO RUMBAL.


Samuel Pérez García


1

Obligado por la alarma del despertador, el hombre todavía con sueño, abrió los ojos. Al lado, miró dormida a su esposa Mariana.

–Levántate –ordenó.

–Tengo mucho sueño, dijo ella.

Mientras él se desperezaba un poco, Mariana volvió a dormirse y empezó a soñarse en un parque de laureles frondosos. Se sentó bajo uno de esos árboles, y se dispuso a leer el libro de cuentos, que traía en su bolsa. Así iniciaba su relato.

2

La primera vez que Ambrosio Rumbal fue al cine lo hizo un domingo que exhibían Cleopatra, una película donde la actriz principal era Elizabeth Taylor, de quien Ambrosio Rumbal se quedó para siempre prendido, a tal grado de decir a viva voz, que mujer como ella no había otra en el mundo. Contaba que le hubiera gustado ser Marco Antonio o Julio César, para tener de amante a Cleopatra, es decir, a Elizabeth Taylor. Sería bonito dormir al lado de esa mujer de ojos color violeta y pobladas cejas –decía en voz alta, al concluir de contar la película que fuera.

Ambrosio Rumbal nunca olvidó el nombre de Cleopatra, y contaba la cinta como si estuviera leyendo el libreto. Sus descripciones eran tan exactas, que quien lo escuchaba no oía, sino miraba. Ambrosio Rumbal vio y gozó todas las películas de la actriz norteamericana, por lo menos todas aquellas exhibidas en el cine Auditorio, cuando todavía existía.

Esa habilidad nata, que para contar tenía Ambrosio Rumbal, hizo que todos los muchachos y los niños del barrio lo escucharan atentos, al narrar la trama de cada cinta. Ya de adulto, sin trabajo de por medio, Ambrosio Rumbal se iba a las cantinas y empezaba a narrar sus películas, a cambio recibía de los borrachos unas monedas. Las contaba como si la estuviera viendo en la pantalla, y hasta suspiraba de vez en vez, por la única mujer con quien declaraba que le hubiera gustado acostarse en aquellos sesenta del siglo pasado.

De cómo se hizo cinéfilo, es algo que Ambrosio Rumbal cuenta sin tantas vueltas, como lo hace con las películas. Tenía catorce años, cuando fue por primera vez al cine con un amigo de aquella infancia. No entraron por la taquilla, sino por la parte de atrás, pues por ese lado, el viejo cine tenía una puerta de salida y que, muchas veces, por descuido quedaba solamente emparejada. Cuando ingresaron a la sala, la película ya había comenzado.

En la completa oscuridad del recinto, Ambrosio Rumbal mira por vez primera los ojos felinos, color violeta, de la mujer sentada en el trono. Dos esclavos negros, la soplan con unos abanicos enormes. Todo en ella es belleza. Sus ojos grandes, su boca roja, bien delineada, la voz melódica que le nace cuando ordena. La cámara enfoca ahora una batalla. Sobre una colina hay un ejército, que baja en tropel, donde otros esperan con los arcos tensados. Ambrosio Rumbal supone que la guerra es por la mujer guapa, que abanican los esclavos negros.

En el cine, la vida ocurre como en silencio, en la completa oscuridad, desde donde Ambrosio Rumbal imagina que la mujer que está en la bañera, con dos esclavas frotándole la blanca espalda, sería el tipo de mujer con la cual a él le gustaría acostarse, un día en su vida. Mira los labios carnosos, el perfil bien labrado de la cara, las cejas espejas, negrísimas sobre el color violeta de los ojos. Nadie como ella –piensa Ambrosio Rumbal- mientras se deja llevar por las imágenes, donde el fornido general se bate a muerte, sin perder equilibrio y control del caballo. Un mandoble aquí. Otro allá, así se va quitando de encima a sus enemigos.

