lunes, 23 de septiembre de 2013
domingo, 22 de septiembre de 2013
ENSAYO MÍNIMO SOBRE LA SITUACIÓN ACTUAL
Samuel Pérez García
Si pulsamos las opiniones
de los que visitan estos sitios, podemos encontrar una opinión dividida sobre
los sucesos actuales. Cada uno plegándose hacia lo que consideran su razón,
algunas fundamentadas, otras no, pues son meras opiniones, sin más propósito
que atacar al hombre y no a los argumentos. Unos defendiendo su pertenencia
social a la clase con la cual se identifican o forman parte desde su origen;
otros vociferando en favor del gobierno, exigiendo clases como si fueran los
nuevos patrones en esta sociedad. No me sorprende que los líderes sindicales
vengan, digan, amenacen con sancionar a los maestros si no se presentan a
trabajar, pero me sorprende que ciudadanos sin más atributo que su lengua,
llamen a los maestros huevones por estar defendiendo un derecho que a
cualquiera le asiste. Son ciudadanos que parecen olvidar que si esta lucha no
se estuviera dando, más adelante todos los pobres de este país estarán con la
soga al cuello, solamente esperando que alguien jale la cuerda.
A esta situación de
opiniones divididas debido a la insurgencia magisterial y de otros sectores
sociales, le llamaría estado de la lucha
de clases, entre quienes son los dueños del estado y los medios de
producción contra aquellos que solo poseen su fuerza de trabajo, es decir,
entre dominadores y dominados. Así, el desenlace de este conflicto dependerá en
mucho de la fortaleza y los trucos de cada contendiente para ganar esta
batalla. Si la clase dominante impone su voz y directriz, no duden que meses
después de este estallido, empezaremos a ver oleadas de profesores despedidos,
petroleros sin trabajo, campesinos sin tierra, estudiantes sin escuela,
egresados desempleados, mucho más de los que hoy existen. Si alguien lo duda
que lea La lucha de clases en Francia,
La comuna de París, ambas obras de
Carlos Marx, el teórico hoy olvidado en muchas escuelas, pero siempre atinado
en su radiografía del sistema capitalista y su modo de expansión y producción
de la plusvalía.
Si los maestros quieren
abrir su mente a otras voces de inconformidad y encontrar argumentos para
seguir luchando tienen que, algún día, hojear El Capital, o por lo menos, una lectura rápida al Manifiesto del Partido Comunista, sin
que tampoco olviden al filósofo italiano Antonio Gramsci, uno de los
impulsadores de la idea de forjar un intelectual orgánico para superar el
estado de esclavitud del obrero moderno. Además, teórico de la idea de
construir un estado educador que sirva a los dominados en su lucha contra los
dominadores. Y para concluir: la metáfora del ring:
Por eso resulta necesario
irse definiendo en esta arena social: pelearan a vida o muerte, sin límite de
tiempo, en esta esquina la clase proletaria, representada por los maestros y
los trabajadores en peligro de perder su trabajo, así como sectores del pueblo
empobrecido; en la otra, la clase burguesa representada por Peña Nieto y los
empresarios, así como los gobernadores estatales. Hagan sus apuestas: el que
gane, conseguirá el paraíso; el que pierda tendrá una tumba o una muerte lenta
y persistente, encadenado como un esclavo antiguo.
Ojalá que estas líneas
sirvan de algo a los maestros que han enseñado lectoescritura, pero se han
olvidado de avivar la conciencia de pertenencia a la clase social proletaria,
única capaz de enterrar a los que hoy quieren imponernos leyes lesivas a
nuestra dignidad humana. Sept. 21 del 2013
HAY PERIODISTAS QUE…
Samuel Pérez García
Hay periodistas que
suponen pensar y ofrecer puntos de vista, pero lo único que hacen es repetir el
sentido común, sin llegar a ofrecer nada que no sea siempre lo mismo. Ponen al
hijo como pretexto y argumentan que va a perder el año lectivo, si la huelga
continua. Pero no se preguntan cómo se originó el conflicto ni cuáles son las
salidas que se pueden encontrar para destrabarlo. Acusan a los maestros de
estar cobrando sin trabajar, y se olvidan que el derecho de huelga existe, pero
también que si Javier Duarte les pagó la quincena pasada a los maestros, no es
porque haya querido, sino porque el problema, en primer lugar, se le puede
agrandar, tal y como ha ocurrido debido a la represión de la madrugada del 14 de
septiembre; pero también, en segundo lugar, porque el conflicto que los
maestros mantenemos no es el con el gobierno de Veracruz, sino con el federal
que encabeza Peña Nieto. Ese es el punto central.
