No es que el PRD no tenga mejores candidatos u otras propuestas con mejor currículo político, es que la ambición de ciertas gentes evita que otros sobresalgan.
Así está el caso hoy con relación a la diputación local. El eterno buscador de chamba política para poder sobrevivir, el inefable Darío Aburto Perdomo, ya derrotado en el noventa y ocho como candidato a diputado local, después de que dejó la presidencia municipal de Cosoleacaque, está ahora convertido en candidato a diputado local, pero contrario a lo de antes, su suerte no parece serle positiva porque tiene muchos factores en contra: primero: un PRD desahuciado por cualquier facultativo político, en tanto que dicho partido vive una cancerosa división estatal, a la cual se le suma el desprendimiento de López Obrador a nivel nacional. Así que Darío Aburto, al remar en ese mar encrespado perredista, no podrá sacar raja de la elección local, porque además, sus correligionarios que compitieron para ganar la candidatura a la presidencia municipal, terminaron cada uno confrontados, y la fuerza opositora al PRI quedó suelta y dispersa.
Sin embargo, y con base en esa circunstancia, Darío Aburto piensa jugar a la carambola política. Aspirante a la candidatura federal el año pasado tuvo en contra a Esteban Bautista, quien se la ganó. En pagó a esa derrota, Darío jugó las contras por debajo del agua: pregonaba en su andar por la sierra como coordinador bien pagado por Morena, (no lo hizo gratis) a que los ciudadanos votaran por Obrador para la presidencia, pero votaran por Ponciano para la diputación federal; de igual modo obró Esteban Bautista en la elección constitucional: para diputado pedía que votaran por él, pero para la presidencia que votaran por Peña Nieto, eso es lo que cuenta el pueblo y también los diarios de la región. De igual modo hacía Gladis Merlín: pedía voto para Peña Nieto, pero para Esteban para la Diputación.
Así que Darío, sabedor que hoy las canicas no le favorecen si se va en solitario, optará por recordarle a Ponciano el acuerdo de Julio del año 2012.
Solicitará, y se hincará si es necesario, para que se dé un voto de carambola: por Darío para la diputación, por Ponciano para la presidencia municipal.
Pero Gladis que ahora está en la misma circunstancia que Esteba Bautista, exigirá aquellos votos que le regaló al tatahuicapense; y éste, adversario de Darío Aburto en aquella lid política, no dudará ni un segundo, de que votar en contra de Darío Aburto es la medicina más cruel que pueda recetarle. Dicen que en la sierra los seguidores de Esteban Bautista están listos para llevar a cabo esta directriz: a la presidencia municipal votarán por sus candidatos propios, pero para la diputación lo harán por la mujer de ojos falsos y cara fea. Pero no por el ex cura, que hoy anda mansito y labioso, poniendo su cara de ángel negro, en aras de conseguir el voto ciudadano.
Pero hay otro pasado que hay que recordarle al lector para que valore el triste papel político que ha conseguido realizar Darío Aburto Perdomo en aras de su sobrevivencia personal y familiar.
1) Cuando llegó como presidente municipal de Cosoleacaque, en 1995-1997, lo primero que hizo Darío Aburto fue imponer a gente de Minatitlán como Tesorero municipal. Asunto éste que el pueblo evitó el primer día de labores imponiendo a Román García como tesorero. En venganza, Darío Aburto se deslindó de los ciudadanos cosoleacanecos partidarios del PRD y se negó a pagar su cuota del 10% al partido que lo había llevado al poder. Mientras que todos los regidores y síndicos cumplían su obligación partidaria, Darío se negó siempre aportar su cuota al partido. Decía que él había llegado al poder por la sociedad civil y no por el PRD. A toro pasado, hoy se le concibe como el artífice de la debacle perredista que hoy se vive con mayor intensidad.