La cinta sigue corriendo. Ambrosio Rumbal se entera de que la guapa mujer se llama Cleopatra, y que es reina de Egipto. Ella se adorna la cabeza con una corona, que tiene incrustaciones de diamantes. Una túnica amarilla, larga, fileteada de oro, cubre su cuerpo. Mientras Ambrosio Rumbal la disfruta con arrobo, un mensajero entra al aposento, le entrega a la mujer un mensaje. Ante el escrito, la luz magenta de sus ojos pierde brillo, se agrisan. Casi grita que no puede ser posible, que Marco Antonio haya muerto, es decir, el general que hace rato, Ambrosio Rumbal veía pelear bravamente.

Sus ojos denotan un profundo desconsuelo Pide que la dejen sola y se tira sobre la cama. Mientras lo hace, un ejército se repliega y huye; otro atiza la persecución. Ondea la bandera romana.

En Palacio, Cleopatra llora. Ordena a una de sus esclavas.

–Trae la cesta –indica.

La muchacha obedece. Le lleva una cesta, de donde asoma una culebra que chasquea la lengua. Cleopatra se acuesta, por entre la túnica amarilla, deja asomar una pierna blanca. Los ojos de Ambrosio Rumbal ven a la culebra deslizarse por la cama. Sube por una pierna, recorre el cuerpo inerme de la mujer. Ahora, saca la lengua frente al rostro lloroso, triste de Cleopatra. En tanto, el general hace una entrada triunfal en la ciudad. Los vítores del pueblo congregado, saludan a Marco Antonio. Frente al palacio se apea del caballo. Sube aprisa los peldaños de los amplios escalones de piedra labrada. Abre la puerta. Una mujer, sobre la cama, parece dormir. Una culebra en fuga, es lo que la cámara registra.

–“Que mala suerte de hombre”, -pensó en aquella ocasión Ambrosio Rumbal, cuando miraba al General arrodillado, lloroso, junto al cuerpo inerme de Cleopatra. Desde esa vez, él se imaginó que por esa mujer bien valía una guerra, y todas las suertes que el destino impusiera, que por esa, sí valía la pena todo sacrificio, con el fin de tener un cuerpo como ese, hecho a la medida de sus manos grandes, unos pechos suaves y tibios hechos para su boca de lumbre, un par de ojos violetas para toda la ternura de su alma.

Así fue como desde ese domingo de infancia, Ambrosio Rumbal empezó a crearse otro sueño: la de acostarse con la actriz de ojos violetas y cuerpo sensual. La de repetirse todos los días de su vida, que su sueño de siempre, sería acostarse, un día, con esa artista llamada Elizabeth Taylor.



3

Cuando concluyó de leer el cuento, Mariana se quedó pensando en Ambrosio Rumbal y su deseo por la actriz. Ella también había tenido una obsesión similar, pero había sido con Rock Hudson, de quien se había prendido, desde que lo viera actuar en Gigante. Pero se ubicó en la realidad y se casó. Pero con Ambrosio Rumbal, no había sido así. Él –pese a los años- seguía con ese sueño de acostarse alguna vez con Elizabeth Taylor. Y lo decía con tanta devoción, que Mariana se había convencido, que ese hombre, en verdad, amaba a la actriz. Pensó la hora. Le quedaban escasos minutos para levantarse y dejar la cama. Cuando casi abría los ojos, entreveró que Ambrosio Rumbal estaba a su lado, y le decía si le contaba reflejos en tus ojos dorados o la gata en el tejado de zinc. Pero no. Había sido una visión, producto del cuento leído en el sueño. El que estaba ahí era su marido, que se había vuelto a dormir.



4

–Un coyotito más –dijo el hombre y se acomodó sobre la almohada. En cuestión de segundos, un profundo sueño lo envolvió. Y empezó a soñar que estaba en la mesa de una cantina, conviviendo con otros parroquianos, y que entre sorbo y sorbo de cerveza, contaba una película de Elizabeth Taylor, en cuya historia hay una escena, donde ella le muestra los senos redondos, tibios, blancos y firmes, pero no es Richard Burton el actor principal, sino él mismo, es decir, Ambrosio Rumbal, arriba de una Mariana que, confundida por el sueño, piensa, que no es su marido quien le empuja el falo ardiente, sino Rock Hudson, de quien dicen que es maricón, pero que a ella no le interesa, si lo puede sentir, aunque sea por una sola ocasión.

martes, 1 de marzo de 2011

LA NOSTALGIA DE TEODOSIO GARCIA


Samuel Pérez García.

