domingo, 8 de mayo de 2011

¿Eres Javier Sicilia o un pedazo de corcho?




Samuel Pérez García



La marcha por la paz y contra la violencia que ha iniciado el poeta, escritor y periodista, Javier Sicilia, para decirle al gobierno y a los criminales organizados y los no organizados, que el ciudadano mexicano está cansado de tantos crímenes, de tanta violencia, y de tanta pasividad por parte del gobierno para actuar con energía para detener la ola de violencia criminal que azota al país desde el 2006, y cuya cifra de muertos ya asciende a 45 mil ciudadanos a la fecha.

Esta marcha nacional debe poner a pensar a los ciudadanos no solamente de Morelos y del Distrito Federal, sino a todos los veracruzanos del sur de nuestro estado, porque aquí también hemos estado sufriendo una violencia, que parece no estar, pero que sí le buscamos bien, está ahí en cada hogar, donde ha habido un secuestrado, un asesinado, un violentado de su dignidad.

Recientemente hemos sabido del asesinato de varios policías de Cosoleacaque; la desaparición y posible secuestro del periodista de Jáltipan Noel López Olguín, el secuestro de los directivos del periódico La Verdad de esa misma ciudad, de donde vivía Noel López. Pero hay muchísimos casos en toda la región.

En consecuencia, lo que pasa en otros estados del país con lo que sucede en Veracruz, la única diferencia es el grado de intensidad de la violencia propiciada por el crimen organizado, quienes, atentan contra la seguridad de los ciudadanos, y a eso, habrá que agregarle las consecuencia de intervención de los elementos del orden, sean policías federales o el propio ejército, quien sin pensar en consecuencias, han intensificado, colateralmente, la intranquilidad en muchísimos hogares, al violentar la ley en cumplimiento de ésta.
Frente a esa violencia legal e ilegal, los ciudadanos estamos indefensos. Tenemos miedo. No queremos intervenir participando en la defensa de nuestra vida. Creemos que la violencia nunca nos va a llegar, y con esa idea, nos escondemos en nuestras casas, y creyendo que como no nos metemos con el crimen organizado ni contra nadie, jamás estaremos en la lista de los masacrados, asesinados, desaparecidos o violentados. Esto es un error. La violencia desatada a partir del combate al narcotráfico, ha tenido como único resultado contundente: ubicarnos a los ciudadanos en medio de esa ráfaga de metralla. Tampoco Javier Sicilia pensaba que algún día iba a estar en ese círculo de hogares dolidos. Pero no fue así, y ahora, en defensa de la dignidad y del coraje que le queda, para defender eso que algún día le llamó hijo, que hoy está muerto, él como padre encabeza una marcha nacional contra la violencia, que a todos nos incumbe y nos debe poner a pensar un poquito.

De igual modo, ha sucedido con los policías que masacraron en la Colonia El Naranjito. La violencia ha enlutado a muchos hogares en todo el sur veracruzano. Los periodistas y los policías somos centro de ataque de quienes viven del delito y de las drogas. Pero también lo es la simple ama de casa, el niño que va a la escuela, la señorita que sale de su trabajo. Pensemos en eso. Si hoy le tocó a un ciudadano de tu municipio, no pienses que como tú no te peleas ni escribes contra nadie, no te a va tocar, si mañana le toca a tu vecino, tampoco pienses que a ti, por estar bien con Dios y eres calladito o mensito porque nunca protestas, nunca te va a tocar la violencia. Por eso, cuando te piden ayuda, como el caso de Javier Sicilia, quien ha convocado a todo el pueblo de México a manifestarse contra la violencia que enluta los hogares, tú dices que no te compete porque está muy lejos el DF o Cuernavaca. Déjame decirte que estás equivocado. La violencia ya está aquí, y lo estamos sufriendo de diversos modos. El asesinato de los policías, la desaparición y secuestro de muchos ciudadanos, como el caso de Noel López Olguín, debe ponernos a pensar, y en consecuencia, actuar para que no nos rebase esa violencia criminal e institucional en la cual estamos inmersos.

Pensemos, entonces, qué podemos hacer juntos para proteger nuestra vida, nuestro patrimonio, nuestra esperanza de vivir en un país, estado y municipio tranquilo.

No aceptemos ningún asesinato más. Sigamos el ejemplo de Javier Sicilia y salgamos a la calle, organizados, cada vez que seamos convocados por los javieres que hay en cada corazón, en cada casa, en cada familia. Cada familia debe tener un Javier Sicilia que dé la voz, que no le tiemble el ánimo y que esté dispuesto a luchar para que mañana nuestros hijos pequeños, vivan tranquilamente y disfruten este mundo que les tocó. No seamos egoístas y temerosos frente al problema de la violencia que no está arrinconando y obligando a no salir a la calle, y a creer que a nosotros nunca nos va a tocar.

La violencia no distingue categoría, nivel social, ni sí se es hombre o mujer o niño. Sobre todo si viene del crimen organizado. El violento no tiene familia, ni amigos, ni nadie que le socorra. Por eso de ahí su odio contra todos. Mata por matar, mata por protegerse, mata por  dinero, mata por cualquier cosa. Frente a esa actitud negativa y criminal, el poder ciudadano, el ciudadano organizado puede detenerlo, pero para eso, es necesario pensar, analizar la situación, y luego, intervenir con un plan que nos permita superar esta crisis violenta. Si no lo hacemos ahora, mañana que sintamos en carne propia la perdida de un hijo o de un hermano, a manos del crimen organizado, o de quien haya apretado el gatillo, no nos quejemos ni maldigamos, ni pidamos clemencia, ni derramemos lágrimas, porque no habrá solución que te regrese a la vida a ese hijo o a ese hermano perdido.

La solución es ahora. Organicémonos como pueblo, como defensores de nuestra familia. Armémonos primeramente con la posesión de una conciencia clara, que nos permita discernir cuál es nuestra función como individuo y como ciudadano de una colectividad. Si al analizar tu papel, encuentras que no es ninguno, o que tu función es vivir y  comer, aunque  sea con temor,  pero tranquilo, con gusto puedo decirte que muerto estás desde hace tiempo, sin darte cuenta. Vives y comes, pero a eso no se le puede llamar vida humana, vida animal, tal vez, pero no humana. Pues esto es lo que hacen los animales: comen y duermen o a lo sumo, se parecen a un pedazo de corcho que navega hacia la corriente de agua lo lleve.

Pero si dices que tu deber es –aparte de comer y pensar– luchar  por la libertad y la tranquilidad tuya y la de tu familia, sobre todo la de tus hijos pequeños, que son la nueva generación, que merece vivir en paz para que se puedan desarrollar humanamente y no cual corchos, entonces, tú eres un Javier Sicilia, y como tal, te necesito para que juntos nos organicemos para luchar, para que mañana no nos lamentemos que un grupo de criminales mató a nuestra familia.

Además, pido que suelten a Noel López Olguín. Vivo se lo llevaron, Vivo lo queremos.

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