Yo supongo que a Javier
Duarte, si la solución estuviera en sus manos, ya hubiera dado marcha atrás en
esa mentada ley laboral disfrazada de educativa, pero no puede avanzar mucho,
porque no está en sus manos modificar una ley a modo como él lo quiera, porque
es una disposición legal que está fuera de su ámbito. Y si optara por repetir
la dosis del 14 de septiembre, creo que así como están las cosas, pudiera salirle
peor.
Es cierto que la ley tiene
artículos transitorios que hablan de la definitividad del nombramiento para
quienes pasen la evaluación, pero también hay que ver que tiene su espina para
quienes no lo pasen. Pero además, es una ley que quiere aplicarse
retroactivamente. Y si bien existen recursos legales, estos pueden caer en
manos de jueces que, pese a las evidencias del caso, obren en sentido contrario
al querellante. Lo hemos visto de sobra en México. La justicia no existe para
los pobres, sino para los ricos. Solamente cuando un rico se enfrenta a otro
rico, es como uno de ellos va a la cárcel, tal y como sucedió con Raúl Salinas,
que, al final de cuentas, salió libre de carga y con toda su fortuna
recuperada.
Por otro lado, si bien la
ley pone un recurso de revisión contra la evaluación negativa, no es un
organismo ajeno a la autoridad la que va a decidir la controversia, sino la
misma autoridad que aplicó el examen. Entonces, la Secretaría de Educación
jugara el papel de juez y parte. Entonces, ¿Cuál garantía de que se van a
respetar los derechos de los profesores?
Hay periodistas que meten
en un mismo saco a todos los maestros, es decir, los emparentan como si todos
fueran líderes sindicales, y no es así.
Es muy cierto, los líderes
charros en el Estado de Veracruz, han creado un coto de poder y de influencias
nefastas, que les han valido para probar las mieles del poder político:
regidores, diputados, presidentes municipales, son cargos que han conseguido al
amparo de ese viejo sindicalismo que realizó una acción simbiótica entre poder
político y poder sindical, que el propio sistema de gobierno aceptó porque le
servía de maravilla para mantener el control magisterial. Sin embargo, esa
vieja artimaña ya se le fue de las manos al gobierno. Son las bases las que
ahora están en la insurgencia, no los líderes; son los maestros de infantería
los que luchan por derogar la reforma a los artículos 3o. y 73, no las
dirigencias sindicales. Pero eso los periodistas del sur veracruzano, no logran
captar o hacen como que no comprenden y atizan el fuego bajo calificativos
denigrantes contra el magisterio, como si éstos tuvieran la culpa total de todo
lo que está ocurriendo.
Hay periodistas, como en
todo proceso o fenómeno social, que más que servir a su propia conciencia,
sirven a sus patrones, y la exigua paga que reciben es a cambio de que denosten
a todos aquellos que contravengan la paz social de los que mandan. No pueden
escribir contra el régimen de gobierno porque es este el que les da la publicidad,
el chayote y las canongías diversas que se pueden conseguir al rentar la pluma
al mejor postor. Por eso en lugar de ofrecer perspectivas diversas, analizando
a las partes en conflicto, solo atinan a ver a un solo actor como el causante
del problema, y por supuesto, a ponerse de lado de los terceros perjudicados. Cuando
un hombre pone su pluma al servicio de quienes le pagan, el pensamiento ya no
profundiza, pues está atado a ese estímulo material; se embota y no jalona las
neuronas más sensibles para clarificar el punto de vista.