Escribir poesía no es una tarea sencilla, implica abrir ventanas del alma para que otros miren e interpreten lo que tímida o clara puede asomarse. Por eso los poetas son catalogados seres que muestran su pena al mundo, y al hacerlo, se vuelven aptos para ser receptores de caudales de lástima que su poesía provoca. No a todos les toca esa cualidad, porque tampoco es la única manera de labrar la palabra poética. Muchas veces, los poetas, en su intento de ser distinto, experimentan con la palabra diversos modos de expresar eso que les pudre el alma. Unos escriben sonetos a la mujer amada, otros satirizan la situación social rimando los versos como ese famoso poema de Quevedo: Érase un hombre a una nariz pegado/ Érase una nariz superlativa/ Érase una alquitara medio viva/ Érase un peje espada mal barbado/ o las Redondillas de Sor Juana Inés de la Cruz sobre la mujer: hombres necios que acusáis/ a la mujer sin razón/ sin ver que sois la ocasión/ de lo mismo que culpáis: si con ansia sin igual/ solicitáis su desdén/ ¿Por qué queréis que obren bien/ si la incitáis al mal/. Por eso, tal vez, Teodosio García Ruiz, un poeta tabasqueño que comenzó su obra literaria y poética en la década de los ochenta, expresamente en 1985 cuando publica Sin lugar a dudas, escribe Nostalgia de Sotavento (2003) en un intento de salir del esquema que todos los poetas siguen: escribir con la parsimonia que exige la norma de la poesía que se aprende en los recintos universitarios, y nos ofrece una obra donde no encontramos la formalidad del pensamiento y de la emoción refinada, sino, acaso, la irreverencia contra el estatus social, la mirada crítica a la economía de la gente, el desparpajo para increpar al que lo oiga, sea culpable o no, de la transformación que convirtió a la selva tropical tabasqueña en un páramo de aceite y fierros oxidados, pozos incendiados, muertes violentas por las explosiones imprevistas de los gasoductos, y a la par, lo que lo hace distinto de una crónica periodística: el encuentro de Teodosio con aquellos años de su infancia, cuando los únicos regalos que recibía de su padre eran los regaños y los cocotazos.
No es esta una obra donde nos solacemos con la nostalgia a secas. Es un pretexto para entreverar que más allá de la modernidad que trajo el boom petrolero en el trópico tabasqueño, existe otra manera de resaltar el sentimiento que pervive en las masas de cascos y tornillos, grasas y franelas sucias, que cobran vida a través del quehacer poético que Teodosio consigue con este libro.
Dice en uno de los poemas:
Somos la avanzada, selva adentro, de una civilización a construir con maderos, cochinita pibil, barbacoa de Orizaba, pozole jalisciense, regionales estampas de una identidad escaldada en botanas y cervezas preñadas en cada campamento de exploración/
Quien no sepa de poesía y de sus formas, dirá que es una crónica periodística y no poética, pero el poeta trampea con esto, porque al final, cierra la idea que le cercena el sentimiento, al escribir en ese mismo texto:
Dejamos solamente la infancia allá, porque en estos rumbos la vida comienza y nos crea nuevamente. Es esto lo que hace poético al texto y lo separa de la crónica a secas, periodística.
