jueves, 23 de mayo de 2013

¿POR QUÉ UNA ALIANZA CIUDADANA EN COSOLEACAQUE?


Samuel Pérez García

Si habrá o no una alianza más allá de lo legal, es algo que todavía está por verse en el municipio de Cosoleacaque. Y aunque una alianza de dos partidos fuertes como es el PRD y el PAN, pone en peligro la estabilidad política del PRI, no sólo en este municipio, sino en todos los demás. En este espacio quiero analizar el problema de Cosoleacaque.
En días pasados se dio una reunión entre varios precandidatos del PRD, en específico, de Ángel Santiago y José Herrera, así como de Rubén Vera, precandidato del PAN.
En esa reunión más allá de la información que todo mundo conoce: la existencia de dos consejos estatales del PRD, de la intromisión del Comité Nacional para resolver el problema de la Alianza y las candidaturas, lo que se planteó en dicha reunión y que nos convoca a la reflexión fue lo siguientes:
-La ausencia de una información clara, precisa y oportuna de lo que está pasando en torno a las precandidaturas y los modos de elección de los candidatos, así como de que sí, finalmente, habrá o no alianza con el PAN. Por lo pronto, Rubén Vera informó que él está haciendo campaña con dos colores porque así se da a conocer y además, prevee que si alianza viene y el sale ungido, la gente de cosolecaque tendrá ya un conocimiento de quién es. En cambio, los perredistas Ángel Santiago y José Herrera, dan por hecho de que la alianza está quebrada y no se va a dar, ni siquiera de facto.
-Lo que ahí se les dio a conocer a los precandidatos presentes por parte de quienes estuvieron presente, es que reflexionaran en torno a quien se van a enfrentar: no a un candidato débil del PRI, sino a las familias que hoy tienen el poder, los Vázquez, o si no, a la familia Merlín. Que cualquier de los dos que surgiera candidato no es un dulce para degustar, sino una familia, cual sea, que viene con toda la fuerza que le da el gobierno del Estado y vienen con la consigna de ganar a como dé lugar. Que para enfrentar a esas familias caciquiles, habría que armar una estrategia de Alianza entre los precandidatos, los amarillos y los azules, con tal de quien salga, lo haga fortalecido y pueda superar y ganar a la familia que surja por parte del PRI.
-Ahí se contó que dichos precandidatos ya habían tenido diálogo entre sí, pero que no habían llegado a ningún acuerdo, porque como siempre, cada uno se cree el más guapo de la comparsa y no quiere dejarle el lugar a otro.
Pero ahí se les dijo que si el interés no es personal sino   social había que pensar en construir una alianza entre partidos y entre los ciudadanos, porque el enemigo a vencer no es un candidato común, sino uno que trae todo el peso y el apoyo del Gobernador para que arrase en Cosoleacaque. Esa alianza debería poner sobre la mesa el reparto en porcentajes en el control del gobierno municipal (60 para el candidato triunfador y 40% para el candidato que se sume; o bien 40% para el candidato triunfado y 60% a los candidatos que se sumen, considerando que pudieran ser tres, tocaría a 20% a los candidatos que se sumaran a la campaña), de tal que el candidato electo, abriera campaña sumando los distintos proyectos sociales que cada candidato trae en su agenda política.
Pero que si esperaban la suerte y las malas artes del Comité Nacional para resultar elegidos, y ya con eso, se ponían contentos por ser candidatos, eso no pasaría de ser un simple momento de euforia, porque para ganar se necesitan votos y recursos, pero sobre sumar a todos los cuadros políticos y a los ciudadanos de parte del propio candidato y no en contra del ungido. Que si se iban solos, no ganarían la elección, acaso serían candidatos testimoniales, porque para ganarle a la familia Vázquez-Merlín habría que tejer una alianza con todo el pueblo y no solo con los partidos, según se pudo agregar después.
Pero que no bastaba solo eso pensar en la alianza, sino  también en el color que cobijaría a ese posible candidato que surgiera electo para encabezar la lucha por el gobierno municipal.
-Se propuso también que, dado la fuerza que trae el candidato del PRI, y para darle legitimidad a la unción del candidato, éste debería surgir de una elección interna en la plaza pública, que si bien este es un riegos, porque podría haber mano negra de parte del PRI para que surgiera el más débil, lo cierto es que resulta el único modo de que quien surgiera candidato tendría el respaldo moral y real del pueblo que lo eligió. A este respecto el candidato panista Rubén Vera señaló que ese riesgo es muy real y él no se atrevía a correrlo.
-Se recordó que ese proceso de elección directa en la plaza de los candidatos se practicó en 1994 y dio resultado. Así fue como Darío Aburto pudo ganar la elección.




















































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