No es que el periodista no
pueda, sino que los intereses materiales que lo atan al periódico en el cual
trabaja, lo obligan a pensar siempre a favor de quienes le pagan. Así,
encontramos que se va creando toda una costumbre de leer un periodismo cortado,
censurado, siempre manejando un solo punto de vista, sin lograr entender el
proceso dialéctico de los movimientos sociales. Al habernos acostumbrado a que
siempre tienen un punto de vista dominante, que va siempre sobre el más débil,
la gente empieza a mirar al periodista como "servidor del patrón o del
gobierno" y a calificarlo como "prensa vendida", lo cual, desde
luego, pone en peligro la integridad física de los periodistas, sean culpables
o no. Pero aquí vale hacer la aclaración que cierta vez dijo el colega Carlos
Heredia: "nosotros somos la infantería", si los dueños de los
periódicos están peleados entre sí, nosotros no tenemos que estarlo. Tiene
razón, y lo aplico a esta analogía: muchos periodistas ven bien el
levantamiento magisterial y les gustaría escribir a favor de este movimiento,
pero no lo pueden hacer porque no se mandan ellos mismos. Dependen del patrón.
Pero este patrón vive de la publicidad y de las prebendas que el gobierno le
da. Por eso no pueden publicar nada contra el sistema actual. Se les comprende.
Pero en tanto los comprendemos nos rompen la madre a los maestros. Así de
injusto es este sistema. Espero que no me tache de malagradecido porque a mí me
paga el Gobierno Federal como maestro que soy. Pero sobre esto quiero aclarar:
como fuerza de trabajo me debo al Estado federal, pero mi conciencia no. Vendo
mis conocimientos impartiendo clases a mis alumnos, los maestros, esos que
ahorita han tomado las calles y se manifiestan contra la reforma educativa
(laboral), me identifico con ellos porque somos de la misma clase social y de
la misma profesión y también porque sé que no podemos cargar con toda la culpa
ante la situación de la educación. Los maestros somos apenas un brazo ejecutor
de los planes y programas. El cerebro, el Estado, el gobierno, es el realiza
los planes y programas. Pero de esto hablaré en otra ocasión. Basta decir ahora
que hay periodistas que se equivocan cuando nos denostan, pero hay que
entenderlos porque no han distinguido que rentar la fuerza de trabajo es una, y
rentar la conciencia, es otra.
LA PRIVATIZACIÓN Y LOS DESAYUNOS ESCOLARES.
Samuel Pérez García
Para los que piensan que la escuela con la nueva Reforma
educativa no se privatiza, voy a ponerles otro ejemplo donde se mira bien dicha
privatización. ¿Se acuerdan que hay una prueba piloto para escuelas de tiempo
completo? Bien, cuando esas escuelas se establezcan en muchas partes, habrá que
darles a los niños a lo sumo una comida, si no es que dos. ¿Cómo podrá darse si
ninguna escuela cuenta con espacio disponible para establecer una cocina? Es
fácil, la nueva ley de educación permite que un comerciante en cocina pueda
invertir su capital para construir las instalaciones y poder ofrecer los
desayunos o comidas a los niños. ¿Cómo lo hará? Del siguiente modo: el gobierno
federal a través del Estatal y éste a través del municipal, mediante un programa específico, pagará un
porcentaje de ese desayuno, dijéramos ocho pesos por niño, y los padres de
familia aportarán dos pesos, si acaso el servicio costara diez pesos. Así, la
escuela salvaría el problema. Y si cada escuela posee 300 alumnos, entonces
multipliquen por diez pesos y les arroja tres mil pesos diarios por el servicio
de un desayuno, y el doble si incluye la comida. Esta operación resulta redituable para el inversionista
privado, porque sin arriesgarse mucho, encontró su filón de oro: clientes
cautivos y un gobierno amigo que le da todas las facilidades para su propio
enriquecimiento. Es como cuando Carlos Slim compró Telmex. Encontró clientes
cautivos con los cuales hizo crecer su fortuna. Pero también un gobierno amigo
que le permito adquirir la empresa pública a precio barato. Así está esto de la
privatización: una ley que se reforma para que el capital privado entré a la
escuela, use a nuestros hijos como clientes seguros, y venga para los
inversionistas un modo honesto de vida, sin despeinarse. Lógicamente, desde
luego, el inversionista no tendrá una cocina, sino muchísimas, porque cuando se
habla de capital no se dice del pobre, sino de los grandes inversionistas que a
través de prestanombres ganarán a costa de la escuela. E incluso, de tanta
corrupción que hay, es muy posible que hasta los flamantes directores evaluados
con la nueva reforma, sean parte de esa sociedad mercantil, cuyo propósito es
el lucro no la educación. Así o más claro, dijera Chencho.
sábado, 21 de septiembre de 2013
jueves, 19 de septiembre de 2013
Mientras el estado nos reprime, ¿Qué sigue de nuestra parte?