En esa nostalgia sotaventina, la mujer no falta. Ella es vista como tierna, dócil y brava o simplemente como aquella que se cargará de hijos de algún petrolero desconocido, que producto de lo que la paga deja, van buscando en las mujeres lo que vive entre las piernas y les da aliento para laborar embarrados de grasa y oliendo el óxido de los fierros hasta que llega la catorcena y seguir “siendo obreros para construir el futuro”. Tal no ha sido fácil, porque en la memoria de Teodosio quedaron las corretizas de las explosiones imprevistas, y de esas andanzas cuando andaba metido en los talleres para ganarse un lugar en ese futuro negro que se creía del petróleo, y lo hace rememorando la diabetes que se le enconchó en el último rincón de su alma, y que de paso, lo dejó ciego.
Nada escapa a la mirada de obrero y poeta. Teodosio García, igual que Neruda hizo con las uvas y las cebollas poemas que el hombre común no podía imaginar, el tabasqueño lo consigue con el trapo sucio y la franela que usan los obreros para limpiar las máquinas. Por la importancia que tiene el texto dentro de la obra, transcribo completo:
Una vez dije:/Labor de dios/Es labor de trapo/.Franela indigna/Ensangrentada,/Grana,/Floreciente, flagelo/Del herrumbe/.
………
Cuando acabas blancuzca/De tu hábito/Vuelves a lavar/-infiel algodón rojizo-/El rostro de dios/Si es posible. /
Y así va el poeta pasando lista de presente a la jerga y su envidia, a la caja de herramientas, a los baños del taller, a los bomberos, al chango Mortimer Nolasco, pitcher en el beisbol, quien perdió un brazo entre las cuerdas aceradas del malacate, accidente que lo inutilizó para nunca volver a lanzar sin hit ni carrera. Ese fue la única queja del Chango Mortimer.
Pero insisto, la poesía de Teodosio no es una simple crónica sin más; ésta es el pretexto para meter la nostalgia con toda la fuerza necesaria. He aquí otro ejemplo tomado del poema de Los bomberos de rojo como que bailan:
Después de describir la tarea de los apagafuegos dice en la última estrofa:
Deben ir en helicópteros: saben/Que a veces la unidad les falla,/Pero el miedo no,/Ese está escondido/Adentro del uniforme.
Pero el poeta que no configura en los versos su pasado, que no subjetiviza sus emociones y la enciende para que otros la miren, no es poeta. Por eso Teodosio no podía olvidar la recomendación de Allan Poe sobre la construcción de los poemas: el centro de todo es la nostalgia- dice el escritor. Así, el poeta de Cunduacán escribe:
Cerca de los candeleros, donde el humo de los gases asciende caracoleando, un pedazo de infancia se revela, yace con los ojos abiertos, como viento entre los aguaceros la aparición de unos fantasmas nacidos de los relatos de los jóvenes mayores, de las desdentadas voces de los abuelos, de los dientes que se fueron cayendo en cada grado escolar hasta que apareció la muela del juicio.
Por ahí la infancia, canciones de cuna que todavía se escuchan en las rocolas viejas. p.47
Y tampoco es poeta quien no plasme en sus versos emociones encontradas. Dice en otro texto:
Odio a mis padres/Sus inútiles consejos de cuidar el mundo/De no andarse por las ramas cuando suceda el fenómeno/Cuando la lluvia no sea más lluvia/
Que mis brazos caídos
…….
Odio a mis padres/….Porque yo elegí el camino que no vieron/Y ahora me arrepiento de no ser como ellos.
