sábado, 2 de julio de 2011

carta abierta

CARTA A LOS TRABAJADORES ACADEMICOS Y ADMINISTRATIVOS DE LA UPN EN EL ESTADO DE VERACRUZ.



Resulta sintomático que después de haber enviado a ustedes una propuesta a realizar un Congreso de Trabajadores de UPN en el Estado de Veracruz para esta primera semana de Julio, excepto tres trabajadores, uno de Jalapa, otro de Poza Rica y otra que no sé de que Unidad es, nadie más haya querido saber de la necesidad de reunirnos para discutir y analizar nuestras condiciones laborales y de la propia existencia de la Universidad Pedagógica Nacional en Veracruz.
De un lado, existe la desconfianza en el futuro. Los trabajadores, acostumbrados al ritmo lento y pesado del "desarrollo" en que nos envió la Descentralización administrativa de 1992, prefieren vegetar que vivir otro ritmo de vida en pro del espíritu crítico universitario que animó a este centro de Educación Superior en la década de los años 80 y noventa del siglo pasado.
Del otro lado, se da la influencia de los cambios sindicales al interior del SNTE, donde el neocaciquismo sindical, como corriente de opinión mayoritaria, se ha enquistado y sofoca todo proceso democrático; centro a través del cual gira el actual coordinador general de las Unidades UPN en el estado, lo que no permite libertad de pensamiento y de acción  a los directores de las diversas unidades, quienes, como buenos sirvientes, obedecen sin chistar, no sólo lo que indica el coordinador general, sino también, lo que señala Silvia Ortega, la rectora de la UPN nacional, cuyo propósito a trasmano es el desmantelamiento de la Universidad Pedagógica Nacional, cuya primera etapa es descentralizar a las Unidades de Ajusco. Y luego, asestar el golpe final a ésta. Muerta la cabeza, las manos (las unidades) dejarán de tener vida propia.
Pero de este hecho, los trabajadores de las unidades UPN  en Veracruz ni cuenta se dan. Ellos siguen soñando que el cambio que se avecina de ningún modo les va afectar sus condiciones laborales y de vida. Piensan ilusamente de que sólo es la culminación de la etapa que se dio en 1992 y que había quedado inconclusa. Que bueno que así fuera.
Pero viniendo de la política del calderonismo, no debíamos confiar en esa propuesta.
Más bien deberíamos ponernos a pensar un poco, que viniendo la ordenanza de la Secretaría de Educación Federal, no responde a una simple descentralización para servir mejor al magisterio veracruzano y nacional, sino que responde a toda una política de obstaculizar el proceso educativo que la UPN ha impulsado bajo el criterio de convertir a la práctica docente en punto de reflexión crítica sobre el papel que le corresponde jugar al maestro en la transformación del país. Bien o mal, hemos sido baluartes de un proceso formativo de pensamiento crítico en estos 33 años de existencia de la UPN. Hemos sido críticos de las reformas educativas que se han venido imponiendo sin el planteamiento y concurso del magisterio. Y eso no le ha convenido a los teóricos del Estado actual, que, desde la sombra, han venido proponiendo el desmantelamiento de todo pensamiento reflexivo y crítico, y por eso, las reformas a los planes de estudio que se han venido implementando en la educación básica y en el nivel medio superior. En aquella, piensan al docente como un instrumento para la eficacia, pero sin sustento de pensamiento crítico, miran al docente como un simple ejecutor y transmisior de conocimientos técnicos, sin ninguna dosis de pensamiento propio. A ese propósito responde la RIEB actual. En el otro nivel, quieren que formemos estudiantes de preparatoria sin dosis de criticidad, pues ahora han quitado de dicho plan a la filosofía, a la lógica y a la estética. Piensan posmodernamente desde la óptica de Jean Francoise Lyotard, de que si el pensamiento emancipador no logró su propósito en el siglo XX, entonces, se da por hecho que el pensamiento crítico no tiene ningún sentido,  pues de lo que se trata ahora es educar para producir mano de obra rentable, dócilmente formado en la línea que demanda la empresa moderna, para evitar con ello los grandes problemas que genera la existencia de un obrero(o maestro) con pensamiento propio.
Todo esto que pasa en otros niveles educativos y de pensamiento, es necesario articularlo a este proyecto de descentralización que propone la rectora Sivlia Ortega y que, los trabajadores académicos de la UPN Ajusco rechazan y promueven su oposición. Sin esa articulación, la medida que implementa Silvia Ortega no resulta más que una idea de cumplimiento de una norma. Pero no es así, si lo enfocamos desde el contexto de los cambios que se han venido dando en el país con relación a la política educativa del calderonismo. 
Aquí en Veracruz, dicha política nociva es promovida -de buena fe o por ignorancia- por el coordinador de Unidades y por los directores. Por eso resulta necesario el Congreso de Trabajadores de la UPN, para que unifiquemos criterios de organización laboral y académica para sortear este problema, que nos es sencillo y por eso merece el concurso de todos ustedes.
Pero en fin, quien escribe esto, no puede hacerlo todo. Necesitamos que estas ideas lleguen a todos lados, para que se conviertan en chispa que permite el esclarecimiento de la política negativa que esta presente y se difumina contra la Universidad Pedagógica Nacional y las Unidades del país. Por eso la necesidad de la reunión en el Estado de Veracruz.
Pongámonos las pilas y pensemos. Dejemos de ser pasivos y sirvientes de esta política nefasta contra la UPN. Actuemos. Demostremos que todavía yace en nosotros un espíritu crítico y transformador.
Con un abrazo que busca el futuro de esta Universidad

FUNDEMOS EL CONGRESO DE TRABAJADORES DE LA UPN EN EL ESTADO DE VERACRUZ EN DEFENSA DE NUESTRA UNIVERSIDAD Y DE NUESTRAS CONDICIONES LABORALES Y ACADEMICAS.
CONTINUEMOS DESARROLLANDO UN PENSAMIENTO CRITICO QUE LIBERE A LAS NUEVAS GENERACIONES DE LA MASMORRA DEL DOGMATISMO IDEOLOGICO QUE PROVIENE DEL ESTADO NEOLIBERAL AL SERVICIO DEL CAPITAL INTERNACIONAL.
SAMUEL PEREZ GARCIA
ASESOR DE TIEMPO COMPLETO
UPN 305

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