Samuel Pérez García
La actitud represiva del gobierno duartista en Veracruz, no
es más que una repetición mimética de lo que en el DF hizo Peña Nieto. Una
especie de competencia en quién puede o tiene mejor temple para reprimir. Aquel,
que no las tiene todas consigo con el federal, quiere quedar bien con éste,
para efecto de ver si así se allanan las diferencias que soterradamente
mantienen.
Pero también, aparte del garrote contra los maestros, está
usando como señuelo el diálogo fingido, de invitarlos a la mesa para oír sus
reclamos o enmendar las leyes secundarias aquí en el estado. Sin embargo,
sabemos que eso no será posible, o si no, que me desmienta un abogado. Una ley
de carácter federal no puede elaborarla a modo, o quedar omiso, con alguna otra
de carácter estatal que la sustituya. Y sin embargo, así se está planteando.
Espero que los maestros nos caigan en la trampa y se entreguen, cual corderos,
cansados de correr del lobo, decidieron inmolarse dentro de la gran boca
hambrienta de su perseguidor, antes que seguir luchando.
¿Qué sigue? Lo que sigue es largo, pero no por ello
desalentador. Implica reflexionar el papel que hemos jugado al servicio del
régimen, sirviéndole de trampolín para sus gustos sexenales o trienales,
votándoles a sus dirigentes para que obtengan el voto que los lleve a
representarnos en los Congresos o en las presidencias municipales o en la
gubernatura. Hemos servido de marionetas del poder, a través de migajas que nos
entrega el estado, pero ahora, cuando una ley trastoca las condiciones de vida
y de trabajo, y se pide el respaldo, ellos dicen que no. Y si no aceptamos,
viene el palo.
Después del palo qué sigue? Evidentemente, la zanahoria. Van
a intentar en las próximas negociaciones salariales ofrecer prebendas para que
no haya protestas. El maestro que caiga en este artilugio será de su propia
responsabilidad. Esto sigue por parte del gobierno federal y estatal. Comprar a
la disidencia, el grito, el desplante contra la reforma educativa.
Entonces ¿Que sigue de
nuestra parte?
De nuestra parte sigue
dos acciones que serán a largo plazo:
1)
Reflexionar
nuestro papel para pensar nuestra independencia pedagógica de los contenidos de
estudio.
Hay que reconocer, hemos asumido acríticamente la historia de
México, la formación de valores, los avances de la ciencia. Hemos mecanizado y
rutinizado el conocimiento. Ahora, frente a las condiciones de un Estado
represor hay que deslindarnos. No somos maestros para servir al opresor, sino
maestros para crear conciencia moral y
política del papel que cada ciudadano debe jugar en su proceso de formación
humana. No provenimos de una clase pudiente, sino de una que apenas tuvo para
pagarnos los estudios en la Normal. No somos, pues, los maestros, adictos al
poder, sino contrario a éste.