Asimismo, no hay poesía si a la mujer no se le nombra. De ellas Teodosio da su versión: Las mujeres tienen ojos de misterio, procesiones amplísimas de alaridos irreconocibles; son tiernas dóciles y bravas.
Sonroja la piel una de ellas, un tatuaje nuestro de herrerías medievales y desnudas odaliscas. Y nos aman
Abunda en otra parte:
“Alguna mujer tuvo para mí su tersa piel, su pierna tibia, sus pechos ardientes. Imagino sus herramientas de piel dispuestas para mí. Sus oraciones y abluciones matutinas mientras canta una canción de moda.” p. 92
Pero no se queda así. El poeta también es irreverente con ellas cuando escribe:
Tu sexo no es como dicen los poetas/Un molusco atroz/Un peludo beso/La hendidura salvaje de la vida/Es el culito más rico del mundo/Y quiero más.
Sin embargo, el centro de todo el poemario no me parece que sea la transformación de la selva en páramo petrolero. Ese es el gancho para que el poeta deje correr el río de la emoción que lo agita. Su centro es la nostalgia por la infancia que ya no tiene regreso. De esa infancia escribe recordando un cumpleaños: /mis regalos ha sido putizas/ cocotazos/ dulces palmadas al hombro/ y lava el coche azul/ échale agua al parabrisas/ p.112
Pero también lo mira ese pasado desde el coraje o la sonrisa burlona cuando nos cuenta que las chamacas con tal mejorar la raza se dejaban preñar por un petrolero, cuyo nombres eran raros y oscuros como el propio pasado que el guarda del otro Antonio García, “el ojo de gato”, que Teodosio refiere como un forjador de historias y de anónimas borracheras que están grabadas en “la piedra de aceite, en las madrizas a sus hijos, en las fidelidades de los sábados para beber cerveza con el compadre “pata de loro”, con “bigote blanco”, con “el ronco” del taller de hojalatería. p.96
Más allá de esto, el poeta se mofa de ese mundo de oropel que el petróleo dejó. De cómo sobrevivir en ese mundo que el auge petrolero construyó. Para eso hay que ser amigo de la Quina, de Barragán Camacho o de Carlos Romero (dijéramos hoy). Ser petrolero para no estudiar, ser de planta para heredar el trabajo a los que siguen de la generación familiar, que para el poeta es como tener agarrado a dios de un huevo, eso es ser petrolero para vivir bien en el futuro. Aunque él ahora esté ciego y recuerde ese pasado que lo lleva de vez en cuando a lagrimear, pues reconoce igual que lo pozos petroleros, que ya esta viejo y dolido del vientre, con las costillas rotas aunque feliz. Que su corazón es fuerte como la piedra que envejece los caminos de tantos mirarlos.
Esta es la nostalgia de sotavento de Teodosio García Ruiz que, a veces con parsimonia, otras irreverentes, pero siempre abriéndose al sentido crítico que su experiencia le da, ofreció en esta obra su palabra poética que aparentando ser una crónica contiene oro de poesía. Es este libro otro modo de labrar la poesía tabasqueña, fuera del canon pelliceriano. Crónica como vía para que florezca la nostalgia, sentimiento central en todo buen poema. Si en el texto, así sea rimado y medido, la nostalgia no se asoma, no hay poesía. En Nostalgia de Sotavento no sucede eso. Es un libro que nos invita a leerlo para descubrir mediante la memoria de Teodosio, nuestra propia infancia determinada por el boom petrolero que a todos afectó y a pocos benefició.