2) Hambriento de poder como siempre se le nota por los poros, a los tres años siguientes volvió a querer ser presidente y llegó a serlo de nueva cuenta durante el 2000-2004, no sin antes, sufrir la humillación más vil que un político de su categoría pueda conseguir. En los primeros meses del año 2000 Darío Aburto se lanzó como precandidato de nueva cuenta y en pago a eso, y conociéndolo, el pueblo de cosoleacaque le cobró la factura: lo tomateó en la plaza pública, pero el hambre era de tal envergadura que ni eso no lo hizo desistir en su ambición de volver a comer bien durante cuatro años. Después de una escaramuza electoral donde prevalecieron las urnas robadas y quemadas, finalmente, Darío Aburto convenciendo a los demás precandidatos, excepto el que aquí escribe, ganó la elección interna y se fue a la votación. Volvió a ganar pero de los once mil votos que había alcanzado en 1994, ahora la votación se había reducido a unos ocho mil votos. Casi la mayoría de las casillas ubicadas en la cabecera municipal las perdió el ex cura, pero fue en las colonias donde obtuvo la diferencia de 800 votos frente al Partido Revolucionario Institucional, el cual quedó en segundo lugar.
3) Una tercera hazaña de este hombre sin llenadera, es cuando en el 2007 va Hilda Gutiérrez Garduza como candidata a la presidencia y pierde frente a Gladis Merlín. En esta contienda, el hambriento de Darío Aburto se apunta como candidato a regidor primero y entra contra los deseos de muchos perredistas, que no veían bien su inclusión. Pero Darío no le apostaba a que Hilda ganara, sino le apostaba a que gracias a la señora, el pasara como regidor, y como fue. Pero ese triunfo lo pagó caro: con humillación y servilismo. Humillación porque Heliodoro Merlín en los primeros días de enero supo leerle su cartilla negativa y amenazó con ventilarla, si es que Darío no cerraba su boca contra la hija que ahora era presidenta. Y Darío, con dicha amenaza oída, prefirió callarse durante los tres años, al fin y al cabo, el propósito buscado esta conseguido: cobrar como regidor. Así pasó los cuatro años: humillado y callado frente a las trácalas de la viuda negra.
Y cosas que da la vida: los dos, patrona una y siervo el otro, se vuelven a encontrar y se enfrentan en la carrera por la diputación local. La primera, sabedora que Darío Aburto tiene su punto débil en la falta de recursos, no tardará en llamarlo para que desista de su ambición de hacerle la contra: extenderá un cheque y le dirá al ex cura que le agregue la cantidad, con tal de que se haga pendejo; y si no, usará otros medios más persuasivos. Frente a esta propuesta, el ex cura, es seguro que vaya corriendo con Ponciano y le clame ayuda a cambio de operar en favor de él para la municipal, pero que el otro, en contraparte, le consiga votos para conseguir la diputación local.
Así las cosas, la política se complejiza que solo los bien enterados pueden descifrar. No es una simple apuesta de gallos, donde uno es colorado y otro amarillo. En la política de Cosoleacaque, dentro de un mismo partido hay diferencias fuertes, puesto que a Gladis Merlín no le conviene que gane Ponciano Vázquez, y a éste no le conviene que gane la diputación Gladis Merlín. Para que uno supere al otro habrán de unirse a candidatos menores, entre ellos Darío Aburto, que maquiavélico como es, estará dispuesto a vender su alma al diablo de nueva cuenta (ya no hizo hace muchos años cuando renunció a Dios en aras del bien material) con tal de erigirse vencedor. Y si para eso se requiere votar en contra del candidato a la municipal por su propio partido, el perredista Víctor García, bien que lo hará. Así que el candidato a la municipal del perredismo no tiene por qué confiarse, que quien lo abraza es quien le dará la puñalada. Darío lo sabe porque no lo ha hecho una vez, sino varias veces. Lo hizo en el 94 cuando traicionó al pueblo al no aplicar la escoba que decía aplicaría si ganaba la presidencia municipal: el cura tranzó con Heliodoro para que lo dejara gobernar a cambio de no meter al bote a Rafael Merlín; Otra vez lo hizo con su propio partido, cuando se negó a aportar su cuota partidaria; de nueva cuenta en el 2007con Hilda Gutiérrez a quien hizo perder, pues mucha gente votó en contra al saber que en la planilla estaba anotado el diablo con sotana; y finalmente, traicionó de nueva cuenta a los perredistas cuando bajo el agua pedía el voto para Obrador, pero para Ponciano para diputado federal. Estas son algunas perlas de Darío Aburto Perdomo. Pero hay más.