Esta toma de posición independiente frente a los contenidos,
nos permitirá en el futuro, formar a un ciudadano reflexivo y crítico frente al
poder del Estado y de quienes lo dirigen. Esto significa que en cada clase de
historia mexicana, de geografía regional, de formación de valores, debemos desmontar
el proceso ideológico y político que
implícitamente reflejan en los contenidos de los programas, y que nos hablan de
hechos que ocurrieron hace mucho tiempo y que no tienen nada que ver con
nosotros. Es decir, nos abstraemos de la realidad concreta y hablamos de hechos
como si nunca hubiera ocurrido en nuestro suelo patrio. En lugar de abstraernos
de la realidad, hagámosla concreta diciendo a los niños la verdad: el gobierno,
federal o estatal, no es como lo pintan, bondadoso y solidario con los pobres y
los maestros, sino absolutamente represivo. Y no lo es, solamente ahora, lo ha
sido siempre, porque no es un gobierno del pueblo y para el pueblo trabajador,
sino para el otro pueblo, la otra clase, la de los ricos capitalistas que nos
dominan a través de un sojuzgamiento lento y paulatino. Que lo que ganamos por
nuestro trabajo los maestros y los obreros, no sirve para darse la buena vida,
sino apenas para reproducirse como individuo y como familia. Por eso, los hijos
de los obreros, campesinos y maestros no van a Harvard a estudiar, o al
Tecnológico de Monterrey, sino a las escuelas públicas, esa que hoy Peña Nieto
quiere privatizar en un proceso largo que
hoy, apenas inicia pero que sigue, de modo indubitable, esa dirección.
Decirle a los niños, para que piensen de una manera distinta:
que la desigualdad social que vivimos los mexicanos y los veracruzanos, no es
por designio divino ni por flojera de nuestros padres, sino por ese oprobioso
proceso de producción capitalista que
nos ha convertido a unos en asalariados y a otros en patrones. Que estos, para
seguir disfrutando del confort que la vida les da, usan al policía, al
granadero, al soldado, para reprimir toda manifestación que atente contra sus
sagrados intereses, pero además, nos pagan exiguos salarios. Que cuando se pide
aumento de sueldo, nos ofrecen un máximo del 5%, pero cuando los capitalistas
deciden subir el precio de las mercancías, les autorizan hasta un 30%, si es
que no más, pues para ellos la exigencia es mantener el mismo estado de confort
al cual ya están acostumbrados. Que matemáticamente extraigan la diferencia:
¿cuánto hay de diferencia entre el 30 de los capitalistas y el 5 de aumento de
los trabajadores? Es un 25%, lo cual significa que ese 25% es lo que el
capitalista requiere para bien vivir; en cambio, a los obreros, sólo se le da
el 5% que apenas le alcanza para mal vivir.
Decirles también a esos niños, aprovechando la clase de
valores, que entre vivir callado, humillado, golpeado por quienes se creen
dueños del destino humano, el maestro ha tomado la decisión de salir a la
calle, protestar por las leyes injustas que nos quieren esclavizar. Que por eso
los paros, las marchas, las tomas de casetas, que un maestro así es digno de
tomar en cuenta, porque para a ellos no les toque vivir la misma situación de
represión que ahora se vive, han decido levantar la voz, marchar por las
calles, expresarse en toda su potencia: decirle al gobierno que ya no quieren
seguir siendo tratado como esclavos, sino
como seres humanos que somos.
Pero además, asumir seriamente el segundo compromiso
2) Empezar desde abajo y con los de abajo, un proceso de
organización lenta, persistente y gradual, de un nuevo sindicalismo más acorde
con las banderas de los verdaderos maestros, no de los líderes charros que hay
en cada sindicato. Una organización que sea independiente del gobierno del
Estado, de la casta burócrata caciquil y sindical que dirige la familia
Callejas o de cualquier otro apellido que por ahí esté incrustado. Una
organización que luche por defender y enseñe a luchar a todo el magisterio,
para que esa represión que se dio el 14 de septiembre por la madrugada, en la
ciudad de Jalapa, Veracruz, y la que se
dio el 13 de septiembre en el zócalo de la ciudad de México, nunca vuelva a
repetirse. Pero eso sólo se podrá lograr
si, además de estructurar un nuevo sindicalismo, también reflexionamos como
individuo y cómo grupo, qué tipo de gobierno es que queremos que nos gobierne y
dirija. Y esto implica, poner en la mesa de discusión el asunto de la política.
Por qué así? Porque todo lo educativo es político, y todo lo político implica
una acción pedagógica. Aquel maestro que se diga sólo maestro, sin nexo con la
política sea como punto de reflexión o de acción concreta, equivocó su camino
o está desorientado.
Digo entonces, que no es posible vivir la vida sin hacer
política, sin reflexionar lo que ocurre en la ciudad o en el país. Un maestro
se convierte en político cuando en clase con sus alumnos discute lo que sucede
en su medio social, en su ciudad, en su país. Pone el asunto a discutir y juega
el papel de orientador, de portador de luz para que los alumnos o sus escuchas
reflexionen el problema y tomen una decisión, lo más autónoma que se pueda.