martes, 22 de febrero de 2011

¿BEATIFICAMOS A GLADIS MERLIN O LA MANDAMOS AL INFIERNO?


Samuel Pérez García.

COSOLEACAQUE: PUEBLO HEROICO Y MÁGICO.

Mientras que en un municipio como Coatzacoalcos, ya salió a relucir el peine de un proceso corrupto de administración municipal, donde aparecen deudas mayores que ascienden a tres centenas de millones de pesos, incremento de la plantilla laboral con salarios holgados para los recomendados del ex presidente municipal Marcelo Montiel, entre ellas una ex regidora perredista (Tomasa Santiago Gómez), que sin estudios ni nada, trabaja en una biblioteca; en tanto que primos, hermanos e hijos de exfuncionarios montielista hoy gozan de un puesto administrativo, a través de la plaza que pudieron conseguir por la connivencia corrupta con el montielismo; y mientras que en Jáltipan, el presidente Bahena Corbalá se ciñe los pantalones y reclama muchos miles de pesos correspondientes a becas, cuyos recursos fueron asignados pero que no recibieron los beneficiados, y que presuntamente se agenció José Antonio Lázaro, aquí en Cosoleacaque, pueblo mágico de la política, no ha pasado nada. Gladis Merlín es impoluta.
En este pueblo de indígenas nahuas hay un silencio de panteón político, donde callar es mejor que denunciar para no alborotar el avispero. Pero todo conlleva a una inferencia: ¿De qué tamaño es el acuerdo del presidente municipal Cirilo Vázquez Parissi con la familia Merlín para que la mujer de palabra no sea tocada por las malas vibras que originan su actuación como presidenta municipal?
Creo y resulta justo solicitar mediante el derecho de petición plasmado en el artículo 8º de nuestra constitución, que por honestidad y compromiso con la democracia que lo llevó al poder, que Cirilo Vásquez entregue cuentas acerca de cómo recibió las finanzas públicas, porque si él no puede hacerlo por temor o por pacto diabólico con la familia Merlín, entonces que denuncie el caso y convoque a asamblea pública para que sea el pueblo el que decida qué hacer con la revoltura financiera que, suponemos, a ojo de buen cubero, dejó el merlinismo. Pero no. Esto no puede suceder. Si no puede denunciar los malos manejos, menos va a convocar al pueblo para decirle que se siente incapaz de tocar los fueros familiares.
Tanto silencio en el gobierno municipal me asombra. Tantas lenguas cortadas en los ediles me anonada. Tanta magia para convertir lo sucio en limpio me impacta la mirada y obnubila mi inteligencia. Impensable observar que en tanto en otros municipios ya se ha venido detectando anomalías graves, en Cosoleacaque no pasó nada, pese al despilfarro de dinero que hubo en la campaña política pasada. Imposible pensar que Gladis Merlín esté incuestionada. Pero si, en efecto, sucedió así, que Gladis Merlín está limpia de alguna deshonestidad, entonces con mayor razón se justifica la tesis de agregar otra cualidad a nuestro municipio; ahora a más de ser heroico es mágico, por el hecho de que aquí los que llegan al poder y lo disfrutan por tres años, cuando se van, se pueden llevar todo, dejar descompuesto todo, y nadie les dice nada, no por el poder que posean sino por la cualidad de ser mago para aparecer y desaparecer lo que la voluntad decida, y saber acordar por lo bajito, con aquel que lo ha de sustituir.
DE POLICIAS Y RATERILLOS.
Y sigue la mata dando, mientras que en la última semana de enero, en la colonia Congreso los raterillos de poca monta se introdujeron en un domicilio de la calle Ruiz Cortínez, se llevaron el equipo de cómputo de la escuela primaria y se surraron en el altar de la Iglesia católica y de pilón se llevaron un cristo para venderlo en algún tianguis, el jefe de la policía municipal Odel Díaz Villalobos ha declarado a la prensa de que los índices delictivos van a la baja, y que tiene orden de redoblar la vigilancia, pese a ello, los robos siguen y hay muchos casos que ni siquiera se denuncian, porque precisamente, cuando los hechos suceden nadie se dio cuenta, nadie supo nada. La policía menos.