Nunca impuesto, eso sí. Siempre intentando que los alumnos vayan formando un
criterio propio, sin influencias nocivas que mecanicen sus tomas de decisiones.
Un maestro así es lo que necesitamos en las aulas: comprometido con sus
alumnos, con su país, pero siempre asumiendo un criterio independiente de todo
criterio rutinizado, un maestro reflexivo, crítico que no solo enseña con la
teoría, sino que se nutre del ejemplo y de la práctica concreta para ir forjando
mentes autónomas con sus alumnos.
¿PRIVATIZA LA ESCUELA LA NUEVA LEY DE LA EDUCACIÓN?
Samuel
Pérez García
Paz
Alicia Castañeda, representante sindical de la zona Sur en Veracruz a través de
un desplegado publicado en Diario del
Istmo, el 18 de septiembre, afirma categóricamente que la nueva ley NO
busca privatizar a la educación. Y para su dicho reza a continuación el
artículo 6º. De la ley General de educación modificada en esta famosa Reforma
Educativa. Esto es lo dicta el famoso artículo.
Artículo
6º. "La educación que impartirá el Estado será gratuita. Las donaciones o
cuotas voluntarias destinadas a dicha educación en ningún caso se entenderán como
contraprestación del servicio educativo. Las autoridades educativas en el
ámbito de su competencia, establecerán los mecanismos
para la regulación, destino, aplicación, transparencia y vigilancia de las
donaciones o cuotas voluntarias".
A
partir de enunciar ese artículo, deriva la mentora sindical que no hay
privatización. Sin embargo, mintiendo a sabiendas, ocultó otros artículos, entre
ellos los que siguen y a través del cual demuestro que sí está el rasgo
privatizador en la nueva ley educativa:
Dice
el artículo 12, numeral V Bis.- "Emitir,
en las escuelas de educación básica, lineamientos
generales para formular los programas de gestión escolar, mismos que
tendrán como objetivos: mejorar la
infraestructura; comprar materiales
educativos; resolver problemas de
operación básicos y propiciar condiciones de participación entre los alumnos,
maestros y padres de familia, bajo el liderazgo del director".
"En
las escuelas que imparten la educación media superior, la Secretaría
establecerá los mecanismos de colaboración necesarios para que los programas de
gestión escolar formulados por las autoridades educativas y los organismos
descentralizados, en el ámbito de sus atribuciones, propicien el mantenimiento
de elementos comunes".
Este
numeral VBis es lo que concretamente nos da la pauta de la privatización de la
escuela. La gestión educativa no se entiende como la búsqueda no solo de que se
den los aprendizajes esperados, sino que el director, los padres de familia,
alumnos y el director deberán GESTIONAR, condiciones para mejorar la
infraestructura, comprar materiales didácticos, resolver problemas de
operación, etc.
Sin
embargo, los hacedores de la ley cuidaron de edulcorar la mencionada ley
poniendo en el artículo sexto que de ningún modo se deberá entender las "donaciones",
"las cuotas voluntarias" como contraprestación de servicio. Es decir,
las cuotas seguirán dándose ahora a fuerza, porque ya está en la ley, pero
ahora será voluntaria "a fuerza", no forzada, y no podrá
interpretarse como paga del servicio educativo. Así, lo que antes era una "cuota
voluntaria", a la posibilidad del padre de familia, ahora tendrá que darla
porque en caso contrario, la escuela carecerá de recursos para poder mantener
condiciones óptimas para el ejercicio educativo.
Pero
sigamos viendo porque si la ley es pro privatizadora de la educación: Dice el
siguiente artículo:
Artículo
28 bis.- "Las autoridades educativas federal, locales y
municipales, en el ámbito de sus atribuciones, deberán ejecutar programas y
acciones tendientes a fortalecer la
autonomía de gestión de las escuelas".
En las escuelas de educación básica, la
Secretaría emitirá los lineamientos que deberán seguir las autoridades
educativas locales y municipales para formular los programas de gestión escolar,
mismos que tendrán como objetivos los siguientes:
III.- Administrar en forma transparente
y eficiente los recursos que reciba para mejorar su infraestructura, comprar
materiales educativos, resolver problemas de operación básicos y propiciar
condiciones de participación para que alumnos, maestros y padres de familia,
bajo el liderazgo del director, se involucren en la resolución de los retos que
cada escuela enfrenta".
Cualquiera
que conozca de estos asuntos se dará cuenta de que la autonomía de gestión que se le está proporcionando a la escuela
básica no es una autonomía por ley que también demanda el artículo tercero,
numeral VII de la Constitución para las universidades públicas, y que consiste
en que la institución posee patrimonio propio y una ley que la sustenta, además
de recibir recursos del Estado para los
aplique en beneficio de sus proyectos eductivos.
En
esta autonomía de gestión es distinto el quehacer. Aquí no se trata de que el
Estado te dirá aquí está tu presupuesto y desarrolla tus programas y rinde
cuentas a la comunidad, aquí simplemente es "ráscate con tus propias
uñas", porque el Estado, si tiene te apoyará, y si no, no podrás realizarle
ningún plantón para que te atienda. Las escuelas, así, quedarán expuestas a que
más temprano que tarde, no podrán resolver los problemas prioritarios, dado que
los padres de familia, por muy chingón y honesto que sea su director, tendrán
muchísimos problemas para sortear los problemas, que generalmente, serán de
carácter financiero. De tal manera que este es el primer hoyo que le abrirán a
la escuela pública, para que más temprano que tarde, la escuela privada empiece
a recibir los dividendos económicos que dicho proceso le permitirá.
Entonces
qué sigue?
Para
esa ayuda de continuismo, entra a la escena el artículo67, en su numeral III
que dice:
Artículo
67.- Las asociaciones de padres de familia tendrán por objeto:
III.-
Participar en la aplicación de
cooperaciones en numerario, bienes y servicios que, en su caso, hagan las
propias asociaciones al establecimiento escolar. Estas cooperaciones serán
de carácter voluntario y, según lo dispuesto por el artículo 6o. de esta Ley,
en ningún caso se entenderán como contraprestaciones del servicio educativo".
Es decir, las asociaciones de padres de familia podrán recibir en apoyo a su
gestión, dinero de las empresas o instituciones locales y estatales, con lo
cual la dejan a su propia suerte si pueden o no gestionar esos recursos.
Pero
además, dice otro artículo, el 24 bis, que a la letra dice:
Artículo
24 Bis.- "La Secretaría, mediante disposiciones de
carácter general que se publiquen en el Diario Oficial de la Federación y sin
perjuicio del cumplimiento de otras disposiciones que resulten aplicables, establecerá los lineamientos a que deberán
sujetarse el expendio y distribución de los alimentos y bebidas preparados y
procesados, dentro de toda escuela, en cuya elaboración se cumplirán los
criterios nutrimentales que para tal efecto determine la Secretaría de Salud".
"Estas disposiciones de carácter
general comprenderán las regulaciones que prohíban los alimentos que no
favorezcan la salud de los educandos y fomenten aquellos de carácter
nutrimental".
Y con esto se corona el proceso
privatizador. Habrá en cada escuela con un porcentaje de alumnos, un expendio comercial ex profeso, que a
través de la renta y la explotación de clientes cautivos, la posibilidad de que
pueda enriquecer a un sector comercial, pero de ningún modo a la propia
escuela, porque los padres de familia no tendrán tiempo para esos menesteres, salvo
que ellos mismos decidieran convertirse en cooperativa escolar, pero la ley no
contempla eso. Así, si con esto no convenzo a la líder sindical Paz Alicia
Castañeda de que a todas luces miente cuando publica que la privatización de la
educación en México no está presente en la presente Reforma, entonces cómo
convencerla, si los textos hablan por sí mismos. No la podré convencer porque
ella toca en otra orquesta. Ella es líder sindical charra y yo soy maestro
independiente, contra el régimen que hoy nos quiere poner la bota al cuello o
clavarnos su cuchillo de carnicero. Ojalá que mis compañeros no desistan y
cambien su postura ante el canto de sirenas que ya viene.
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