Y hablando de la policía, viene aquel cuento del famoso inspector, cuyo nombre no recuerdo, pero que le decían Mano Negra, uña y carne del amadeísmo en aquellos años sesenta y principios de los setenta en Coatzacoalcos. Dicen que este inspector cuando detenía a un ladrón, después de su respectiva calentada, le indicaba lo siguiente: Ya sé quién eres, quiero que te vayas de aquí, en caso contrario, eres hombre muerto. De ese modo, la policía mantenía aquietada a los raterillos de poca monta. Verdad o mentira de este decir popular, lo que hace falta en Cosoleacaque es vigilancia y equipamiento, armas modernas, equipos de telecomunicaciones, estrategias de vigilancia, un programa de inteligencia para detectar a tiempo las anomalías, pero sobre todo, crear un cuerpo de policía a la altura del desarrollo moderno de Cosoleacaque, con policías que antes que golpeadores, estén preparados para resguardar el orden público, defender al ciudadano y no asumir el papel de trogloditas primitivos, cuando se trata de resolver un conflicto. Pero sobre todo, buen salario. Si no se quiere que los guardianes del orden incurran en un proceso corrupto de aceptar dinero para callar o para meter a la cárcel a quien no la debe, entonces el municipio tiene que pensar que los policías tienen derecho a vivir bien, porque también tienen familia y exponen su vida en cada incursión por resguardar el orden público. Y a propósito de esto, a qué mente inteligente se le ocurrió decir que las casetas de vigilancia no tienen ninguna función, que los policías solo lo agarran para dormir, y que por lo tanto, no tiene caso ocuparse de ellos? Si quien lo dijo tuviera razón, entonces, tampoco tiene caso que existan los cuarteles ni las postas de vigilancia. El policía que lo dijo carece de conocimientos de estrategia y táctica militar; no fue a la escuela, y si fue pasó de noche. Mi querido policía inteligente: los modulos de policía abiertos en todo el municipio deben seguir funcionando porque es un punto de apoyo para cualquier latrocinio que suceda en los alrededores. Si un hecho delictivo sucede a dos cuadras o tres o cuatro de donde está el módulo, el afectado tiene a donde ir a quejarse, y el policía de guardia, si está equipado con equipo de radiocomunicación, puede inmediatamente solicitar ayuda, así sea las diez de la mañana o la una de la madrugada. Pero sin eso, ¿a dónde encuentras una patrulla? Por haber quitado la vigilancia de la colonia Congreso es que en el 2009 robaron al pagador del agua, hecho que sucedió frente al módulo de policía. Por haber quitado la vigilancia en todas las colonias, es que los atracos a escuelas y casas habitación se siguen dando con la frecuencia que aparecen en la nota roja de los diarios. Desde que se comenzó a desmantelar las casetas de vigilancia, y desde que se creó el mando único, la única consecuencia es que ahora ya no hay a quien exigirle que exista vigilancia. ¿A quién se lo pedimos, si la policía ya no depende corporativamente del municipio? Y sin embargo, es el municipio quien aporta los recursos financieros para la sobrevivencia. Entonces, ¿por qué aceptar el mando único? Me parece que este asunto debe ser discutido profundamente por el Cabildo de Cosoleacaque, y no simplemente aceptar porque la disposición viene de más arriba. Lo que el presidente municipal está obligado a mantener es la paz social no sólo en las calles sino en las casas habitación de cada familia cosoleacaneca, y para ello, debe crear un buen programa de gobierno que incluya una estrategia de vigilancia para que los robos constantes, si no se eliminen completamente, por lo menos bajen el índice y así se pueda tener la impresión de que se cuenta con un gobierno capaz. En caso contrario podemos pensar que no.
LA BEATIFICACIÓN DE GLADIS MERLÍN.
Pero Cosoleacaque es un pueblo mágico. Aquí el policía se torna ladrón, y el ladrón se hace policía. El defraudador es honesto, y el honesto de pronto se vuelve lo contrario. El político –aunque sea corrupto- es bueno cuando está en el poder y es intocable. Cuando sale del poder, poco falta para que lo beatifiquen. Creo que el párroco de Cosoleacaque ya inició sus gestiones con Gladis Merlín para que más pronto que tarde, inicie ese proceso en la mujer. Pero dicen que le hace falta el visto bueno de Cirilo Vázquez. Si dentro de poco o mucho el silencio sigue, los católicos de las nuevas generaciones, esos que hoy son niños, acudirán a la Iglesia a rendirle incienso y oración a Gladis Merlín, que pese a ser como Magdalena, tuvo el atributo de saber casar lo político con lo religioso, pero sobre todo, acordar bien para que su imagen siga el camino de la beatitud. Pero a lo mejor me equivoque, y la mujer de palabra en lugar de esperar tanto, en tres años venga con todo y aureola santa a recuperar la silla que dejó prestada. Cirilo Vázquez sabe. Cirilo Vázque piensa. El sabe si ayuda a la beatificación o la manda al infierno.